Déficit presupuestario, edificios que “se caen a pedazos”, aulas hacinadas y espacios de aprendizaje electrocutados, carreras “imposibles de terminar”. Son algunos de los puntos en los que coinciden estudiantes, graduados y docentes del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) a la hora de describir las condiciones en las que se enseña y aprende en esa casa de estudios, y los que intentarán solucionar en las jornadas de debate simultáneas que llevarán a cabo esta tarde.
Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza de estudiantes del IUNA
Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN-2010).- Los problemas del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) parecerían transitar un callejón sin salida. Lejos de encontrar una vía de solución, las complicaciones edilicias, presupuestarias y educativas se acumulan en pila en cada departamento educacional ante la mirada fría de las autoridades tanto universitarias como ministeriales. Por eso, tras varias movilizaciones y manifestaciones en las calles, profesores, alumnos y egresados realizarán esta tarde una jornada de lucha simultánea en varias sedes, con el objetivo de exigir una respuesta a la crítica situación que afecta diariamente a la institución, que posee un déficit cercano a los diez millones de pesos en sus arcas y cada vez fomenta menos artistas profesionales debido a que en los últimos años fue casi inexistente la cantidad de egresados que logró sobreponerse a las innumerables dificultades que sufre esa universidad.
Sólo basta con unir los trozos de la realidad de cada una de las sedes que integran el IUNA para entender la crisis general en la que se encuentra. Más allá de las variables, todas presentan inconvenientes. El área de las profesionalizaciones en Artes Visuales seguramente sea la “más comprometida” de todas, coinciden la mayoría de los estudiantes y docentes, tal como lo informó Agencia NAN en
2009. Sucede que en edificios de ese departamento, como el de Pinzón 1172, “la infraestructura se cae a pedazos. Hay sectores que no se usan porque están totalmente derrumbados y cada tanto no hay luz y se corta el agua”, ilustra Eduardo Molinari, profesor de Proyectual de Pintura. La situación se complica mucho más al evidenciar que el departamento posee un rojo presupuestario que roza los dos millones de pesos.A nivel general, el panorama no es optimista; porque la escena en las otras carreras no se modifica, sino todo lo contrario, se repite. Los estudiantes de Folklore, Artes Audiovisuales y Formación Docente tienen que educarse en edificios alquilados que no cumplen con algunas condiciones básicas para aprender ni enseñar. El espacio es una de las carencias. Por ejemplo, en la sede donde se dictan clases de Producción, Sonido y Realización, entre otras, “sólo hay 8 aulas para alrededor de 1200 alumnos, entre cursantes e ingresantes”, remarca Andrés Rabinovich, que integra el Centro de Estudiantes de Audiovisuales. Además, en ese mismo edificio conviven el área de Crítica de Artes, que sólo cuenta con dos aulas, y la Trasdepartamental de Artes Multimediales, que posee tres. Claro está que amontonados es imposible estudiar.
“No da el lugar para que se dicten todas las materias. Al punto de que algunas no se han abierto este cuatrimestre”, asegura Rabinovich. Sin embargo, en este último tiempo surgió una posibilidad, aunque todavía no es firme: por los contactos que posee el decano de esa facultad, José Luis Castiñeira de Dios, también director de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación, existiría la oportunidad de que Audiovisuales consiga su propio edificio en un terrero ubicado en San Martín al 1800. Sin embargo, esa promesa de solución aún se encontraría en un horizonte lejano. “Todavía no está claro qué chances hay, pero no debe perderse de vista que eso no soluciona el tema presupuestario y el problema de todo el IUNA en general”, sostuvo el estudiante.
En tales condiciones, se complica imaginar el alcance de una formación óptima. “¿Cómo una estudiante de tango o danza clásica puede aprender a bailar si lo hace en un piso que no está preparado o en condiciones?”, se pregunta Melina Ramos, estudiante de Folklore. Es muy difícil. Una situación similar sucede en Artes Musicales y Sonoras, donde “generalmente veinte alumnos tienen clase en una sala de dos por dos”, afirma un estudiante que prefiere resguardar su identidad. Si a esto se le suma la “insuficiente” oferta horaria y de cátedras que se extiende en todos los desordenados planes de estudio del IUNA (que en su mayoría están coordinados en cuatro o cinco años pero son imposibles de terminar en menos de siete u ocho), la obtención de un título resulta muy difícil. Por no decir «una misión imposible”, frase más que escuchada en los pasillos de cualquier sede de la universidad.
