Por Andrés Valenzuela
Buenos Aires, octubre 4 (Agencia NAN-2008).‑ Descontracturado, intenso, irreverente, extremo. Todo eso es Al borde del desborde, el segundo disco de Zo’loka? Trío, la banda con la que Marcelo Katz, Victoria Zotalis y Juan Manuel Costa le faltan el respeto de manera deliciosa a estándares de jazz, algún que otro tango y alguna composición contemporánea. Faltan el respeto del mejor de los modos, porque el trío sacude enérgicamente los temas que aborda, los deconstruye y rearma para dar versiones frescas y muy personales, lo que se consigue desde los pianos de Katz, el violoncelo de Costa y una voz dotada de una personalidad increíble: la de Zotalis, que otorga al trío un sonido fácilmente reconocible en la escena de jazz local, tal como anticipó su disco debut, Yo nunca te vi, también brillante.
Al borde del desborde arranca disimulando: la versión de “Cuando tu sonríes” (Fisher, Goodwin y Shay) comienza con un piano inspirado que no rompe moldes, hasta que promediando el tema sube la tensión y empiezan las risas locas. Es entonces que uno recuerda quiénes suenan en el parlante. “Scherzo opus 12 nº 10” retoma el trabajo vocal complejo, sumando a la voz de Zotalis la de Costa.
Para el sexto tema, “Tango”, de Stravinsky, la voz de la cantante es un instrumento más, que guía el tema mientras violoncelo y piano se alternan en la preeminencia, con un pequeño toque percusivo que le da la personalidad de Zo’loka? al tema. “Alma mía” (Grever) y “Puro Teatro” (Curet Alonso) recuperan el costado blusero del jazz, una desde la melancolía de lo perdido o jamás alcanzado, la otra desde el despecho y la bronca del traicionado, que aquí manda a freír churros al que “finge su dolor barato”.
El tono sube enseguida con “Lulú volvió al pueblo” (Dubin y Warren), un tema en la mejor tradición de aquel jazz que alternaba entre el cabaret y los boliches de mala muerte, pero con el toque inconfundible de Zo’loka?. Para cerrar, la única composición original del grupo: “Broches”, de Katz, que también es el encargado de los arreglos y la dirección musical del trío. Suerte de ensayo de climas, quizás “Broches” es el tema más enigmático del disco y transmite durante sus casi seis minutos la sensación de algo inminente e incognoscible.
La elección de temas que se corren del jazz va de la mano con el espíritu del grupo. Claude Debussy (aquí con “Passepied”) es considerado uno de los padres de la música contemporánea y se le reconoce haber desarmado y reestructurado la organización formal de la obra. Gershwin (“El hombre que yo amo”), por su parte, supo conjugar música clásica y popular para encontrar una voz propia en su época. De Stravinsky se dice que reinventó la música de ballet.
Más allá de referencias, homenajes y lecturas metamusicales de este álbum, lo fantástico de Al borde del desborde es que cumple realmente a la perfección con su título. Las versiones van siempre por la cornisa, por ese lugar peligroso que es romper abruptamente con las variantes habituales del género y que puede llevar al desastre.
Pero el desastre aquí no sucede. Y si el escucha siempre tiene la sensación de que está yendo un poco más allá del jazz, la impresión equivale más bien a agarrar una pendiente en velocidad, pero sin jamás desbarrancar.
* Zo’loka? Trío presenta Al borde del desborde todos los viernes de octubre a las 21.30 en Espacio Ecléctico, Humberto Primo 730
Sitio:
www.zolokatrio.com.arMySpace: www.myspace.com/zoloka