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El teatro comunitario en un solo click.-

Grupo de actores del Circuito Cultural Barracas
De un día para otro, un grupo de actores se bajó del escenario para retratar, cámara en mano, qué es lo que hacían sus compañeros sobre las tablas. Ese salto, en principio, surgió de una necesidad –la falta de registro visual– y para expandir la actividad del colectivo. Hoy, el grupo fotográfico tiene entidad propia y lleva sus imágenes por todo el país, en muestras itinerantes, que se instalan en el lugar donde la obra cobra vida, ante la mirada atenta del lente, para captar el momento justo.

Por Laura Bernatené
Fotografía gentileza de la Red de Fotógrafos…
 

Buenos Aires, marzo 14 (Agencia NAN–2012).- Imágenes de las obras del Teatro Comunitario argentino hubo siempre gracias al público y a los familiares de los vecinos-actores que los han registrado en escena o posando al terminar la función. Sin embargo, la mayoría de las tomas, hechas de manera informal, con equipos incapaces de leer la luz apropiada, no servían más que como un registro casero. A medida que el movimiento fue creciendo, entonces, surgió la necesidad de crear un archivo fotográfico que ayudara a difundir la actividad y al mismo tiempo permitiera perpetuarla en la memoria colectiva. Fue de la mano de algunos actores que salieron momentáneamente de escena para colgarse la cámara al hombro que surgió la Red de Fotógrafos de Teatro Comunitario.

Abordando la comedia y la tragedia, mientras intenta resignificar los géneros populares como el sainete, la murga y la zarzuela, el Teatro Comunitario data de los años de la post dictadura, como un movimiento al rescate de la historia y de la creatividad de una sociedad silenciada. Plazas, centros culturales y otros espacios abiertos, hoy, hacen de escenarios itinerantes donde el trabajo colectivo contagia y sorprende al espectador. El espíritu de este tipo de disciplina atrae sin dudas por su familiaridad espontánea. De hecho, ésta se puede visualizar en las imágenes llenas de gestualidad, juegos de luces y sombras, acompañadas por el colorido de los maquillajes y los vestuarios.
Los encuadres muestran lo numeroso de los elencos de más de 20 actores amateurs –incluso algunos llegan a estar compuestos por 60 personas-,  pero en cada imagen los fotógrafos también se lanzan a individualizar a los integrantes en retratos para conseguir así una imagen con mayor autonomía, fuerza e impacto.
Julio Locatelli, quien hace no mucho integraba el grupo de actores del Circuito Cultural Barracas junto a su esposa Corina Busquiazzo, es uno de los que tiran de la cuerda para que el motor de la Red de Fotógrafos… funcione. Fue en ese espacio al sur de la Ciudad de Buenos Aires donde comenzó a tomar imágenes sin saber aún que estaba adiestrando el ojo para lo que se venía. Un encuentro, en 2009, con Marcela Bidegain (miembro del grupo de investigadores de Teatro Comunitario del Centro Cultural de la Cooperación) precipitó la creación de este joven grupo de trabajo. La anécdota fue más o menos así: Bidegain vio las fotos de Locatelli y le ofreció exponerlas en el CCC. “Lo que pasa es que mis ojos no dan para todo esto. Son un pedacito muy chiquito”, respondió Locatelli. “¿Y por qué no te fijas si hay algún otro fotógrafo?”, lo desafió Bidegain.
Automáticamente se acordó de Mario Siniawski, a quien había conocido en el Festival de Teatro Comunitario en 2008. Se pusieron en contacto con María Laura Lafit, Romina Morozovich, Roberto Ferriello, Osvaldo Vey, Roxana Boyer, Jorge Ferrini y Patricia Ackerman, todos juntaron sus fotos y el 3 de septiembre de 2009 La Comunidad en Escena fue inaugurada. Al poco tiempo fue reconocida con un premio: el “Teatro del mundo” del Centro Cultural Rojas. “Creo que fue un empujón para que sigamos haciendo esto del colectivo y no mostrarnos como individualidades”, indica Locatelli. Cecilia Ali, Mauro Nicolás Machuca y Fabio Oettel se incorporaron más tarde. De ahí, hasta que comenzaran a funcionar como colectivo hubo un solo click.
Actualmente, la Red de Fotógrafos… cuenta con tres muestras itinerantes que se instalan en los lugares donde los grupos actúan. De esta manera, el público puede ver que los que se presentan no son un par de vecinos disfrazados sino parte de un movimiento esparcido por todo el país en más de 40 porciones: desde El Calafate en Santa Cruz hasta Oberá en Misiones; pasando por Rosario, Mendoza, y Buenos Aires. La muestra también visita lugares donde “la gente se pregunta ‘qué es eso’. Nuestro leit motiv es que la gente se entere que existe el Teatro Comunitario”, señala Locatelli.
Edith Scher, periodista, investigadora y directora de Matemurga (grupo de teatro comunitario de Villa Crespo) también colabora con el proyecto. Juntó información y editó el libro “Teatro de vecinos. De la comunidad para la comunidad” que presenta en distintos lugares del país y del mundo. “Ella relata la movida de Teatro Comunitario en Argentina y luego, muestra las fotos. Ahí se cumple el viejo adagio, ‘una imagen vale más que mil palabras’”, remarca Locatelli. El impacto es inmediato.
La última muestra de la Red de Fotógrafos… tuvo lugar en el emblemático Museo Fotográfico Simik (Federico Lacroze 3901). Mientras que las próximas serán como parte de la próxima exposición de la agrupación La ColectiBa en Plaza General Manuel Belgrano (Juramento al 2300) el próximo domingo y en la obra “El Loquero de Doña Cordelia”, que llega este viernes al C.C. Barracas, para refundar la Argentina desde el «manicomio». Aparte, por si fuera poco, entre sus planes figura llevar las fotografías a la Biblioteca Nacional, al Borda e integrar la Colectiva La Plata.
–¿Cómo ayuda la fotografía a esa transformación social que el teatro comunitario impulsa?
–La fotografía ayuda primero a que el actor vea lo que está generando. La fotografía fija el momento en que el tipo está haciendo una escena. Técnicamente, el actor ve cuán bien le está saliendo el personaje. Se ve haciendo eso y dice “qué loco, porque yo no soy actor, soy taxista, contador público, ingeniero de software”. Se empiezan a ver y eso los potencia a decir “no está mal lo que hago”. Compensa un poco la humildad con un poco de inyección al ego.

