Cada 20 de noviembre se festeja el Día de la Conciencia Negra, en homenaje a Zumbí y para retomar, de él, la fuerza y la fe para acabar con la opresión de este pueblo. Muchas actividades hubo a lo largo de la jornada, entre ellas una «ronda» masiva de capoeira dirigida por Marcos Gytauna, quien junto al antropólogo Eduardo Urbano hablaron con Agencia NAN para intentar rastrear los aspectos negativos que se le han dado a lo negro.
Por Daniela Bonamino
Fotografía de Agencia NAN
pero sí se nace negro.
¿Podrá un negro hacerse santo
o un santo volverse negro?»
(Agapito José Carrizo)
Buenos Aires, noviembre 20 (Agencia NAN-2009).- ¿Qué implica ser negro? El 20 de noviembre es una buena fecha para hacerse esa pregunta, ya que se celebra el Día de la Conciencia Negra, en conmemoración a la muerte del líder negro y antiesclavista Zumbí. Según el diccionario de la Real Academia Española, «conciencia» es la propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en las modificaciones que en sí mismo experimenta. Suele también concebirse como el conocimiento interior del Bien y del Mal. Sin embargo, no hay diccionario que defina qué es el Bien y qué es el Mal, cuál es el buen o mal uso que una sociedad le aplica a los términos. Es el sentido con el que se cargue esa conciencia lo que determinará los usos que los individuos apliquen cotidianamente. Muchas veces se cree que en Argentina no hay conciencia negra. Pero no es así.
Los hechos demuestran lo contrario, ya que existe una construcción conciente del término, aunque suele dársele un uso irreflexivo. Lejos de estar asociado a revalorizar la opresión de una raza invisibilizada por siglos, se aloja en el lenguaje cotidiano en el insulto más cercano: “negro”, “negrito”, “cabecita negra”, “negro de mierda”, “trabajo en negro”, son algunas de las acepciones comunes. No es casual ni responsabilidad absoluta de los argentinos que se dé estos usos a «lo negro», sino que es el resultado del ataque que esta raza sufrió durante el período de esclavitud lo que hizo que se traspasara al lenguaje cotidiano y la constitución de los sentimientos nacionales que, como en el caso de Argentina, han buscado forjarse bien lejos de todo lo que no sea de un blanco católico y europeo.
Según el antropólogo Eduardo Urbano, en Argentina hay dos grandes etapas en cuanto a la invisibilidad del negro. La primera tiene que ver con la ingeniería social de la república, en la que se buscó eliminar todo lo que no coincidía con el modelo que se pretendía imponer: en eso, al silenciamiento de lo negro se sumó a la aniquilación de los aborígenes. Y la segunda es la de la naturalización del proyecto que triunfó y que logró traspasarse a lo cultural, donde entra la propia negación de la identidad del negro para poder insertarse en el ambiente social que lo rodea.
«Cada 20 de noviembre se celebra el Día de la Conciencia Negra en conmemoración al fallecimiento de Zumbí, con el fin de que sus ideales permanezcan eternos» anunció uno de los organizadores del encuentro que se realizó este viernes en la Asociación Argentina de Capoeira. Zumbí fue el líder del Quilombo de Palmares, el más importante espacio de resistencia de africanos, pueblos originarios y blancos marginados que tuvo la región hoy llamada Brasil en tiempos de la esclavitud.
«Quilombo» es una palabra de origen africano que designó en Brasil a los emplazamientos donde vivían ex esclavos que habían huido de las plantaciones y del dominio de los esclavistas portugueses. La palabra “quilombo” también ha sufrido un uso peyorativo y suele asociarse a aquello que está fuera de orden, que implica lío, barullo, gresca y prostíbulo.
Marcos Gytauna es maestro de capoeira y lidera la Asociación Argentina de Capoeira. Según él, el origen de la capoeira debe rastrearse en las guerras que se desarrollaron en los quilombos, donde «la tradición oral afirma que los negros se defendían con movimientos extraños que lograban desarmar a los portugueses». Por eso, en la actividad que coordinó hoy, invitó a los capoeristas de todos los grupos a unirse «en una gran roda para recordar la muerte de Zumbí y tomar conciencia sobre la dolorosa experiencia de los africanos que vivieron la esclavitud en América».
Zumbí, en lengua afro, quiere decir guerrero, y fue ése el nombre que adoptó cuando pasó a asumir la lucha contra la esclavitud en el Quilombo de los Palmares. Liderando una guerra civil contra los portugueses, pasó cerca de 14 años en una intensa batalla hasta que en una emboscada fue asesinado. Su cuerpo fue mutilado y su cabeza separada y enviada a Recife, en Pernambuco, donde fue expuesta en la plaza pública. Eso ocurrió el 20 de noviembre del 1695, y Zumbí quedó en la historia como el gran líder de la «primera república verdaderamente libre de las Américas».
Hoy, la fecha es conmemorada en todas partes de Brasil con celebraciones que recuerdan el coraje, la fuerza y la fe de Zumbí. Vale rescatar la importancia de la celebración de esta fecha, inmiscuida en una historia latinoamericana que se ha forjado valorizando a los personajes de color blanco, como si la historia del continente hubiese sido construida únicamente por europeos y sus descendientes. Es por todo esto que la conmemoración de la muerte de Zumbí no sólo implica la valorización de un líder negro en la historia de Brasil, sino que funciona como un símbolo para toda Latinoamérica en la recuperación de la identidad arrebatada.
Es que en el nombre de Zumbí se encarnó y encarna el reclamo por el reconocimiento, el respeto y la igualdad de derechos de todos aquellos que se encuentran en condiciones de injusticia. Y su resistencia pasó así a ser un legado, un símbolo de libertad.