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Anarkumbia Tirapiedra: “La música es un canal educativo con carga de disparador, de acción”.-

El grupo de militantes sociales forjó un movimiento cultural y político que reivindica las luchas populares. Por eso, desde hace un año, brinda su apoyo en movilizaciones y reclamos llevando su música. Todavía no tienen un CD pero, según sostienen, pronto se pondrán en campaña para grabar su primer material de estudio. Al mismo tiempo, desarrollan otras iniciativas: cada mes y medio publican “Libres del pueblo”, una revista que incluye poesías, crónicas y breves relatos sobre las causas que sostienen, como las tomas de tierras y las luchas de los pueblos originarios.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de Anarkumbia

Buenos Aires, octubre 29 (Agencia NAN-2010).- A veces, para encontrar un rumbo, sólo es cuestión de detenerse a mirar alrededor. De parar la pelota y mirar a los ojos al otro, al par y no ser indiferente. En una de esas, hasta nos damos cuenta que tenemos los mismos problemas y deseos. Y quizás es posible extender una mano, construir juntos. Pero para eso hay que sacarse los auriculares y escuchar lo que suena. “Cumbia”, coinciden ellos. Sí, ese ritmo festivo que musicaliza los barrios del Conurbano. “En cualquier fiesta te ponen cumbia y la gente baila. Y evidentemente la alegría es necesaria. Porque si nosotros queremos multiplicar un mensaje, con la tristeza no llegamos a ningún lado”. Ese fue el motivo por el cual un puñado de militantes sociales decidió formar Anarkumbia Tirapiedra, un medio para expresar los pesares y las fortalezas de los “cumpas” de los barrios. Y claro, también para levantar las banderas de la organización y la comunión que supieron flamear con mayor fervor cuando el Estado no supo dar respuestas a la grave crisis, entre 2001 y 2003, mientras los desocupados no tuvieron otra opción que copar la calles. No podía haber sido de otra forma.

“Desde el principio nos pusimos de acuerdo en que tenía que ser una banda de cumbia”, recuerda Claudio Bareiro, saxofonista y guitarrista. Pero no se trata de un grupo musical que hace cumbia “convencional”. El objetivo fue crear otro estilo, uno que definiera el accionar cotidiano de los que eligen la militancia para reclamar la carencia o precariedad de derechos. Ahí nació la “cumbia tirapiedra”. “Ni villera ni santafecina, sino ‘tirapiedra’, piquetera. Porque los cumpas del barrio sentaron un precedente cultural. Y ‘tirapiedra’ es el que se cansa de la impotencia y lo único que encuentra su lado son escombros. La idea es que no sea con gomera. Pero bueno, es lo que hay y es la realidad que tenemos que afrontar. Cuando matan mapuches o las patotas asesinan a compañeros, ni el ‘tirapiedra’ alcanza”, le explica a Agencia NAN el también vocalista, con la convicción de quien recoge un legado con orgullo. El legado es la lucha, la resistencia, la solidaridad, la coherencia ideológica. “La cumbia ‘tirapiedra’ tiene esa carga de disparador, de acción. Desde el principio sabíamos que no queríamos plantear nada pasivo ni contemplativo o meramente reivindicativo. Quizás es una acción metafórica. Pero el arte es para que lo tomen de distintas maneras”, considera Bareiro.

De todas formas, se bajan del pedestal sobre el que suelen acomodar a los artistas. Según sostienen, en las movilizaciones y encuentros trabajan a la par del resto de los compañeros. “Tratamos de desmitificar esa división de decir ‘yo soy artista y mi trabajo pasa por esto’. La expresión popular, como la conocemos, sale de los sectores que más sufren. De ahí nace el folclore, del contacto con la realidad, donde se expresan los sentimientos.”, analiza el músico, con tono pausado, sin dejar que el tiempo entorpeciera la charla. “El que hace uso de esa herramienta también tiene que tener un contacto con la lucha, para no separarse de la expresión popular. Uno puede vivir en un palacete y escribir temáticas sociales. Pero no toca la calle, un piquete, nunca lavó una olla ni hizo un fuego. Por eso, nosotros nos quedamos en las actividades desde que empiezan hasta que terminan. Por más que sólo nos inviten para tocar. A veces nos catalogan de sonidistas o músicos, pero somos unos compañeros más. Bancamos la movida, tratamos de ser partícipes de la organización, del trabajo, y buscamos compartir y relacionarnos”, se sincera dejando en claro la posición.

