Fotografía gentileza de Nicolás Foong
Buenos Aires, octubre 6 (Agencia NAN-2010).- Finalmente, la lucha de los músicos dio sus frutos. El empuje de las melodías de protesta fue mucho más fuerte que el inamovible bloque PRO-silencio macrista, que se cansó de clausurar y suspender escenarios donde las notas sonaban libres. Entonces ahora la situación parecería cambiar: después de tres concurridas marchas y miles de movidas, los artistas independientes y autoconvocados consiguieron una promesa del Gobierno de la Ciudad para “reglamentar en 30 días” la Ley de Concertación Musical. Así, en el caso de que la norma definitivamente se aplique, los músicos estarán incluidos en una legislación que tenderá a “proteger, propiciar y fomentar la actividad en vivo, en todos sus géneros”, al mismo tiempo que permitirá regularizar la situación de los pequeños espacios y bares destinados a ofrecer espectáculos fuera de los canales de difusión masiva. No obstante, no todo es tan fácil en la ex Capital Federal y eso hace surgir la incertidumbre ante la posibilidad de que el compromiso quede incumplido –por las muestras y las formas en la que actúa últimamente el gobierno de Mauricio Macri–. Por eso, los artistas se mantendrán en “alerta” y el próximo lunes realizarán una asamblea general en el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF, Sánchez de Bustamante 764) para delinear los próximos pasos a dar.
Como queda claro, las fusas y semicorcheas siguen en pie de guerra. Es que más allá de la posibilidad de encontrar una salida al problema en menos de un mes, durante este proceso de movilización los músicos se dieron cuenta de que “la administración y el Ministerio de Cultura tienen un fuerte desconocimiento de todas las complicaciones” que les toca sufrir. “Para tomar un ejemplo, los funcionarios sostuvieron que no ‘tenían idea de la falta de lugares para tocar’. Para colmo, a partir de la muerte de las dos chicas en Beara (tras el derrumbe en ese boliche de Palermo), los inspectores salieron todas las noches a interrumpir conciertos y a cerrar lugares con fechas programadas”, explica el presidente de la Unión de Músicos Independientes (UMI), Diego Boris. Por eso piensan que “lo mejor” es acompañar el proceso de reglamentación, y, mientras tanto, se mantendrán “en movimiento” y “unidos” por teléfono para tener conocimiento de las inspecciones o de los requerimientos que pueden exigir en ellas y cuáles son los derechos que tienen como músicos para protegerse en estas situaciones.
Es que las clausuras indiscriminadas en la Ciudad de Buenos Aires vienen sucediéndose desde hace tiempo –después de la tragedia de Cromañón–, pero en las últimas semanas se multiplicaron. En el último mes el Gobierno porteño largó a 150 inspectores a la calle, con actitudes persecutorias, cual casa de brujas, y “han cerrado 30 locales y cientos de escenarios”, según asegura el titular de la Cámara de Espacios de Música en Vivo (Camuvi), Hernán Greco. Los espacios más perjudicados fueron los pequeños locales para artistas de rock, tango, jazz y folklore que brindan espectáculos para menos de 300 personas. Es decir, la Dirección de General apunta a clausurar bares y boliches que funcionan con “permisos especiales”, de forma provisoria, ante la falta de una legislación clara que los contemple, porque la Ley 3022 (Ley que crea un Régimen de Concertación para la Promoción Musical) no está implementada. “Lo peor es que las clausuras no se dan por fallas en los espacios: el único y exclusivo causal es la música en vivo. Entonces, lo que se clausura son los escenarios y así todo pierde sentido, todo roza el ridículo”, afirma el presidente del Sindicato de Músicos Argentinos, Alberto Giaimo. Sin duda la situación roza lo inimaginable y hasta lo inentendible.
