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A la música, su ley.-

El anteproyecto de ley redactado en asambleas y comisiones integradas por músicos autogestionados de todo el país todavía espera ser tratado por el Poder Legislativo, y los artistas siguen dando muestras de que pretenden su aprobación. El ciclo de recitales en el ECuNHI fue un paso más en la lucha para exigir esa norma, que permitiría como medida principal la creación del Instituto Nacional de la Música destinado a «mejorar las condiciones de fabricación, impresión, difusión y circulación de la música en vivo”, según Diego Boris, referente de la Federación de Músicos Independientes.

Por Sergio Sánchez
Fotografía de María Luz Carmona

Buenos Aires, noviembre 04 (Agencia NAN).- “El mercado no tiene que decidir qué música tiene que producir un país”. Esas fueron las palabras de Diego Boris, presidente de la Federación Independiente de Músicos de la Argentina (FIMA), durante la cuarta y última jornada del Festival por la Ley Nacional de la Música, minutos antes de que El Otro Yo (EOY) subiera al escenario para cerrar la fecha. No se trataba de un recital más para la banda de Temperley ni para los otros grupos que se presentaron: Reversión, Cindi, Bajo Cuerda y Año Luz. Tampoco para los jóvenes y chicos sub-15 que se acercaron el sábado al Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), pese a la intensa lluvia que consiguió que se suspendiera la segunda fecha del mega-festival auspiciado por una gigante empresa de gaseosas.

Es que el cierre de la jornada en el ECuNHi significó un paso más en lucha que vienen desarrollando los protagonistas de la actividad musical para conseguir la aprobación del anteproyecto de ley que obligará al Estado a generar políticas activas para la producción, distribución y difusión de la música nacional, considerada “un arte que contribuye al afianzamiento de la cultura”. La norma, que terminó de redactarse el año pasado bajo el consenso de multitudinarias asambleas y comisiones integradas por organizaciones de músicos autogestionados de todas las regiones del país, establece como punto principal la creación del Instituto Nacional de la Música (INM) que “permitirá mejorar las condiciones de fabricación, impresión, difusión y circulación de la música en vivo”, explicó Boris en diálogo con Agencia NAN.

Además, el órgano de fomento autárquico administrativo y financiero tendrá entre sus funciones la organización de circuitos estables de música en vivo que posibilitarán la conformación de espacios musicales nuevos y alternativos, como centros recreativos, comedores comunitarios, cooperativas de trabajo y espacios públicos de todo el país. “Es importante que exista un camino paralelo al privado que incluya posibilidades para los músicos, y que brinde herramientas a los que decidieron autogestionarse”, consideró a esta agencia Cristian Aldana, líder de EOY y presidente de la Unión de Músicos Independientes (UMI), una asociación civil destinada al desarrollo del espacio musical autogestionado.

Aunque el anteproyecto de ley no fue presentado formalmente aún y espera el tratamiento del Poder Legislativo antes de fin de año, el nonato INM contará para su creación con el 2 por ciento de los fondos recaudados por la AFIP, según lo estipula el artículo 97 de la reciente Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aprobada por la Cámara de Senadores en la madrugada del pasado 10 de octubre. (http://agencianan.blogspot.com/2009/10/la-concentracion-nunca-fue-buena-para.html). “Creemos que el anteproyecto será tratado próximamente y aprobado, porque ningún partido político se opone. No tiene enemigos, porque es a favor de la actividad musical y surgió de los actores de ése arte. Y consideramos que es una ley de la sociedad que decide hacer cultura a través de sus artistas”, argumentó a esta agencia Esteban Agatiello, secretario de la UMI y tecladista de Richter.

Apoyo a los hacedores artísticos y a los espacios culturales

El anteproyecto de ley presenta herramientas de gran utilidad para los actores involucrados con el quehacer musical. Un ejemplo de ello son los vales de Producción y Difusión que serán otorgados por el futuro Centro de la Producción Musical (integrado por los Departamentos de Música Grabada, de Música En Vivo y de Difusión) que funcionará en cada una de las sedes que tendrá el INM en las cinco regiones: Centro (Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires y Córdoba), Nuevo Cuyo (Mendoza, La Rioja, San Juan y San Luis), NEA (Santa Fe, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Formosa), Patagónica (Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa) y NOA (Jujuy, Tucumán, Salta, Catamarca y Santiago del Estero).

