Por Adrián Pérez
Fotografías gentileza de Sebastián Romano (Música del Ghetto)
Buenos Aires, abril 14 (Agencia NAN-2009).‑ El jueves 2 de abril, la reciente muerte de Raúl Alfonsín se mezcla en las primeras planas con la invasión de dengue y esos otros inconvenientes que ya son históricos. Buenos Aires vive una jornada de intensas sensaciones entremezcladas en el imaginario de un tejido social complejo y adormecido pero con ínfulas de andar despabilado por la vida. Agencia NAN escapa de tanta confusión y viaja al corazón de San Martín –municipio paradójicamente declarado «Capital de la Industria»– para vivir una nueva edición del Oculta Reggae. Una parada improvisada de remises truchos espera a la salida de la estación de José León Suárez y todos los autos son abordados por ocasionales asistentes al festival.
El cronista comparte un Ford destartalado con Fernando, Martina y Pablo, tres chicos que también van al recital. Antes de que Fernando le indique el destino, «Pitufo” de Suárez, el ocasional remisero, pregunta: «Van por el recital de la fábrica, ¿no?” Y todos responden con un sí categórico. Ni bien el remis hace tres cuadras, Fernando pregunta tímidamente al conductor: «Con todo respeto, ¿no pasás de camino por un ‘chino’?». Martina, que lo acompaña en el asiento trasero, le pregunta al muchacho de ojos rojos: «¿Te olvidaste de comprar los alimentos no perecederos para el festival?». Y Fernando, muy suelto de cuerpo, responde: «No, es que me quedé sin fernet».
“Aquí es el festival”, dice «Pitufo” mientras adelanta que el costo del viaje es de diez pesos. Unas dieciséis cuadras separan a la estación de José León Suárez del destino final: Juan Manuel de Rosas 4858 (ex Márquez). En las instalaciones de la ex Coventry todo está listo para que comience el show. Refundada hace dos años como Cooperativa 2 de Diciembre por sus trabajadores, la fábrica abre sus puertas a la tercera edición consecutiva del Oculta Reggae. El objetivo de este año es recaudar alimentos para los trabajadores de la ex fábrica Coventry y los comedores de Ciudad Oculta (Villa Lugano) y El Eternauta, de San Martín.
La fiesta de la solidaridad está en marcha. Lo saben los cuarenta obreros de la fábrica, los cientos de chicos que se agolpan en la entrada al predio –aunque no parezca, también lo sabe Fernando– y los organizadores, entre los que se cuentan Luis Alfa (vocalista de Resistencia Suburbana), Radio Jamming, el Espacio Cultural El Eternauta y Los Oculta Boys. Ni bien se pone un pie dentro de la nave (que protege al escenario central de la amenaza que dispara un cielo gris oscuro), una enorme bandera llama la atención de todos los chicos que pasan por allí. El rostro del «Che» Guevara hace de escudo y sol de la bandera argentina, más una leyenda que cierra filas en el celeste inferior y reza: «El león no tendría melena si se dejara esquilar», frase de una canción de Resistencia.
Mientras el humo de las hamburguesas se cuelga del tinglado de zinc y se mezcla con otros humos de dulces aromas y reptantes movimientos, Encías Sangrantes, Clan Oculto y Amigos de Tosh abren el juego y calientan las tablas para lo que vendrá: una profusión de reggae vernáculo y combativo que sobrevolará, durante toda la tarde, el galpón de la ex Coventry, para meterse de lleno en las cabezas y corazones de los cientos de jóvenes que asisten al show — Fernando, Martina y Pablo incluidos– con un mensaje que no admite ambigüedades: solidaridad y resistencia.
Aunque la puntualidad no es, precisamente, uno de los atributos de estos festivales, el Natty Combo abre su presentación con un ritmo vertiginoso que despierta y sacude los cuerpos a puro reggae roots. «Esto es el Natty Combo», anuncia desde el escenario Sergio Colombo: voz, saxo, alma mater y virtual presentador de su propia banda, que cumple una excelente faena y es despedida del escenario con aplausos cerrados, dando cuenta del buen presente del Combo, que presentó algunas canciones de su reciente En llamas (2008).
