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Cortos: «Vía tango» (Adriana Navarro, 2012).-

   
Una historia de de amor sobre rieles es la que viven dos seres dibujados rosa y celeste. Dos inconvenientes son los que, por su parte, exhibe el audiovisual: poco de tango, bastante más de discriminación.

Por Paula Sabatés

Buenos Aires, noviembre 11 (Agencia NAN-2012).- Hay animación más allá de Disney-Pixar. Por suerte, porque eso hace que puedan existir en el mundo cosas como Vía Tango, documental de la española Adriana Navarro. El cortometraje de dos minutos de duración —proyecto final de un máster en animación- muestra de forma bellísima una clásica historia de amor: fugaz, intensa, inolvidable. La acción sucede en el andén de un tren que viaja de una ciudad a otra y sus personajes, dibujos que parecen recortados de una cartulina e incrustados en un fondo de colores impresionistas, son el boletero y los pasajeros de esa formación.


Distinguidos del resto de los personajes por ser los únicos de colores (todos los viajantes son amarillos y ellos celeste y rosa, respectivamente), la historia de amor gira en torno al boletero y a una pasajera singular que lo enamora desde el momento en que la ve. Hechizado, decide conquistarla con pasos de baile. Pero otra usuaria del servicio de transporte (amarilla, claro) se interpone en su camino contra su voluntad y con afán de conquistarlo y ser ella quien se quede con él. El boletero deberá ingeniárselas para apartarla y conseguir que la mujer rosa lo mire antes de que se acerque la próxima parada y sea demasiado tarde.

Dos problemas tiene el cortometraje. El primero es que de tango no hay ni dos pasos -sí está presente el 2×4 en la música, a cargo de Rafael Montañana-, y en cambio los personajes bailan una especie de ballet refinado que nada tiene que ver con la danza made-in-Argentina (se evidencia, aquí cómo el tango es reinterpretado a lo largo y ancho del mundo).

El segundo inconveniente es aún más grave y tiene que ver con el rechazo, por parte del boletero, hacia la mujer amarilla que intenta seducirlo. El problema es que la mujer es obesa. Bien podría la directora haber elegido una mujer delgada y que el boletero la rechace por el simple hecho de no gustarle o por su obsesión con la mujer rosa. Pero al elegir un personaje gordo es inevitable no pensar que su peso es el motivo de rechazo y no otro. Sendos detalles no hacen a la historia, pero un espectador hábil seguramente no pasará por alto.

Con todo, Vía Tango es una exquisita muestra de cómo se puede escapar a la clásica animación 3D característica de los grandes estudios cinematográficos y salir más que airoso. La delicadeza y cuidado con los que son tratados todos los elementos de la escena hacen de este filme uno de los aportes más ricos del cine del último año. Ojalá éste continúe en esa dirección.