Las integrantes del Proyecto Latinoamericano de Unión Poética tienen bien en claro lo que buscan: movilizar la poesía a nivel continental con un criterio unificador de bloque. Entonces, con pequeñas plaquetas escritas artesanalmente recorren las tierras de la Patria Grande para difundir a poetas noveles o no publicados. “Ese es nuestro granito de arena. Queremos generar un lazo de unión poética a partir de una posición política”, afirman en esta entrevista con Agencia NAN.
Por Esteban Vera
Fotografía gentileza de Plup
“El año 2000 nos encontrará
unidos o dominados.”
[Juan Domingo Perón]
Buenos Aires, octubre 8 (Agencia NAN-2010).- Mientras vientos de unidad soplan por la Patria Grande, ese anhelo de próceres, corrientes que reaccionan ante la división de sectores dominantes o imperialismo recorren la nación sudamericana. En el camino, una novel editorial autogestionada, con pequeñas plaquetas artesanales cargadas a las espaldas de tres jóvenes poetisas. El 28 de diciembre pasado arrancaron con un viaje a Bolivia, que atravesó Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia. Fueron más de seis meses deslizando poesías en bolsos ajenos, leyendo en fogones, olvidándolas en vagones de trenes. Incluso, reflexionando sobre poesía, cervezas de por medio, en bares. Ya el nombre revela la principal intención de las poetas: Proyecto Latinoamericano de Unión Poética (PLUP). De regreso a Argentina, Javiera Pérez Salerno, editora viajera, y Cecilia Eraso, comandante de la iniciativa –completa la tribu Ana Laura Rivara–, reciben a Agencia NAN en “una casa K friendly” de Almagro, aclara Eraso. “Acá, somos todas K”, bromea Pérez Salerno, la anfitriona.
Allí comenzó a cimentarse la propuesta a fines de 2009: mientras Javiera ahorraba para un viaje de mochilera por el continente, entre charlas de amigas y pares floreció la idea de publicar y difundir a poetas noveles o no publicados. “Entre todas, surgió el plan de generar ‘algo’ que movilizará un poco la poesía latinoamericana”, explica Pérez Salerno. Siempre con la necesidad de adherir “a la unificación de la región, al pensar desde un bloque y no aislados, para generar un proyecto de unión poética a partir de una posición política. Ese es nuestro granito de arena a la causa”, aporta Eraso.
Por lo pronto, PLUP ya editó 24 plaquetas, entre ellas, un relato de Juan Diego Incardona (ex director de la revista digital El Interpretador y autor de libros atravesados por el peronismo), y poesías de Sol Echevarría, Ana Laura Rivara y Valeria Meiller. Pero el feedback incluyó la publicación de poemarios de los peruanos Oliver Glave Raggio y Tilsa, el ecuatoriano Fernando Escobar Páez o el venezolano Sergio Parra, por nombrar algunos. “Somos una editorial transnacional”, dice un poco en broma, un poco en serio Pérez Salerno, autora de la plaqueta La gran aventura. Lo cierto es que la propuesta alienta la difusión y la lectura de poetas latinoamericanos, ubicados a la vera del canon literario de cada país. “El objetivo también es que los poetas latinoamericanos se conozcan entre ellos”, remarca la poeta neuquina de 31 años.
Confeccionadas artesanalmente en hojas A4, los libritos se pueden descargar gratis en el blog del sello, imprimir directamente en un minuto y luego de dos dobleces armar la plaqueta, lista para leer en el subte, el colectivo o el bar. Así, la iniciativa no se ancla en el ciberespacio, a raíz de una convención de leer en papel. O tal vez, un fetichismo. Para Pérez Salerno “tiene que ver con conectarse con ese objeto de papel, un objeto que sostiene los poemas y permite detenerse en lo que se lee, pero también con la idea de ir olvidandolo”. Menos abstracta, Eraso apuesta por la difusión de PLUP a través de la gratuidad y sencillez del formato: “Esperamos que los lectores contribuyan al recorrido del proyecto, creando una red que imprima, fotocopie, regale, recomiende, linkee los textos, porque el objetivo es sacar a la poesía de un espacio endogámico.”