Afuera, el mal tiempo se presenta en forma de alfombra de fina lluvia, de un gris desconcertante, de un jueves que salpica dolor por la pérdida del «padre de la Democracia», mientras en el interior de la nave el calor del público se respira, se palpita en cada aplauso por los bises de las bandas, en las sonrisas y miradas de quienes llegaron desde diferentes puntos del Gran Buenos Aires para acompañar la movida solidaria.
El toque de Nonpalidece comienza a las 17.30, con los clásicos de siempre y una buena performance si se tiene en cuenta que la acústica del lugar no ayuda. Días atrás, la banda de Tigre había plasmado su compromiso social cuando se presentó en un show organizado por H.I.J.O.S y Abuelas de Plaza de Mayo frente al palacio de Tribunales, para recordar el 33º aniversario del golpe de Estado de 1976.
A las 18.45, la voz de Luis Alfa enciende a los 5 mil asistentes con su reggae stone y un discurso enfervorizado sobre la relación entre el género, el gueto y la intención del festival; sensaciones que le habían anticipado a Agencia NAN antes de subir al escenario a hacer lo que mejor saben, reggae barrial: «Esta música nos dio mucho y lo que queremos es devolverle a la gente lo que nos da, poder volcarlo en los sectores marginados donde hay muchas necesidades», había considerado Luis Alfa.
Cuando se le pide una explicación sobre qué entiende por gueto, el vocalista se remonta a sus raíces y desnuda una parte de su vida poco difundida: «Crecí y nací en un gueto (en Billinghurst), y creo que la gente tiene muy claro de qué se habla. Son sectores marginados, de gente excluida de todo. En realidad, lo que nosotros aportamos en estos recitales es un pequeño grano de arena y sólo tenemos palabras de agradecimiento para toda la gente que se acercó hoy». Por último, desliza, a modo de adelanto, la posibilidad de que la próxima edición llegue a Tigre, a las tierras de los que no palidecen.
En uno de los laterales de la nave, antes de que el festival llegue a su fin, Néstor Ramljak, cantante de Nonpalidece, coincide con Alfa sobre el compromiso del reggae para con los que menos tienen: «Nos invade un sentimiento de alegría y responsabilidad y nos sentimos bendecidos de participar en este tipo de festivales a beneficio».
«El reggae nació del gueto y vuelve al gueto» es justamente, la consigna del último Oculta Reggae de este primer decenio, evento que cierra la primera década de un nuevo siglo turbulento y conflictivo pero con balance positivo para el género. En “Time Will Tell” (el tiempo dirá), capítulo del DVD Legend: The Very Best of Bob Marley, puede rastrearse la esencia de este festival en una frase pronunciada por Marley: «Los dreds del mundo sufren, hay masas de gente que sufre, y esta música nace de las masas del pueblo». Precisamente, el reggae habla de eso, ni más ni menos: mensaje, conciencia, lucha y una profunda entrega hacia los oprimidos por el sistema.
Pensar en Bob Marley no es una casualidad ni un capricho antojadizo. El mismo hombre que supo llevar su mensaje de amor y resistencia, hablando de su gente y describiendo su gueto natal, a las entrañas de la Babilonia blanca, católica y protestante dijo, desde su éxodo forzado, que tenía un deseo, un anhelo que le quitaba el sueño y lo movilizaba en sus canciones: «Sólo hay algo que me gustaría ver que ocurriera. Me gustaría ver a la humanidad unida. Negros, blancos, chinos, todos».
«El tiempo dirá» si el deseo de Mr. Bobby Marley podrá cumplirse. Mientras el cielo entra en lenta metamorfosis (fundiendo grises, salmones y celestes) y la tarde se convierte en noche, la gente se despide hasta la próxima edición del Oculta Reggae.
Sitio:
http://ocultareggae.com.arResistencia Suburbana: http://resistiendo.com.ar
Nonpalidece: http://nonpalidece.com.ar
Natty Combo: http://nattycombo.com.ar
Radio Jamming: http://jamming.com.ar