Con los objetivos de conformar un circuito estable de música y estimular el desarrollo de la actividad, el vale de Producción beneficiará al músico argentino censado con el solvento económico de una de las instancia del proceso de producción (mezcla, masterización, edición) de un disco o Dvd, con herramientas profesionales. “Este beneficio es muy interesante en dos aspectos. Primero, porque más músicos van a poder ser beneficiarios de los recursos. Y segundo, porque queda el compromiso con la obra. Si te dan un apoyo, vos tenés que terminar la producción”, analizó Agatiello.

Por otro lado, el vale de Difusión es una “orden pura y simple de canje” para que los espacios donde se desarrolle música en vivo –siempre y cuando formen parte del circuito estable- puedan acceder a los medios de comunicación, difusión y publicitarios privados o estatales de todo el país. “Cuanto más músicos contrate el espacio, tendrá más segundos de difusión en los medios. Porque no necesitan pagar menos impuestos, sino que la fecha se difunda, que el espacio se conozca y, por tanto, que vaya público”, detalló el músico de la banda que fusiona rock con sonidos electrónicos Richter. Y destacó que si se aprueba la legislación “los músicos no pagarían para tocar, sino que serían contratados y cobrarían según las leyes sociales y laborales” que corresponden.

“La ley cambiará la idea de pagar para tocar que rige en el campo musical. Como las condiciones van a ser tan buenas en los lugares amparados por el instituto, los nuevos empresarios que quieran abrir un lugar para tocar tendrán que ofrecer condiciones iguales o mejores, como sucede con la actividad teatral”, coincidió Aldana con su compañero del colectivo independiente.

Para poder contar con los beneficios laborales impulsados por el INM –en contraposición con la derogada ley de Ejecutante Musical– el artículo 20 de la propuesta de ley establece la realización de un censo de músicos nacionales “anual, gratuito, y obligatorio” coordinado por las subsedes de cada región. El registro de los artistas se llevará a cabo por medio de una declaración jurada, “sin otro examen o requisito previo”, y luego se otorgará la credencial de Músico Nacional Censado.

No obstante, las acciones del INM, como el otorgamiento de préstamos para el mantenimiento y compra de instrumentos musicales a músicos, no debe ser el aspecto principal. “No queremos una ley que sólo otorgue subsidios tradicionales, porque dejaría de existir la música independiente. Es decir, el valor que tiene el arte es la indisciplina y hay cierta incertidumbre en la concepción que está bien que esté. Pero también es cierto que como arte que a veces no se lleva bien con el lenguaje que propone el mercado debe tener algún tipo de ayuda o de fomento para evitar que desaparezca”, consideró Boris, autor de Ayer (UMI, 2004).

Los precedentes

El despertar masivo y espontáneo de los músicos se inició a partir de las multitudinarias asambleas que se organizaron en el Hotel Bauen para exigir la derogación del decreto 520/05 firmado en mayo de 2005 por el entonces presidente Néstor Kirchner, que reglamentó la Ley 14.597 (Estatuto profesional del ejecutante musical) que había sido aprobada en 1958 por ambas cámaras. La ley obligaba a los músicos a obtener una matriculación, previo examen de aptitud ante un jurado de notables para poder ser considerado “profesional”, y establecía la creación de una caja recaudadora donde se depositarían los haberes de las actuaciones en vivo que luego serían cobrados en la sede del Sindicado Argentino de Músicos (Sadem).

Por entonces, los argumentos para rechazar la ley se basaban en que la norma no contemplaba a aquellos músicos que trabajaban de forma independiente, es decir, el mayor porcentaje de los actores en actividad. Además de que la ley del ejecutante musical “le dio al sindicado mucho poder, quisieron tomar un examen de idoneidad para decir quién era músico y quién no”, recordó con disgusto Boris.

De esta manera, el viernes 21 de abril de 2006 un grupo de músicos consiguió una audiencia con Kirchner y logró la anulación del decreto que reglamentaba la ley. “El ex presidente reconoció que se había equivocado, que había sido mal asesorado y derogó el decreto”, se enorgulleció el músico que también forma parte de la UMI. A partir de ese suceso histórico e inédito para la música, los artistas comenzaron a trabajar en comisiones diferenciadas a mediados de 2006 para construir una nueva ley que fomentara la producción, distribución y difusión de la música nacional priorizando el valor artístico antes que las leyes del mercado.

Sitios:
http://www.umiargentina.com
http://www.umired.com.ar
http://www.musicosconvocados.com