Según coinciden los estudiantes, toda esta situación se da porque la gran mayoría de las autoridades y el consejo departamental del IUNA está “más preocupada en desarrollar luchas internas políticas” y pelear por una parte del presupuesto (que alcanza casi los 55 millones de pesos anuales) que en “mejorar el nivel de educación”.
Lo cierto es que, como consecuencia, la universidad en su totalidad no consigue romper la barrera del centenar de graduados, según un relevamiento realizado por esta agencia sobre los egresados del último quinquenio. Para poner un ejemplo alarmante, “en Audiovisuales solamente existe ¡una egresada!”, según afirmó Rabinovich, consejero de ese departamento. Y en las carreras de Artes Dramáticas no existen más de veinte. Números que preocupan; al igual que los trece recibidos que pudieron salir por la puerta grande de Artes Visuales en poco más de una década, según las últimos datos difundidos por el decano Julio Flores.
¿Pero porqué sucede esto? ¿Hay una explicación adicional respecto al tema que no involucre a cualquiera o cada una de las dificultades actuales del Instituto? No. “La masiva cantidad de deserciones que sufren los departamentos educacionales cuatrimestre a cuatrimestre, año a año, sólo se explica en el deterioro del nivel educativo del IUNA y de la enseñanza del arte en general”, analizó el docente Molinari acerca del lúgubre panorama actual. A saber, en Artes Visuales en los últimos diez años desertaron diez mil alumnos, según cifras oficiales. En otras facultades quizá la situación en este punto no sea tan crítica pero el abandono ocurre a la vista de todos. “Algo que es un disparate, no tiene sentido”, coincidieron al respecto los estudiantes, que indignados señalaron que, mientras tanto, el Ministerio de Educación “mira para otro lado”.
Agencia NAN intentó encontrar una explicación de parte de los funcionarios públicos de esa cartera hasta el cierre de esta nota pero no hubo respuesta. Tampoco disquisiciones sobre por qué algunos pocos recibidos del IUNA hace tiempo están en condiciones de ejercer de forma profesional pero aún no pueden hacerlo porque no recibieron su título. Es el caso de Melina Ramos, que en agosto de 2008 se graduó como profesora de Arte en Danza, con mención en Danzas Folklóricas y Tango, y pese a eso no puede ejercer. “Como muchos compañeros que están en la misma, todavía no pude conseguir mi título porque, según dicen, hay problemas con la resolución y no pueden homologarlo”, reveló la estudiante, que a pesar de este problema sigue una la licenciatura en la universidad.
“No sé tampoco si me servirá el título a nivel nacional y no entiendo por qué me siguen pateando si hace mucho tiempo que me estoy moviendo para que se destrabe la situación”, se preguntó. Con ese documento, Ramos podría enseñar en el nivel primario, aunque por ahora tan sólo puede lamentarse por la pérdida constante de posibilidades de trabajo. Es por eso que la estudiante, tras innumerables pedidos de audiencia con las autoridades de Rectorado, presentó acciones legales y una carta documento que hasta hoy no fue contestada. Como está a la vista, su situación está más que paralizada pese a las promesas de solución de parte de las autoridades de la secretaría académica. Una mancha más a las incontables que posee el Instituto, cuando debería cumplir su objetivo de “darle representación nacional a los estudios artísticos”.
Pese a todo, algunos alumnos siguen luchando. No bajan los brazos ante esta situación enrarecida que debería, paso a paso, encontrar una solución o al menos un punto de partida. En ese sentido, en la próxima asamblea interdepartamental, los estudiantes comenzarán a idear y dar forma a un reclamo mucho más amplio, que contemplará movilizaciones masivas y llamados de atención a las autoridades ministeriales, con el objetivo de exigir las reivindicaciones inmediatas de una institución que “se merece un escenario distinto”. Para que los estudiantes tengan la educación que se merecen y el arte logre transitar por caminos no tan sinuosos.