Durante el ocaso del domingo pasado, decenas de vecinos se reunieron por segunda vez en la Plaza Sarmiento, en Lanús, para exigir la investigación del presunto suicidio de Matías Pena en la Comisaría 2º de esa ciudad, ocurrido hace casi dos meses y medio. Humano Querido, Disconformes y Old Road, entre otras bandas, hicieron de la música un megáfono dirigido a los paseantes.“No pedimos seguridad, sino justicia”, enfatizaron.
Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de CFAVMP
Buenos Aires, mayo 18 (Agencia NAN-2010).- Como si una voz inmortal le hubiera susurrado al oído, el cantante de Old Road silenció su guitarra y, antes de interpretar el siguiente tema, imaginó: “Seguro que ahora Matías Pena está contento”. Y no era para menos. Porque vecinos, amigos y familiares organizaron por segunda vez un festival de rock con la “música que él disfrutaba” para exigir que su dudoso “suicidio” en una comisaría de Lanús sea esclarecido.
La tarde fría del domingo en la plaza Sarmiento no fue impedimento suficiente para que decenas de vecinos apoyaran el caso que conmovió a todo el barrio hace casi dos meses y medio. La idea del encuentro cultural fue recordarlo con una sonrisa y unir fuerzas para que el caso no quede impune. “Las bandas que están apoyando la causa son del barrio, como Matías, que era amigo de todos. Y nos unimos porque sabemos cómo la Policía trata a los pibes del barrio”, evaluó Pablo López, amigo de Matías y uno de los organizadores del festival. Antes de presentar a la siguiente banda, sentenció: “Somos muchos y algún día va a parar la costumbre de estos tipos de matarnos a todos”.
Es que en la madrugada del 4 de marzo, Matías Pena, de 29 años, apareció “ahorcado” en una celda de la Comisaría 2º de Lanús, cuarenta minutos después de haber sido detenido, sospechado de romper algunos vidrios de un bar. Desde entonces, sus allegados, aglutinados en la Comisión de Familiares, Amigos y Vecinos de Matías Pena (CFAVMP), denuncian que no pudo haber suicidio, como informó la Policía, porque la víctima habría sido hallada colgada en una ventana de altura menor que la de él.
A partir de este hecho, se inició una causa en la que intervienen la Fiscalía (UFIyJ) Nº 9 y el Juzgado de Garantías Nº 4 del departamento judicial de Lomas de Zamora. La carátula no habla de causales de suicidio, sino de “averiguación de causal de muerte”. Según Ariel Hernández, representante de la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADeP), la Policía es “responsable” por acción u omisión. “Si lo hubiera vigilado, Matías no se hubiera ‘suicidado’, si es que fue lo que pasó. Pasaron seis minutos desde que falleció hasta que lo encontraron”, explicó Hernández a
Agencia NAN.Por eso, los que compartieron la vida con el joven fallecido se dispusieron a difundir el caso para que se conozca en todo el país. “El apoyo es lo más fuerte que tenemos. No haríamos este festival sin todos los que están acá. Lo bueno es que cada vez que hablamos siempre hay alguien de frente que nos escucha, nos entiende y sabe que a los pibes los matan como a perros”, resaltó a punto de quebrase David Güelfi, amigo del difunto.
La música no paró de sonar. Ni siquiera los distraídos podían ignorarla. Sin embargo, la plaza siguió su curso. Un grupo de pibes disputó el partido infaltable de cada domingo, ritual sagrado del barrio. En otro rincón, el vendedor de pochoclos y copos de algodón dejó por un momento su actividad para sumarse al pedido de justicia, un reclamo del cual todos se apropian. Porque Matías era un pibe de barrio, como cualquiera de los que asistieron al festival, y creció en la plaza con nombre de ése prócer de la educación amado y repudiado, según el modelo de país que se prefiera.
Entre los postes de los faroles aún dormidos, colgaban de una soga escenas inmortalizadas de la lucha que encabezan familiares y amigos de Pena para evitar que el caso quede impune. Las velas que alumbran el camino cada jueves en las marchas por el centro de Lanús; el rostro abatido del hermano de Matías; la parte trasera de un patrullero escrachada con un aerosol justiciero; y policías ordenados en fila dispuestos a cumplir con su trabajo, fueron algunas de las fotografías que integraron la muestra ambulante.
Luego llegó el turno de Disconformes, una banda joven y enérgica que le aportó la cuota de punk a la jornada. “Es groso estar acá porque una vida no es cualquier cosa”, consideró el cantante frente a adolescentes, niños y adultos que escucharon con respeto la presentación de cada banda. Así, los músicos le dedicaron una ingeniosa canción a las “zapatillas de Carlos Ruckauf” y le cantaron a un “amor de colectivo”.
“Vamos a hacer una versión de un tema que van a reconocer enseguida”, desafió el bajista y se despachó con “El pájaro vio el cielo y se voló”, clásico de Los Auténticos Decadentes. En ese momento, un nene entró a la improvisada pista de baile y saltó hasta que sus piernitas se agotaron.
Pronto, la noche se comió al día. Como luciérnagas en busca de protagonismo, las luces de los faroles comenzaron a encenderse. Entonces, coparon el escenario los más noctámbulos de la jornada: los músicos de Humano Querido. Con 12 años de trayectoria, los de Lanús regalaron una decena de temas originales, graciosos y que invitaron al baile. “Para Humano Querido existen cuatro malas palabras: injusticia, hambre, hipocresía y la concha de tu madre”, contó el histriónico Sergio “Resorte” Scarone con una combinación de humor y protesta.
Durante casi una hora, la banda de hombres de negro y sombrero enfrentó el frío. Al ritmo del sonido psicodélico de la trompeta, todos entraron en calor con “Paralíticamente”, “La persiana” y “La garchindonga”. Detrás de los músicos, el monumento a Domingo Faustino Sarmiento no formaba parte de la lista de invitados. Envuelto con una bandera granate que recordaba a Matías y con la cabeza totalmente tapada con un trapo, la estatua del prócer se mantenía en el anonimato.
En el final, después de que una pantalla gigante proyectara las emotivas marchas en las que cientos de almas reclaman “Justicia”, Hernández tomó la palabra: “Este es un caso que se repite. Si bien es verdad que la Policía es represiva, también es verdad que a quienes matan y torturan son siempre los mismos: los jóvenes, los trabajadores y los pobres”. Entonces, diferenció: “Ustedes piden ‘justicia’, no ‘seguridad’. Porque la seguridad la piden por lo general los que la tienen y quieren más. Y la seguridad de ellos siempre va en contra de la nuestra. Porque más seguridad significa más ratis en la calle, y más ratis en la calle significa más inseguridad para los jóvenes y los pobres”.
Reggae, punk, rock and roll stone, psicodelia y pop convivieron armoniosamente en un mismo lugar y con un mismo fin. No hubo lugar para las rivalidades musicales, esas que tanto se parecen a la de los estadios de fútbol. Todos juntos unieron su arte para fortalecer el pedido de justicia.
* Para comunicarse con la Comisión de Familiares, Amigos y Vecinos de Matías Pena escribir a justiciapormatias@gmail.com.