Por Facundo Gari
Fotografía gentileza de Andrés Violante
Buenos Aires, noviembre 1 (Agencia NAN-2007).- Muchas personas descubren su vocación durante la adolescencia. Muchas otras, jamás. Pero Andrés Violante supo a temprana edad lo que quería: robar almas con un flash, matar e inmortalizar al mismo tiempo. Pero no almas cualquiera, sino las de aquellos que las portaran con cierta ostentación, aquellos que las exhibieran casi al punto de alardear de sus dones: las almas de los músicos de rock. A los 15 años creó Zote, una publicación en la que redacción, diagramación, fotografía y distribución estuvieron a su cargo, y que fue la excusa perfecta para comenzar a deambular por la noche porteña de show en show. Así fue que conoció bandas que hoy forman parte de la escena grande del rock argentino, como Sumo, Los Redondos y Hermética.
Tras dos décadas de recitales, clicks y publicaciones en reconocidas revistas nacionales e internacionales, actualmente está al frente de un instituto de fotografía en Lomas de Zamora, desempeña su profesión desde la independencia y realiza exposiciones en boliches, museos y centro culturales.
– ¿Cuándo te decidiste a dar tus primeros pasos en la fotografía?
– Si hablamos del primer momento en que pensé en ser fotógrafo, el del quiebre, por llamarlo de alguna forma, fue cuando vi el primer Rock in Río, televisado por Canal 9, si mal no recuerdo. Vi bandas que sólo conocía por fotos, como Ozzy Osbourne, AC-DC, Whitesnake. Y dije: “yo quiero estar ahí”. Tenía 14 o 15 años, y no había acceso a toda la información que manejamos ahora, no había videos y no se editaban discos. Nos manejábamos por intuición.
– Pero, ¿por qué la cámara y no la guitarra?
– Porque toco un timbre y desafino. Pero no soy un músico frustrado, nunca me interesó tocar. Vengo del dibujo y la pintura, y la fotografía era un paso natural. Aprendí la técnica de los pósters que colgaba en la pared y de las fotos que veía en las revistas, al menos al principio. En 1984, cuando empecé, en el país era el comienzo de todo. El heavy no existía: era sub-marginal. Nadie te enseñaba fotografía porque no había nadie especializado en esto, era todo muy hippie. Además, yo era muy pendejo como para que me dieran pelota.
– ¿Cómo definirías la tarea de volcar en una foto una sensación que originalmente fue creada para el oído, como la música?
– En realidad, tiene que ver con el compromiso que le pongas. Cuando miro el material por primera vez y pienso que es una reverenda mierda, me quedo más tranquilo. En esto, el piloto automático no existe. Mi idea es que una imagen tenga sonido. Es complicado, pero yo no soy quien debe decir si lo logro o no. Prefiero que la gente que ve una foto mía me cuente qué le parece. El tema es encontrar la actitud rockera en el músico, pero no todos la tienen.
– ¿Qué artistas te desilusionaron por falta de esa actitud?
– Arriba del escenario son todos unos capos, el tema es cuando se bajan. No soy de la CIA como para dar nombres, pero hay que aprender a ver qué cosa vende cada artista.
– Hay periodistas que son “cercanos” a determinados músicos. ¿Te hiciste amigo de alguno a lo largo de tu carrera?
– Sí, me pasó con Hermética, ANIMAL, Mal Momento, Los Redondos, Malón. Soy amigo de Claudio O’Connor desde hace casi 20 años y de Herrman (de Mal Momento) hace 15. Tengo mil anécdotas con ellos, pero ninguna que se pueda contar. A los Redondos no sé muy bien cómo los conocí, pero fue en 1987. Era una banda que comenzaba, recién había editado ¡Gulp! y creo que en ese momento estaban por sacar Oktubre. Les caí bien por ser un pendejo caradura.
– ¿Qué criterios de selección aplicás a la hora de decidir si publicar o no una foto?
– Indefectiblemente termino eligiendo una toma parecida a la que estamos acostumbrados a ver; todos tenemos un estereotipo de Brian May, por ejemplo. De todas formas, el 90 por ciento de las veces el jefe de Redacción es el que elige cuál foto queda. Por lo general, son tipos que de fotografía no saben ni mierda, pero creen que sí, y entonces se genera un problema. Si a eso le sumamos que los diseñadores gráficos son más caretas que la Vitina, el problema es doble.
– ¿Qué opinas acerca de las nuevas tecnologías digitales en fotografía?
– No se puede ir en contra de la tecnología, todo suma. Si sos un buen fotógrafo, eso te va a ayudar. Si sos malo, la suerte no va a estar siempre de tu lado y cuando te abandone, la caída va a ser muy estruendosa. Los negativos malos no los podías borrar como se puede con las cámaras nuevas, pero tampoco los podías usar.
– ¿Qué significó para vos haber participado en el relanzamiento de El Expreso Imaginario?
– Fue muy importante. A Jorge Pistochi (uno de los directores de la revista) lo conozco desde hace casi 18 años, y fue un honor que me convocara para esa aventura. Los mitos son exactamente eso: mitos. Eso es El Expreso. Para el relanzamiento (en 2004), salió un sobre con material del recuerdo que dio forma a una exposición muy emotiva en el Teatro San Martín y a otra en el Centro Cultural Islas Malvinas.
– ¿Quién es una deuda pendiente y qué o a quién no fotografiarías?
– Me perdí de fotografiar a David Bowie por culpa de un garca. Y lo que no me interesa fotografiar es la miseria.
Sitio:
http://www.andresviolante.com.arFotolog: http://fotolog.com/lemmy_rockshop