El Movimiento de Música para Niños reúne, hace más de quince años, a una decena de bandas y solistas que hacen música infantil con una lógica anti Disney. A partir del respeto y la no subestimación por los más pequeños, brinda herramientas para que conozcan, desde temprana edad, géneros diversos: desde rock hasta folklore.
Por Soledad Arréguez Manozzo
Fotografía gentileza de Momusi
Buenos Aires, abril 18 (Agencia NAN-2012).– Sus melodías escapan de las fórmulas probadas. Exploran caminos alternativos para romper con los estereotipos: sus creaciones están en constante búsqueda de nuevos lenguajes musicales a partir de la diversidad, la creatividad y la calidad. Los artistas del Movimiento de Música para niños (Momusi) –que reúne a más de una decena de bandas y solistas– renuevan el repertorio de canciones infantiles con matices y sonidos nuevos que reivindican el valor del juego, la participación y el respeto por los espectadores más bajitos. “No nos interesa la música que exclusivamente entretiene. Buscamos que el niño con la música cree y recree”, remarca Daniel Viola, coordinador de este colectivo que, desde hace quince años, compone esa otra música para chicos. Quizás su apuesta más fuerte sea revalorizar la escucha por sobre el entretenimiento, en un mundo donde todo parece tener, cada vez, más volumen.
Sin diminutivos ni palabras pegadizas. La propuesta de Momusi privilegia la creación musical mediante un sinfín de posibilidades para los chicos: les brindan herramientas para que conozcan, desde temprana edad, una mayor diversidad de los pentagramas, que recorren desde el rock hasta el folklore. Y quizás por eso sus melodías escapan de las etiquetas musicales. “Si el niño está sólo sometido a la música homogénica de los medios masivos no elegirá otra cosa y pensará que es lo único que hay. En cambio, cuando accede a otros mensajes musicales puede elegir”, explica Viola.
Tampoco les interesa la “música de calesita” que sea fácil, con palabras pegadizas, para tan sólo divertir al público bajito. No quieren repetir el modelo de Walt Disney. Quieren marcar una diferencia: las letras y composiciones no deben tan sólo entretener. Si bien hay participación, en sus espectáculos no priman ni los saltos ni los aplausos. Hay momentos pensados especialmente para que los chicos puedan recrear y generar sus imágenes a partir de la potencial musical, su poder evocativo. Y en esto, es esencial revalorizar la escucha mediante ese vínculo mágico del chico con la música. Y para lograr esto, la apuesta está en crear otros espacios donde los gustos musicales de los chicos no estén regidos por las imposiciones del mercado internacional. “No queremos ser Disney por varias razones. Pensamos en otras estrategias para que la música no sea un producto desechable, esto es cuando la música tiene calidad y un valor artístico”, asegura el coordinador.
La atención no la ocupan títeres, bailes ni payasos. La escucha es vital en las presentaciones de Musiqueros, La banda del Grillo y Caracachumba, entre otros grupos. La música es un boleto de viaje por la imaginación para que ellos recreen imágenes musicales. La potencia de la propuesta está en la complicidad con los adultos, aquellos que buscan otra cosa para los chicos, que no sea la excitación del puro entretenimiento. Incluso, el adulto quizás ahí descubra un mundo que no conocía. Por eso, cada composición debe tener un valor musical que pueda ser disfrutado por un chico de tres años (porque está pensada a partir de esa edad), pero también por padres, abuelos o docentes. Para Momusi, la clave está en que el chico escuche de todo, “pero a cierta edad tratás de que escuche unas cosas y no otras. Según la edad del niño, la música varía su composición: el arreglo es más sencillo y la canción es más corta si tiene tres años que nueve”, aclara Viola.
Si bien Argentina es uno de los países con mayor tradición en la música pensada para niños (de la mano de artistas como María Elena Walsh), Momusi surgió como una necesidad para hacer frente a la cruda realidad: en 1996 casi no hubo artistas haciendo temporada. Esto motivó que un año después un grupo de docentes y artistas –María Teresa Corral, Los Musiqueros, Daniel Viola, Caracachumbay Sonsonando— comenzaran a pensar otra forma de hacer canciones para chicos, alejada de las recetas probadas. Así entre una y otra canción, pasaron quince años de trabajo colectivo, y la propuesta creció dentro del país tanto como en la región. El cambio fue significativo: varios grupos hacen temporada sobre la calle Corrientes, la asociación brinda ciclos de música gratuitos, realizan talleres, organizan encuentros musicales, entre otras tantas actividades, para que la infancia sea la única protagonista.
* Este sábado se presentará Al tun tun a las 15 en Espacio Garrick (Av. Avellaneda 1359, Caballito). Sitio: www.momusi.org.ar
