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El cine en clave de mujer.-

Con el objetivo de transformar el campo de experiencia de la pantalla grande, la asociación cultural “La Mujer y el Cine” desde hace más de dos décadas estimula, promueve y difunde las películas realizadas por creadoras y artistas. En el marco del Concurso Iberoamericano de Cortos organizado por el colectivo, NAN charló con Annamaría Muchnik, la directora del certamen, sobre la mirada de género, la creación, el poder, las marcas y las problemáticas sociales en un mundo que por mucho tiempo fue prácticamente exclusivo para hombres.

Por Soledad Arréguez Manozzo.
Fotografía gentileza La Mujer y el Cine

Buenos Aires, septiembre 21 (Agencia NAN-2011).- Sus voces no se escuchan ni trascienden los muros de la habitación. Ellas piden ayuda entre los jadeos y forcejeos de los clientes que, noche tras noche, usan sus cuerpos por unos billetes. Sin embargo, nadie logra oírlas. Escúchame es uno de los cortometrajes ganadores del Concurso Iberoamericano de Cortos organizado por “La Mujer y el Cine”, una asociación cultural que busca promover y difundir las películas hechas por mujeres, desde hace ya 23 años. Desde sus comienzos, busca estimular que las jóvenes ejerzan roles de liderazgo en la industria del cine, y así mostrar una producción creativa que dé cuenta de la mirada femenina sobre el mundo, las voces y las personas que lo rodean. Ser mujer se transforma en un campo de experiencias, es vivir la vida desde un lugar específico. Por eso, ellas amplían las miradas sobre la pantalla grande, que fue por mucho tiempo, un mundo casi exclusivo de los hombres.

La presencia de las mujeres busca enriquecer el cine tradicional y contemporáneo. “No queremos que, como espectadoras, vengan solamente mujeres. Nos parece interesante que los hombres vean el punto de vista, las problemáticas y las formas de realización de la mujer”, cuenta Annamaría Muchnik, integrante de la comisión, en diálogo con Agencia NAN. La asociación surgió por iniciativa de un grupo de mujeres vinculadas a la cultura –Maria Luisa Bemberg, Lita Stantic, Sara Facio, Beatriz Villalba Welsh, Susana López Merino, Gabriela Massuh y Marta Bianchi—cuando notaron que eran muy pocas las directoras en el ambiente. “Con el paso del tiempo, las mujeres fueron ocupando lugares de mayor preponderancia social, y de a poco, la desigualdad se empezó a equilibrar”, asegura.

La última edición del Festival contó con medio centenar de trabajos de países de Iberoamérica, y la proyección de 14 películas breves realizadas por jóvenes de pueblos originarios. En esta oportunidad, los films centraron su mirada en los ejes de “Mujeres de los Pueblos Originarios” y “Violencias”. “Creemos que una manera de visibilizar estos temas es mostrándolos a través de las imágenes y la creación de las directoras”, subraya Muchnik durante la entrevista.

-Entonces, el foco de la cámara se convierte en una herramienta para desnaturalizar ciertas problemáticas de la sociedad. ¿Eso es posible?
-Así es. Mostrar es visibilizar, es decir que existe. No es un cuento o una ficción. Verlo es tan fuerte que concientiza, termina haciéndose carne en la gente que mira y se da cuenta que lo que ve es parte de lo que sucede en la sociedad. La única manera de luchar contra la violencia de la mujer es uniendo el esfuerzo, los hombres tienen que ser participes de esta lucha, tienen que ponerse a favor de terminar esta violencia, es una tarea evidentemente de las mujeres mostrarlos, de todos, luchar contra eso.

-¿Hay una mirada particular de la mujer en el cine?
-Es difícil decir si existe una especificidad de la mirada femenina en la realización cinematográfica, pero sí existe un modo de filmar propio de las mujeres. Permite mostrar, recortar ese universo narrativo de los varones, es lo que de algún modo justifica hacer una muestra específica de mujeres. Lo que define ser mujer, es un campo de experiencias, es vivir la vida desde un lugar específico y particular, y por lo tanto, esa especificidad deriva en la manera de filmar, en la perspectiva, en el punto de vista, en la observación, acerca de los asuntos humanos, que necesariamente están presentes en cada una de las filmaciones que ellas crean.

-¿El género de algún modo condiciona los temas para la producción cinematográfica?
-Las mujeres filman el mundo, la vida, las cosas que le pasan. La temática es universal, general, amplia, tal vez cambia el enfoque, pero no la temática.

-Sin embargo, el cine fue por mucho tiempo ocupado por los hombres.
-No es el único lugar, el mundo fue ocupado por los hombres durante siglos. Eso repercute en la creación. En estos últimos años, con el advenimiento del feminismo y los movimientos sociales que reivindican los derechos de las mujeres, ellas empezaron a mostrarse, a crear, a ocupar lugares de poder. Antes esporádicamente aparecía una mujer que filmaba, pero no era puesta en primer plano.

-¿Entonces, la creación artística puede entenderse como una relación de poder?
-Es una muestra más de poder: para filmar se necesita dinero, equipos de trabajo, apoyo. La directora de cine tiene mucha gente que le responde, y por lo tanto, tiene que tener una dosis de poder. Durante muchos siglos, no estuvo bien visto que la mujer manejara el poder, el dueño era el hombre.

-El sexismo presente en algunas películas da cuenta de esta tensión de poder entre géneros. ¿Esta muestra es un intento por borrar esas marcas?
-Debería terminar con eso, el proceso es más lento. Una queja que muchas veces he escuchado es que no hay roles para mujeres grandes, después de cierta edad no tiene lugar en la pantalla, lo que no sucede con los hombres. Hay que ir avanzando en este tema.

-¿Qué lugar ocupa hoy la mujer en la industria del cine?
-Hay cada vez más mujeres realizando tareas técnicas en la industria del cine. Si bien el proceso es lento, cada vez más trabajan a favor de la incorporación de la mujer en todos los roles y lugares que una filmación requiere. Antes entrabas a una filmación y detrás de cámara veías sólo hombres. Hoy no es así. En los últimos veinte años, el crecimiento de las mujeres en la creación cinematográfico fue grande. Hay muchas chicas jóvenes filmando.