Llegada de Trelew, Sara Hebe consiguió una galería de logradas piezas poéticas que en su disco debut reparte entre el dub, el hip-hop, el reggaetón y una reversión de “Desesperada”, de Marta Sánchez.
Buenos Aires, diciembre 14 (Agencia NAN-2009).- La hija del loco probablemente sea el mejor disco del reggae subterráneo de 2009. Y a olvidar los giros poéticos porque el hecho es así de contundente y llano: llegada de Trelew a Córdoba y de allí a las tierras porteñas en las que estudió abogacía y teatro y hasta repartió volantes de McDonald’s para alcanzar el fin de mes, Sara Hebe entrega en su disco debut doce pistas de un rap inteligente, fresco y militante, bien acomodado sobre ritmos de hip-hop, cumbia y reggaetón sintetizados.
Explorar La hija del loco es entregarse a una marcha constante, encendida con canciones propias de una piromaníaca lírica con apoyo tecnológico y… habría que encontrar otra esdrújula, pero ya Sara las usó todas y para todos los públicos: desde festivales y bares hasta fiestas de cumpleaños de ¡10 años! Casi todas las pistas del disco fueron preparadas por Rancho MC, quien inició a la cantante en las rimas a su llegada a Buenos Aires y le mostró un mundo más allá de La Renga y La Bersuit. Aunque también aparece una extraña reversión de “Desesperada” de Marta Sánchez, a cargo de Ramiro Jota, y colaboraciones de Mariano Costa, de Ciudavitecos, El Crazy (MC de Rawson) y el K (de La Plata).
Pero más allá del buen pulso del segmento musical, es en la puesta en palabras de Sara donde La hija del loco se vuelve un disco fantástico. “Histórika” ya demuestra una construcción poética creativa: “No tiene un título, tiene lencería erótica, se pone romántica, un poco afónica, un poco electrónica, te enferma de forma crónica, primero te da forma, después te deforma, de tanto que sabe te informa, con pocas normas piensa en la reforma (…) te formatea, gracias a Dios es atea, gracias a Dios”. ¡Y todo eso sucede en menos de 20 segundos!
En “Cuestión de cuna” explica: “No me preocupo por el rap, sé que conmigo está contento, le pongo mi dulzura y lo utilizo así sublimo mi lamento, te lo cuento”. En “El que mejor ría” pide en el mundo algo distinto, en el dub “Eco sistema” propone inventar nuevos sistemas solares, en “En voz baja” comparte mics con Crazy y Rancho y en “Jeni” vuelve al brillo solitario de la denuncia, la exposición de una problemática y la militancia (latinoamericanista, de género o de clase, siempre libertaria): “No hay derroche, sólo deja que te abroche este ritmo porque vengo como coche, ¡pum! Choco, hay ocho muertos en Corrientes (…) El que no mama muere y no llora, si se aborta”.
Luego de “La falta” –“Todas las mujeres que me quieren, denme las manos”– llega su tema más conocido: “Tuve que quemar”, una delicia de agitación pirómana en la que fantasea con quemar “todas las minas” y “la cúpula del Congreso”. En “La nueva ley” replica junto a Agostina Mauro: “No van a parar tanta violencia bajando la edad de imputabilidad, no van a parar los robos”. Y ya con el K, en “No corresponde” reclama por los enmudecidos directo hacia quienes se lo debe hacer.
Su “Desesperada” 2.0 es simplemente fantástica. Y el cierre circular con “Son palabras”, junto a Rancho, la termina de presentar como la contracara argentina de Mike Skinner, por fuera de toda misoginia y deslumbramiento amoroso (con una persona o con la fama) y dentro de las venas abiertas de la pobreza, la violencia y la historia local.
My Space: http://www.myspace.com/sarahebe