Por Ailín Bullentini
Fotografía de prensa de Marianela
Buenos Aires, noviembre 8 (Agencia NAN-2007).- “Había mucha música en casa, desde que yo era muy chica”, admite Marianela tras hurgar en sus recuerdos para encontrar el inicio de su relación con la música. Pero lo hace con la rapidez y la dirección de quien busca donde sabe que hallará la respuesta. En cambio, cuando se le pide que indique el momento en el que decidió que un micrófono y el sonido de una guitarra tracen el camino de su vida, duda: “Puede haber sido el primer día que canté un tema mío en vivo”, aventura.
La primera vez que combinó música y escenario fue en 1997, cuando hacía cantar a una de las guitarras de la banda Patricias Argentinas, un grupo de rock integrado sólo por mujeres al que llegó luego de que su profesora de guitarra, María Gabriela Epúmer, la recomendó para el puesto. De ahí en más, fue todo a pulmón. “Puro esfuerzo; una carrera difícil pero amable”, sintetizó a Agencia NAN la autodenominada “dama del rock”, que a fines de 2005, y tras bucear por varios otros proyectos musicales, editó su disco debut como solista, Cajita feliz.
– ¿Qué experiencias con aquella formación debut te acompañan hoy en tu camino solista?
– Haber desafiado mis miedos internos y enfrentado al escenario, tocar casi todos los fines de semana, la gente que conocí y haber estado por primera vez en un estudio de grabación. Fue muy divertida esa época.
– Cajita feliz es tu primer trabajo de estudio como solista. ¿Cómo viviste su gestación, desde los primeros momentos hasta tener el producto terminado en tus manos?
– Cajita feliz se fue armando. Cuando empecé a grabarlo, no sabía ni cómo lo iba a llamar, pero supongo que nació cuando fue su momento. Es un disco que, a pesar de que las canciones estaban armadas de antes y deseadas varias veces, a nivel arreglos está muy zapado. El estudio tiene algo mágico y surgen cosas que quedan grabadas y son únicas. Puse mucho de mí en ese disco y al momento de grabarlo fue puro placer. Hoy, a la distancia, me doy cuenta de que fue un largo y difícil camino hasta poder editarlo. Me di el gusto de compartir canciones con músicos amigos. Con algunos ya había tocado, con otros lo hice directamente en el estudio, donde nos pasábamos toda la noche tocando, laburando.
– ¿Cómo llegó Charly García a Cajita feliz?
– Lo conocí en 1999, cuando yo tocaba con Francisco Bochatón. Entró en mi vida. Como dice él, “la entrada es gratis, la salida vemos”. En el momento de grabar el disco creí que tenía que estar. El primer paso lo di yo, cuando le acerqué las bases de unos temas para que vea cómo habían quedado. Ese día grabamos algo en su casa. Más adelante, vino y grabó otras cosas en el estudio donde se estaba creando el disco.
– Él te regaló “Rara”. ¿Los demás temas son de tu autoría?
– “Rara” fue un regalo de Charly al que le hice un par de cambios en la letra y las armonías. El tema tiene su historia y sus años. La original era más punk. El resto de los temas son todos míos.
– Muchos, o casi todos, le hablan a alguien en especial. ¿Escribís desde la propia experiencia?
– No analizo las letras al momento de escribirlas. Soy medio kamikaze, salen las letras y la música juntas. Eso es un poco mágico y es lo que me gusta de componer. Ese instante en que terminás de hacer una canción es pura felicidad.
– ¿De qué manera influyó María Gabriela Epúmer en el amor que hoy sentís por la música?
– Influyó más que nada en el amor por la simpleza en la música, el sentimiento que me trasmitió. Y la paciencia, el trabajo diario con el instrumento. Incluso en lo personal, fue una gran maestra para mí. Era muy especial. Recuerdo que Fernando Samalea me pasó su teléfono y tardé mucho en decidirme a llamarla.
– ¿Alguna vez pensaste en abandonar todo y elegir otro camino?
– Muchas veces. En realidad hago otras cosas también, siempre relacionadas con lo artístico: me gusta trabajar con lo visual, la fotografía, algo de diseño y video. De chiquita fue autodidacta y me daba maña con esas cosas: desde arreglar un velador hasta una computadora o pintar una habitación. Lo heredé de mi abuela materna y de mi papá.
– ¿Hasta donde te gustaría llegar? ¿Qué cosas tendrían que pasarte para que digas “Bueno, sí. Hasta acá. Con esto me quedo”?
– No sé si esto tiene un fin. Creo que la música me permite expresarme, la siento como una necesidad, como un cable a tierra. Cuando llegue el momento del “basta” te cuento. Por el momento, lo que más disfruto es tocar en vivo y grabar.
– ¿Qué sigue a Cajita feliz?
– La grabación del segundo disco que está en pleno proceso de pre-producción. Aprendí mucho de la primera experiencia y estoy buscando otros caminos. También me gustaría salir de gira por el interior, Latinoamérica y España. Ah, espero con ansiedad la cuarta temporada de Lost.
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