La administración macrista quitó al instituto de Parque Patricios el museo que coordinaba históricamente y lo puso bajo su órbita. Dispuso su cierre para repararlo. La presunta intromisión de capitales privados y la intervención en manos de Hacienda sembraron el temor, con el antecedente fresco del cumpleaños en el San Martín. Además, el instituto se encuentra en estado de abandono desde 2008. La comunidad educativa realizará un abrazo simbólico para anular la medida y pedir presupuesto.
Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza de Instituto Félix Bernasconi
Buenos Aires, mayo 26 (Agencia NAN-2010).- Los museos no son meros depósitos, sino escuelas vivas para el enriquecimiento de la cultura. Por eso, es difícil de tolerar la intromisión de intereses económicos o privados dentro de semejante patrimonio histórico. Al parecer, el gobierno de Mauricio Macri no estaría enterado de esa contrariedad porque, en una muestra más de sus erradas políticas, quitó al Instituto Félix Bernasconi, de Parque Patricios, la coordinación de su histórico complejo museológico, que ahora quedó bajo la órbita de la Subsecretaría de Gestión y Administración de Recursos del Ministerio de Educación. Miembros de la cooperadora, docentes, estudiantes y egresados definieron a la resolución como un “atropello”, por lo que el próximo viernes realizarán un abrazo simbólico al edificio, desde las 8.30, para exigir la anulación de la medida y solicitar un mayor presupuesto con el objetivo de evitar el continuo estado de “abandono” en el que está inmerso el instituto desde 2008.
La problemática viene de larga data. Sin embargo, fue el 30 de marzo pasado cuando la alarma se encendió. Ocurre que la resolución 803/ME del gobierno porteño colocó al museo Rosario Vera Peñaloza en su coordinación y dispuso su cierre para realizar supuestos trabajos de reparación. “La museóloga Mirta Cobreros le puso el candado a todas las puertas y se quedó con las llaves”, comentaron a Agencia NAN miembros de la Cooperadora General del Bernasconi, que preside el abogado Guillermo Musi. Desde entonces, comenzaron a surgir una pila de innumerables dudas porque, según información que se filtró desde la Secretaría de Hacienda, la inversión sobre los gastos que se prevén para la remodelación (de 3 a 5 millones de pesos) la realizaría una empresa privada.
Todavía no está definido nada. Ni siquiera se explicó cómo se va a articular el trabajo con el instituto, si se realizarán las obras mediante una esponsorización o quién las efectuará. “Se ve que el interés es antes que nada entrometerse, como sucedió en otros lados”, remarcó Musi con un dejo de preocupación. Es que profesores y alumnos del instituto temen que la medida tienda a una “privatización de algunos espacios” del enorme edificio, ubicado en Cátulo Castillo 2750. “Los fines que se proponen no están claros y eso inquieta mucho más porque la intervención no la promueve Cultura, sino Hacienda del GCBA, donde no hay técnicos ni especialistas. Llama mucho la atención”, agregó el representante de la cooperadora que se apoyó en la experiencia del Quinquela Martín, donde se hizo una vieja inversión a cambio de la disposición del lugar para cuando haya fiestas o reuniones gubernamentales.
Si queda alguna duda de que la administración macrista es capaz de eso y mucho más, sólo hay que recordar lo sucedido en el Teatro General San Martín, donde el 2 de mayo pasado, el gobierno de la Ciudad autorizó una francachela privada a cambio de 80 mil dólares. “No vamos a permitir eso. Hay que defender la integridad de las instituciones públicas”, afirmó el abogado, al mismo tiempo que recordó que con la cooperadora vienen trabajando a pulmón desde hace muchos años para mantener el museo y el instituto, que posee cuatro escuelas primarias y dos jardines, además de enseñanza en coro, orquesta, natación y una biblioteca a la que tienen posibilidad de asistir 4.500 alumnos.
Aparte el Bernasconi es una institución abierta a la comunidad, cuyo edificio fue declarado monumento histórico nacional en 2009 y sitio de interés cultural desde 1996. Sus museos Geográfico y de Ciencias Naturales muestran restos fósiles, aspectos del suelo, alfarería, numismática y mineralogía. Pese a su importancia, para el mantenimiento del enorme palacio-escuela, desde el gobierno de Mauricio Macri en 2009 le bajaron sólo un subsidio de “23 mil pesos para todo el año”, según informaron a esta agencia desde la cooperadora. No obstante la situación fue mucho más complicada en lo que va de 2010, ya que hasta el momento en la tesorería del instituto no recibieron partidas.
“La situación de abandono se nota. Hay paredes resquebrajadas, pisos levantados. Por ejemplo, en la sala de teatro –conocida como el ‘Petit Colón’, por su acústica, sus palcos, sala de tertulias y 500 ubicaciones–, la estructura está cediendo, faltan butacas y se pueden ver telones y cortinas rasgadas”, ilustra Musi. Por eso, más allá de las donaciones recibidas y los esfuerzos de docentes, alumnos y padres para paliar algunas cosas, no es posible solucionar por completo todas y cada una de las problemáticas.
En ese punto se hace entendible que el reclamo no está centrado únicamente en la resolución dictada por el gobierno. “No podemos aceptar el estado en el que se encuentra el Bernasconi hoy. Es obligación de todos cuidar a uno de los símbolos de la educación pública argentina y latinoamericana e impedir su constante deterioro”, aseguró Gilda Tome, ex alumna de la institución. Ella, como muchos otros viejos estudiantes, y organizaciones sociales participarán del abrazo simbólico que se aferrará a un modelo de instituciones públicas como ésta, que tienden al enriquecimiento de la cultura, lejos de los intereses privados.
Por eso en la jornada de lucha buscarán defender el “sentido de independencia” que el instituto mantiene desde que se fundó en 1929. “Porque la escuela siempre tuvo un rol indelegable con la comunidad y no vamos a permitir que un gobierno comunal intente torcer el rumbo que lleva desde sus primeros tiempos”, afirmaron desde la Asociación Cooperadora. Desde bien temprano en la mañana, el próximo viernes, estarán “haciéndole el aguante” a la escuela. Más allá del frío, del viento o la lluvia. Para defender la educación pública.