Anarkumbia es mucho más que una banda. Es un movimiento cultural y político, que surgió antes que la experiencia musical, debido a la necesidad de identificarse con “una misma cuestión, hacer cosas territorialmente en los barrios y posicionarse orgánicamente”. Desde hace varios años, sus integrantes se ofrecen como sonidistas en encuentros, marchas y movilizaciones. “Vamos a los lugares donde se está trabajando en alguna medida en lo social y donde podemos dar una mano. Porque así arranca todo esto: con un compañero haciendo el sonido para otros compañeros. No sabíamos mucho, pero fuimos aprendiendo y en base a errores y aciertos nos fuimos perfeccionando. Una de las problemáticas principales que tienen los sectores que quieren organizar alguna actividad es que les faltan los equipos de sonido”, comenta Bareiro. El movimiento “Cumbia Tirapiedra”, según denominan, se desempeña en otras disciplinas: cada mes y medio publican “Libres del pueblo”, una revista literaria que incluye poesías, crónicas y breves relatos sobre las causas que apoyan y en las que colaboran, como las tomas de tierras y las luchas de los pueblos originarios.

Con apenas un año de vida, la banda compartió sus cumbias, guarachas y cuartetos el 26 de junio último para recordar a Darío Santillán y a Maximiliano Kosteki, divirtió a niños y niñas de un comedor del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), ayudó a juntar fondos destinados a mejorar las instalaciones de un bachillerato popular de Claypole y colaboró para que a las mujeres que viajaron al Encuentro Nacional de género se les hiciera menos costoso el viaje, entre otros shows. “Nunca cobramos un peso para tocar. Lo hablamos, lo pensamos, pero todos estamos de acuerdo en no cobrar” ¿Por quiénes habla el músico? Lo hace por Adrián Ávila (voz y wiro), Gustavo (clarinete y coros), Daniel “El Chino” (percusión), el colombiano Andrés (gaita y maraca), Natalio Picchini (bongó y cajón peruano) y por el joven Juan Pablo Ávila (bajo), de apenas diez años.

Tal vez, musicalmente, se puede trazar un paralelismo con Las Manos de Filippi y más aún con su pata zumbiera: Agrupación Mamanis. Sobre todo por ese estilo directo y desfachatado para manifestar las ideas. Otro precedente que se puede mencionar es Contravientos, la banda nacida de un taller de música del Frente Darío Santillán. “A ver a ver a ver/ Quien prende la mecha/ La molotov esta hecha/ ¿Quien se va animar? / Vos que estás explotado /Te pega la cana/ Te echan de tu casa / no tenés pa’ morfar (…) No seas avestru’/ saca la cabeza/ ponete a pelear”, invitan en “A ver a ver”, un tema registrado en una presentación en vivo. De hecho, la banda no cuenta con ningún disco, sólo tiene un “compilado de canciones recortadas de los shows”, como las reversiones de temas de Rafael Amor, la Mona Jiménez, Ricky Maravilla y Los Gardelitos.
Pero, pronto, se pondrán en campaña para grabar material en estudio, anticipa Bareiro.

Entonces, los luchadores sociales son los protagonistas de las historias que se cuentan en las canciones de Anarkumbia Tirapiedra. “Es sin S al final. Porque con S le quita lo popular y queda medio ‘pequebú’”, bromea el saxofonista. Y muchas de esas historias surgen en las marchas, a partir de los cánticos colectivos, del compromiso y la espontaneidad popular. Por eso, critican y buscan distanciarse de “la cumbia convencional y el reggetón, que hablan despectivamente de la mujer y son funcionales al sistema. La música es un canal educativo. Y la cumbia es una herramienta de reproducción en la sociedad. Los pibes y las pibas aprenden, la consideran trasgresora, rebelde. Eso es lo que en cierta forma genera atracción. Sin embargo, nosotros les cantamos a las mujeres desde otra perspectiva. O si le cantamos al amor lo vinculamos con otras cuestiones”.

Un ejemplo de ello es un tema dedicado a “la doña de los barrios”, un actor importante en las actividades sociales. “Reivindicamos a la mujer como sujeto activo y social. Es la que se mueve en el barrio, la que se organiza. Los hombres son un poco más quedados. Siempre se ve eso en las actividades. La mujer es mucho más desinhibida. Las miserias y las penas achanchan al hombre, muchas veces lo inclinan por el alcohol. Es como más vulnerable o débil. Y muchas veces las mujeres cargan sobre la espalda a los hijos, buscan el pan, se organizan y salen a luchar. Son las que se la rebuscan más pero a la vez son las más oprimidas de la sociedad”, considera el ocasional vocero de la banda.

Sitio: http://cumbiatirapiedra.blogspot.com/