La cumbia la tiene adentro (a la actitud rockera), y para dar crédito de eso, la histórica banda santafesina editó su último disco plagado de covers nacionales e internacionales.Por Luis Paz
Buenos Aires, enero 5 (Agencia NAN-2011).-
Uno de los mejores discos de rock de 2010 es mérito de una banda de cumbia: Los del Fuego (no confundir con Los de Fuego, que acompañaban a Sandro), agrupación histórica y autogestiva de la tradición santafesina de ese género tropical. Lo primero que salta a la vista al voltear 25 años y síganla chupando!!!, una reciente publicación que revisita su historia a módicos 20 pesos, es una lista de temas (11 en estudio y 17 en el boliche Nexo) plagada de covers de la más pura cepa rockera, no sólo nacionales y tampoco sólo rockeros: también hay música popular y un homenaje a los crooners de los años grises. Pero detrás de eso, en los temas propios, aparece al mismo tiempo una actitud rockera: inconforme, capaz de reclamo y entregada al mango. En música de cumbia.“Nunca me quisiste como soy, siempre rechazando lo que soy: no soy lo que has querido”, bien es el macrocanto que el rock le ha hecho al tipo de sociedad en la que ha nacido; una sociedad industrial de doble moral cristiana, liberal y conservadora, grasa y concheta. Pero está en “Tengo muchas alas”, hit de Los del Fuego. “Nunca lo quisiste aceptar, todos tenemos un pasado, amor, y el pasado ya pasó”, grita después Banana, carismático líder de la banda, siempre con la boca llena de swing y un aire langa. Y su grito es ahora el grito primal del punk: el que se pudra la Reina y al carajo con tu historia, hoy es hoy y posiblemente no haya mañana (en eso, los punks fueron más concretos: no future). Y esos arreglos voladores á la reggae…
“Pico, pico, pico y pala”, arranca cabalgando el primer cover rockero. Pero no se trata de una oda a las drogas químicas sino un manifiesto de clase, casi de rock barrial. “Pico y pala, aguanten los trapos y síganla chupando” que el barrio sigue de fiesta con lo que no le roban de su plusvalía. Pero no se trata de un manifiesto de esos que improvisa usualmente Jello Biafra (ex Dead Kennedys, padrino del guerrilla punk). Lo que empieza después del llamado al pico y a la pala es esa línea tan conocida de voz: “Una tipa rapaz como te gusta a vos…”. Sí, “Un poco de amor francés” recargada de reverb en las intrépidas guitarras de Gustavo “Mingo” Torres.
“Nosotros somos Los Redondito’ de la cumbia”, tira el cantante antes del segundo puente y uno le cree, tal vez tonto, tal vez débil de ganas de intentar rastrear si sí o si no. En última instancia, si Pablo Lescano es el Charly de la cumbia villera y el de Yerba Brava es el Ricky Espinosa, si El Polaco fue el Eminem descafeinado… ¿por qué no? También tienen su homenaje Soda Stereo (con una reinterpretación angosta de “Persiana americana”), Bersuit Vergarabat (con una que debió ser cumbia en el original, “Sencillamente”), una de Chayanne (errores cometemos todos) y otra de Paul Anka: “A mi manera”, la misma que versionara Sid Vicious. ¡Grande Banana!
Mucho rock pero son canciones de amor, eso desde ya. ¡Qué tanto, es cumbia santafesina! Y como canción de amor, tiene una belleza y una dulzura únicas. “Como aguja en un pajar, te busqué sin cesar”, canta en “Sabes”, un cover de Reik, una muy fea banda que Banana salva del olvido. Y sólo con esas armonías vocales que arman Los del Fuego basta para perdonar el lugar común del verso. Banana, en realidad, es Juan Carlos Mascherani, es un cincuentón que destila onda hasta para intentar el reggaetón contemporáneo “Dejame entrar”, de Makano, siempre con esa voz lastimada y afinada tan personal, dulce y templada como vino en cajita.
Lo acompañan Mingo en guitarra, Oscar “La Chocha” Cáceres en bajo, Alberto “Chiche” Esperguin en tumbadoras, Roberto “Pelado” Miguez en timbales y Matías Miguez en güiro, todas máquinas para hacer bailar y para tocar muy (pero muy) buena cumbia, tan clásica que entre el reverb, la precisión y la temática bien podría ser a la cumbia lo que el pop pre psicodélico al rock. En cuanto a convocatoria en la movida tropical, Los del Fuego son también algo así como los U2 de la cumbia argentina de raíz y no de moda: banda con mucha convocatoria en todos lados, con un show que sabés que te va a dejar satisfecho. Incluso, tocan “Contigo o sin ti”, la versión en español del clásico de la banda de Bono, en tempo de cuarteto: tucutá tucutá tucutá tucutá tucu mueva mueva mueva mueva y todo eso que sigue.
Una mala: el arte de tapa es irrisorio. Hay unos chisporroteos en Paint, una letra de WordArt, el logo de Rake Records y la sonrisa de Banana abrazando desde la portada con la misma soltura con la que le dedica “Primaveral recordación” (de Los Cantores del Alba) a “Ayelén y Rocío” y le pide a “Pachi” que no las quiera tanto (¿?). Más música popular aparece en las fantásticas versiones de “Sobreviviendo” (de Heredia, casi en una versión punk, sobre todo por las irrupciones del Pelado Miguez) y “La estrella azul” (de Carabajal). En una hora de música, y en buena parte con el público de Nexo más al palo que El Teatro de Flores en un show de Carajo, Mingo se confirma como el Skay de la cumbia y Banana sigue cautivando mientras busca un modelo de lentes similar al del Indio. La cumbia la tiene adentro (a la actitud rock).