Es que en el meollo del PLUP subyace la estética y la actitud punk del “hazlo tu mismo” (do it yourself) con el planeamiento de una célula literaria latinoamericana, fusión que sintetiza los mínimos recursos del proyecto con los ideales de impacto. Se suma así a la constelación de editoriales autogestivas, que con una producción heterogénea, catálogos diversos, que van de novelas a poesías arriesgadas, funcionan aún como probetas y semilleros de la monstruosa maquinaria industrial de los letras.
Antes del viaje, los poetas Cristian De Nápoli (uno de los organizadores del festival latinoamericano de poesía Salida Al Mar) y Alejandro Méndez (promotor de poesía latinoamericana) aportaron coordenadas literarias para avanzar por los caminos de la región y no perderse en el intento. “Nos pasaron contactos de poetas, así que cuando llegaba a un país ya tenía algunos nombres, gente que no hubiera conocido en un viaje tradicional. A partir de ahí, fuimos tejiendo redes, compartiendo cervezas, para difundir el proyecto, recibir material, seleccionar y publicar”, comenta Pérez Salerno.
— ¿Y con qué poesía se encontraron en el camino?
Cecilia Eraso: — A veces se nota que subyacen los cambios culturales y políticos que están pasando en la región en los textos. Pero si bien hay miradas continentales en las poesías, que se notan en las estéticas, no sucede en todos los países. Por ejemplo, nos llamó la atención encontrarnos con chicos muy jóvenes, graduados de la universidad, que están pensando el mundo grecorromano. Acá, no pasa.
Javiera Pérez Salerno: — O el uso del inglés…
C. E.: — Es casi bilingüe la poesía venezolana.
— Si el presidente venezolano los leyera…
J. P. S.: — Es que antes de (Hugo) Chávez, Venezuela estaba totalmente atravesada por la cultura gringa. Y esa penetración cultural es nítida mientras vas subiendo, mientras vas hacia el norte de la región. Encontrás que la cultura gringa está muy metida en la vida cotidiana de esos países, como Ecuador, Venezuela. Y eso se lee en sus poesías.
C. E.: — Es muy evidente esa llamada penetración cultural. Ahora bien, eso nos pasó con los poetas peruanos, que tienen una afinidad, tópicos y miradas, similares a las nuestras. Pero Venezuela es totalmente diferente. Están dialogando con una coyuntura muy distinta a la que nosotros estamos vivienda. Incluso, se repiten similitudes con Ecuador.
— ¿Qué les interesa publicar y difundir?
C. E.: — No nos interesa la poesía naif, hoy, muy leída. Algunos poetas están trabajando el vínculo literatura-política: algunos de manera muy explícita, otros implícita, aunque no son obvias las referencias a sucesos históricos, políticos o culturales. Nosotros buscamos poesías que puedan dialogar entre sí.
J. P. S.: — La poesía latinoamericana, por general, está bastante difundida, pero de poetas que ya editaron muchos libros, incluso muertos. Por eso, pensamos en la difusión de poetas que conocíamos o que fuimos conociendo por el viaje, que leemos, y que no estaban teniendo espacio.
C. E.: — Pero no publicamos todo lo que recibimos sólo por tener un origen regional. Y cuando publicamos a una mujer, buscamos que sus poesías no sean de género, aunque la temática desde el vamos es súper interesante.
J. P. S.: — En lo formal, buscamos que sean escritores que también reflexionen y lean poesía. Porque hay muchos poetas que sólo se dedican a escribir. Son principios fundamentales que hacen al buen poeta: escribir, reflexionar y leer poesía.
Entretanto, las jóvenes editoras se preparan para cruzar de país en país, llevando más plaquetas, conociendo más escritores y otras personas. Son editoras y distribuidoras mochileras. En Chile en noviembre seguirán deslizando libros en bolsos ajenos, tejiendo redes, cimentando una concepción de poesía latinoamericana. “PLUP viene a acompañar la integración regional, pero a la vez, aprovecha el movimiento de los viajes para hacer un movimiento poético”, recapitula Pérez Salerno.