Desde la tragicomedia y el grotesco, la autora de este libro —hija de desaparecidos, nieta de Rosa Roisinblit, vicepresidenta de Abuelas, y militante de derechos humanos– se la anima al «temita» de la militancia de las víctimas de la última dictadura cívico-militar.
Por Esteban Vera
Buenos Aires, octubre 29 (Agencia NaN-2012).- Son relatos fugaces con un protagonista en común: el “temita” del horror de la última dictadura. Entre la ficción y la autobiografía, Mariana Eva Perez relata anécdotas de una “princesa montonera, ex huérfana superstar, hija de probeta de los organismos de derechos humanos de la Argentina”. Así, posteó una seguidilla de microhistorias que van desde una arenga en su terraza en Almagro a su pueblo montonero, su “militoncia” en una agrupación de “hijis”, un encuentro con Néstor Kirchner, el día de la bajada de los cuadros en la ESMA hasta un almuerzo en la mesa de Mirtha Legrand. La escritora (también dramaturga y licenciada en Ciencia Política) se pregunta en el libro –nacido en la blogósfera y editado por Capital Intelectual– cómo escribir acerca del horror y si se puede hacer con humor. Perez –hija de desaparecidos, nieta de Rosa Roisinblit, vicepresidenta de Abuelas, y militante de derechos humanos– recurre a la tragicomedia y al grotesco. Y ella lo hace desde el “ghetto” de los «hijis», “minoría muy privilegiada, urbana, educada, politizada, psicoanalizada”, según describe en Diario de una Princesa Montonera –110% Verdad–.
Su lugar de enunciación es el de la víctima. Perez nació en 1977 y 15 meses después fue secuestrada junto con sus padres, militantes, aún desaparecidos. En la ESMA, su madre dio a luz un niño, que recuperó su identidad en el año 2000. Para la escritora –radicada en Berlín, donde realiza un doctorado sobre “Narrativas del terror y la desaparición”– es necesario el humor (por momentos trágico) para hablar del “temita”, porque “hay cosas que quieren ser contadas” –como lo hace Félix Bruzzone, autor del libro de relatos 76 y la novela Barrefondo— desde la mirada de un hijo. Las historias, que son fragmentarias, cuentan la historia la Princesa Montonera, la de sus padres José y Paty y la búsqueda de su hermano, apropiado.
“Mandá TEMITA al 2020 y participa del fabuloso sorteo. UNA SEMANA CON LA PRINCESA MONTONERA. (…) Cada día un acontecimiento único e irrepetible relacionado con El Temita: audiencias orales, homenajes, muestras de sangre, proyectos de ley, atención a familiares de la tercera edad y milontontismo en general”, escribe en uno de los primeros fragmentos, que marca el tono y registro del libro, notable por su incorrección política hacia la prosa institucional sobre la dictadura. O cuando pide “un fashion emergency a la izquierda, por favor”, o proclama “sexista” a la remera con la frase “Juicio y Castigo”: “Ya lo dije: hasta que no hagan un modelo entallado, no me la pongo”.
Con el punto final del libro no terminan las narraciones de la Princesa Montonera, en el blog princesamontonera.blogspot.com.ar, la autora continúa con sus memorias, porque “volví y soy ficciones” y el “deber testimonial me llama”. Siempre con desparpajo.