Por ejemplo, la semana pasada los controladores interrumpieron un concierto del reconocido pianista Diego Schissi, en el Café Vinilo, para comunicarle al músico y al dueño del lugar, Ezequiel Ordónez que las tablas quedaban clausuradas. “Fue una muestra la persecución y la incoherencia. Hasta ahora el local había tenido nueve opciones y pasó todas sin problemas; es más, por las condiciones del lugar el año pasado fue sede del Festival de Jazz, organizado por el propio Gobierno y este año estaba previsto repetir el encuentro”, comentó Ordónez, responsable del espacio constituido como referente de la música independiente en la Ciudad. Entonces, a partir de ahí, todo empieza a desentenderse y queda claro que las acciones del Gobierno PRO sólo tienden a dar una respuesta simulada sobre la problemática de las inspecciones y las estructuras de los locales de entretenimiento, perjudicando casualmente a los que ofrecen un tipo de espectáculos que intentan escaparle las leyes de mercado y dejando a salvo como si nada a los grandes círculos de mainstream comercial.
La lucha de los músicos apunta a romper eso: las estructuras impuestas y al mismo tiempo a equilibrar toda la actividad musical. Esa búsqueda de la “igualdad de condiciones” ya se podría haber encaminado. El 18 de abril del año pasado se sancionó la Ley 3022, por unanimidad de todos los bloques de la Legislatura y se promulgó el 17 de abril de 2010. Pero hasta ahora no entró en vigencia. Entonces no se pudieron regularizar los espacios que funcionan con permisos transitorios, ni se logró crear todavía el Régimen de Concertación para la Promoción de la Actividad Musical. Ese órgano permitiría el establecimiento de una autoridad de aplicación, integrada por dos representantes de las agrupaciones de músicos, un representante de los locales, y un “órgano de fomento” que repartirá créditos, subsidios y exenciones impositivas para los lugares que empujen y propicien la música independiente y en vivo. Según se prevé el presupuesto asignado a ese órgano rozaría los 3,5 millones de pesos. De todas maneras aún ese dinero está cajoneado y con mucha suerte podría comenzar a utilizarse y distribuirse dentro de 30 días, si el gobierno macrista cumple con su palabra.
“Los músicos independientes tienen que estar protegidos, sino siempre compiten contra molinos de viento”, sostiene Boris. En ese sentido, resalta que los artistas actualmente, en la Ciudad, se mueven por un ambiente que no es para nada propicio: “La falta de regulación, la escasez de subsidios, sitios dedicados exclusivamente a la realización de conciertos independientes, la carencia de una política cultural determinada, convierten a Capital en un terreno casi desértico para todo lo que no es empresarial”. Y esto es lo que apunta a corregirse con otros puntos de la nueva legislación musical: los locales deben comprometerse a una programación sostenida en el tiempo y los músicos a presentar propuestas para desarrollar en esos locales. Claro que estos pasos no servirán para solucionar todos los problemas de la música independiente, pero son muy importantes para dar los primeros pasos en ese horizonte.
Para seguir andando hacia esa meta y conseguir la definitiva aplicación de la Ley, los artistas realizarán la primera asamblea general para debatir los próximos pasos a dar con participación de todos los autoconvocados. La cita será el próximo lunes a las 18 en el Club Fernández Fierro. Allí seguramente se encontrarán representantes del Consejo Federal de Música, la Unión Independiente, la Asociación Argentina de Intérpretes y cientos de músicos independientes y reconocidos como Liliana Herrero y Teresa Parodi, que no dejarán caer estas banderas en pos de una cultura más amena, menos lavada, y con más posibilidades para que los artistas puedan desparramar su arte en cualquier lugar de la Ciudad. Estaría bueno que eso comience a suceder en Buenos Aires.
Facebook: http://www.facebook.com/#!/musicaenvivo
Sitio de la UMI: http://www.umiargentina.com/umiargentina
Sitio de Camuvi: http://www.camuvi.com.ar/
Sitio de Café Vinilo: http://www.cafevinilo.com.ar/
Ley 3022: http://www.cedom.gov.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley3022.html