–¿Qué momentos son los más difíciles de fotografiar?

Más que «el» momento, es entender «cuál es» el momento a fotografiar. La dificultad puede ser entenderlo, lo cual viene de la mano de si estás dentro de un grupo de teatro comunitario o no. Entender el momento es estar en sintonía con los grupos. Después de dos años te das cuenta de que no es que los grupos copian las escenas, pero decís acá va a pasar esto. Y pasa. Entonces decís ¡guau! lo entendí. Hay veces que hacés click y después cuando llegás a tu casa decís “mirá la foto que se generó acá”. Y enseguida nos preguntan, “¿seguro que son vecinos y no actores profesionales?”.
–¿Cómo se hace para captar sensaciones que trascienden la gestualidad y que se generan con la puesta en escena?
–Lo que hacemos primero es ir a ver la obra y no sacar las fotos. Para tener 20 fotos del Loquero de Doña Cordelia necesito diez funciones. Porque por función sacás doscientas y te quedan dos.
–Fuiste actor del grupo de Barracas y ahora integrás el movimiento desde un lugar distinto, ¿hay algo similar entre el arte de fotografiar y el de actuar?
–Cuando preparo la cámara para ir a sacar fotos siento que es como cuando me preparaba en el vestuario para actuar. Entonces estás, de alguna forma, no del lado del escenario pero hacés algo similar. Cuando te preparás es como si fueras a salir a actuar. Sos uno más pero del otro lado del escenario.