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Los días de la Comuna en el Teatro IFT.-

La legendaria comedia musical, dramática y «combativa” de Bertolt Brecht toma cuerpo a partir de la puesta en escena del grupo de actores “A 16 pies” que le incorporan a esta pieza de casi dos horas un formato de ensayo abierto, además de música, baile y canto.

Por Lola Kuperman

Fotografía gentileza de Los días de la…

Buenos Aires, agosto 16 (Agencia NAN-2011).- Los primeros minutos de Los días de la Comuna* darían la impresión de que el espectador está a punto de presenciar una obra fresca, distendida y con un repertorio que incorpora amores y desencuentros. El cuadro “La libertad guiando al pueblo” (Delacroix, 1830) que se proyecta a través de los personajes, las luces rojas y las boinas que descansan en el suelo, contrarrestarán inmediatamente ese preconcepto mientras el grupo conformado por ocho actores dilucidan históricamente dónde transcurre toda la situación: Comuna de París, 1871. El baile inaugural es sólo un gesto.

La estructura horizontal de lo que podría catalogarse como una comedia musical de Los días de la Comuna, de Bertolt Brecht, se opone a tomar una escueta radiografía de la época y traducirla a didascalias y a escenas. Sino que, al igual que un texto se debe parir en escena y metamorfosear según quien le preste su voz, el dramaturgo creará personajes que funcionarán como la representación del objeto deseado. El grupo de actores “A 16 pies”, dirigidos por Roberto Aguirre, ha adoptado como propia la necesidad de agregar un escalón más entre el levantamiento espontáneo del pueblo de París y su propia representación. Un nuevo espacio, que sólo puede ser producto de la reflexión, al que le incorporan música, baile, canto y el formato de ensayo abierto.

Al ingresar a la sala, los actores reciben al público y una vez cerrada la cortina, comienza el verdadero deleite. Acompañados por un excelente manejo de las luces por parte de Martín Hoffman, el grupo se reúne en el centro del escenario y los espectadores observan lo que tranquilamente podría ser el comienzo de una clase de teatro. Tras presentarse y suspirar ante el nombre de Brecht, amablemente para quienes no conocemos el desarrollo de los sucesos parisinos, explican el qué, cómo y cuándo. En pocas palabras, a los quince minutos de haber comenzado la obra, los ocho actores y el genial músico ya se han ganado el amor del público.

Los días de la Comuna fue escrita en el año 1948 en Alemania y cuenta en cinco actos el resurgimiento de la comuna parisina, la toma del poder y la masacre final bajo el regocijo de la burguesía de Versailles. Roberto Aguirre, el director de la obra, incorpora al bajista/guitarrista Nicolas Fagioli que pone ritmo y música ese retazo de historia europea. Los cuerpos y voces están a cargo de los actores mendocinos Amanda Bond, Santiago Borremans, Leandro Cóccaro, Agustín Daguerre, Gisela Di Lauro, Diego Nogara, María del Valle Pereira y Laura Wich. Llamativamente, no sólo logran transmitir el espíritu democrático y justiciero a la historia verídica, sino que también lo logran con la estructura teatral: allí no caben protagonistas.

“La Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora», sostuvo Karl Marx; y en menos de dos horas, el grupo logra tomar las riendas de uno de los episodios más significativos de la historia con semejantes dosis de humor y drama.

Brecht lo dijo, la sustancia gestual o el gestus no le pertenece a un hombre individualmente, por el contrario, le pertenece a una clase, a un medio, a un grupo y se encuentra en la intersección entre el objeto real a ser imitado y el sujeto que percibe esa realidad. Aguirre trasluce el gestus brechtiano entre la piel de los actores y los sentidos de los espectadores, de ese intercambio nace la dialéctica teatral y une a todos los presentes en uno: el pueblo.

El 22 de agosto de 1974, un atentado de la Triple A voló el frente del Teatro Payró mientras se representaba Los días de la comuna. Si todo lo que sucede en una representación teatral, dentro de una obra, dilucida sobre qué premisa camina la pieza, en Los días de la comuna dicha escena nos revelará el final trágico y la convicción, pese al desmoronamiento moral y físico, que una vida en comuna, en democracia, en armonía y en respeto podría ser posible. “No puede haber reconciliación entre la libertad y el despotismo”, sentencia la actriz disfrazada de personaje y asienten también, los ciudadanos disfrazados de espectadores.

*Los días de la Comuna se presenta los días sábados y domingos a las 20hs en Teatro IFT, Boulogne sur mer 549, Capital Federal.