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Discos: “Romanza” (Atrás Hay Truenos, 2012).-



En apenas 32 minutos, el primer LP del quinteto de Neuquén traslada a quien lo escuche a otros tiempos, donde el romanticismo y la poesía eran moneda corriente. 

 Por Guillermina Watkins 

Neuquén, abril 16 (Agencia NAN-2012).- Si los chicos de Atrás Hay Truenos, el quinteto neuquino que se divide entre la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén, no hubiesen decidido colgarse un par de instrumentos para hacer rock alguna de esas tardes aburridas de verano, seguro serían unos románticos poetas franceses caminando por esas calles de adoquín en el soñado país europeo. Y que no suene a uno de esos presagios sin sentido: los “Truenos” –como comenzaremos a llamarlos desde ahora–, sin dudas lo habrían sido, porque se les nota en la música. Luego de muchos años, el grupo de la Patagonia norte sacó su primer larga duración. Se trata de Romanza, con nueve temas, 32 minutos y 19 segundos, que con la velocidad musical que tiene impreso, se puede escuchar de un toque. “Las romanzas acompañan las mañanas, las tardes y las noches”; por eso, el disco es un todo terreno, listo para ser introducido en cualquier reproductor de música sin importar cual fuera. 

A diferencia de los EP’s anteriores, en los que sólo había temas instrumentales, las nueve canciones de Romanza contienen esos primeros balbuceos de quien está comenzando a encontrar la madurez: son cantos amorfos, odas hacia alguien (o alguienes), en algún lugar del mundo. Quizás, si buscamos en otras de las acepciones del título, pueda encontrarse la clave: “Composiciones musicales similares entre sí y musicalmente suaves”, como esos primeros adagios de aquellos hombres que componían música, las canciones de los Truenos se desenvuelven con facilidad en los parlantes. “Hacer música para nosotros es un acto romántico”, dirá Robi, guitarrista del quinteto. 

“Luz Mala”, “La nueva bola”, “Me explota la cara”, “Cabellera del Frío” y “Yo que me había perfumado” son algunas de esas composiciones que tienen un carácter similar en lo musical pero que son completamente distintas aunque el efecto sea el mismo: el de sumergir al oyente en un viaje de guitarras y sonidos electrónicos, con subibajas que pasan de la canción alegre a lo sónico, a lo oscuro, a la quietud, y vuelven a subir cuando la nave aterriza. 

En lo que respecta al espíritu general del disco, convive en ellos todavía esa marca del Neuquén que dejaron lejos al partir (tres de sus integrantes viven en Capital): “el río, la plaza Doña Carolina, los amigos, el porro, la música, los Beatles, los asados, el barrio, el viento de primavera, los viajes a la cordillera, la salita de la chacra, los locos veranos neuquinos, la camioneta de Nacho, el auto de Tito, la casa de Mati, las bardas, los cielos”. Y en cada tema, sus guitarras dibujan esos cielos, aunque la influencia sonora de Buenos Aires ya comience a hacer sus aportes. 

Romanza fue grabado en vivo, en una sola toma, bajo la supervisión de Diego Acosta y Juan Stewart y fue editado, hasta el momento, por internet, por Laptra y Mamushka Dogs. Y, haciendo honor a su espíritu romántico, colocan en su portada una obra de Caravaggio, de 1593, denominada “Niño con cesto de frutas”. Quizás uno de ellos, en algún otro momento, pudo haber portado ese honor de ser el joven enviado para transportar esos frutos de la tierra.