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“La grieta” en El Brío Teatro

GRIETA_ENTRADA
La primera pieza de Victoria Flores Beltrán, que expone el atribulado reencuentro de tres amigos, es resultado de un seminario que cursó con el actor Claudio Quinteros.   Fotografía: gentileza de prensa.

Por Ernesto Facundo Pastrana
efpastrana@gmail.com

Los ‘70. Marcos, quien se había marchado clandestinamente a Buenos Aires, regresa a su pueblo. Lo reciben dos amigos de la infancia: Ramos y Juan, quienes se han quedado siempre en el mismo lugar. Pero no todo es lo mismo: Mercedes cambió, ellos cambiaron. La grieta de Victoria Flores Beltrán explora y deja al descubierto la ruptura que se da en el ámbito de la amistad debido al paso del tiempo, las condiciones sociales y las decisiones. La relación de los personajes ya no volverá a ser la misma.

Suena el jazz, pero el silencio no puede ser tapado con la música del tocadiscos. Marcos, apoyado en la ventana, prende un cigarrillo; Juan limpia puntillosamente una de las piedras que Marcos le trajo de la ciudad y Ramos, sentado en una de las cabeceras de la mesa, arroja cartas sobre ella. Alguien decide empezar a hablar. La noche, sin duda, será larga. La ideología y el compromiso se entrecruzan con el afecto que supieron tenerse los amigos que cada vez se pronuncian más distantes. El vino, otro componente primario en la obra, a veces logra llevar la conversación a otro lado, y se escapa algún halago que parece reconstruir la relación que quedó atrás, pero hay cosas que no se pueden callar. Evidentemente, es difícil decirse lo que se pensó durante un tiempo en una noche.

La obra es una confrontación entre la práctica y la teoría, una historia de preguntas, respuestas, militancia, intelectualidad que se pone al descubierto con un simple hecho: el regreso de Marcos a Mercedes. El aguantadero que supo reunirlos en su juventud es testigo de las diferencias producto de sus elecciones. Elecciones que han determinado la relación en la que se encuentran. En ese contexto aparecen los reproches cada vez más efusivos entre Marcos y Ramos hacia sus respectivas formas de pensar y hacer, mientras Juan, que posee una personalidad más sumisa, trata de mediar entre ellos.

No se dejan pasar una. Ni siquiera cuando hablan de fútbol pueden apartar los sentimientos que han estado forjando en la distancia, y esto, en muchas ocasiones, llega a un grado de incertidumbre que mantiene al espectador atónito. Durante los 50 minutos que dura la única escena que contiene la obra, la tensión crece a la espera del desenlace final dentro de un lugar oscuro con una leve luz que tiñe el reencuentro con tono lúgubre.

La grieta, primera obra de Flores Beltrán, acompañada por Julián Ponce Campos como asistente técnico, nace durante un seminario que la directora cursó con el difunto actor Claudio Quinteros durante 2012. Jorge Drechsler (Marcos), Agustín García Médici (Juan) y Federico Lama (Ramos) son los encargados de ponerse en la piel de los tres compañeros de vida que se encuentran nuevamente. En definitiva, La grieta es un viaje, una marca que se dispara cada minuto un poco más y que, al fin y al cabo, no puede ocultar sus diferencias.

* La grieta se presenta los sábados a las 21.30 en El Brío Teatro (Álvarez Thomas 1582), hasta el 26 de julio.