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Discos: Allá en la tierra (Sr.Tomate, 2012)

           
En su cuarto disco, otro manifiesto de 12 nuevas canciones que combinan géneros sin casarse con ninguno, los Sr. Tomate continúan indagando sobre la vida, la muerte y las numerosas tipificaciones amorosas de los tiempos que corren.

Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, junio 25 (Agencia NAN-2012).- Después de cuatro años sin sacar un disco (en 2010 sacaron Elesplit, en colaboración con Shaman y los Hombres en Llamas y Prieto viaja al cosmos con Mariano), Sr.Tomate apareció con un nuevo trabajo que sacude el imaginario de la prolífica escena independiente. Se trata de Allá en la tierra,  con Ray Fajardo (ex El  Otro Yo, actual Jauria) como productor y aportando algún que otro sintetizador bien colocado, que brinda un sonido más definido y fuerte que los tres discos anteriores. El sexteto platense continúa profundizando su fórmula de “folk psicótico” con canciones que hablan del amor y la muerte en igual medida y que se anima a patear en el culo el resto de los géneros.

El disco marca un crecimiento en la voz inconfundible de esta nave platera, Poli (Natalia Napolitano), cada vez más afilada como letrista, seguida por una banda que en dos segundos pone a bailar a los rastas y a los indies por igual. Es que, a ya casi diez años de su formación, Sr. Tomate demuestra que no es más de lo mismo. Guste o no, pocas bandas han podido en estos últimos tiempos armarse de un espacio y un sonido en base al trabajo y la perseverancia, por el simple amor a la música.

Los platenses ni siquiera entran en un casillero predeterminado por los especialistas del rock: son de los pocos que saben conciliar sarcasmo con desgarro, amor con muerte, desamor con alegría, felicidad con tristeza para convertirse en un colectivo compuesto por fichas igualmente importantes que invitan a subirse a cada uno de sus viajes de marchas y contramarchas, cortes y aceleraciones, ritmos frenéticos y bálsamos acústicos.

En esta oportunidad, el viaje pareciera dirigirse al centro de la tierra a la que dicen mirar desde lejos. El disco comienza con “Después de la muerte”, un rockito que marca el camino: “después de la muerte voy a nacer de nuevo/voy a buscarte y llevarte hacia donde no fuimos”. Una marcha heroica por el amor trascendental. Luego sigue “Dibujo un corazón” que sin dudas es el hit del disco por su cadencia pero también por su estilo 100 por ciento Tomate, romántio y perturbador. “Los cuchillos que clavé/que son parte de mí/ llevo ya una colección, los veo relucir/ ¿Y qué? Si vos sabes que soy coleccionista del dolor.”

“La Pared” (primer videoclip de la banda) que rockea como al público le gusta, con un dejo punk que antes no habían experimentado. Y por la mitad del disco apareece “La pieza de un amigo”, que comienza con el bombo en negra y despliega un ritmo bailable para dar lugar al efecto sorpresa de los Tomate. Las pistas corren  y regresa el folk, el punkústico con “Ay amor” y “Bosque”, y la invitación a “que te quedes a dormir” ya es directa. Sí, la banda platense está hecha de amor. Sin dudas.

¿Sorpresa? “Burbujas”: un tema del multiinstrumental Alejandro Bértora que propone un ritmo rioplatense con hermosos slides y estribillos exquisitos a cargo de Poli. Luego vuelve lo oscuro, con “Aire Caliente” y se relaja en “Pensando de más”. Y para coronar la opción plural de la que son militantes de cepa, Sr. Tomate cierra con “Camioneta”, con mandolina a cargo de Eduardo Morote (baterista), en la que dejan entrever que  “al final de la locura y nuestro amor, creo que vi un claro allá en la tierra”. Sin dudas, los platenses vienen de otro mundo a tomar lo mejor de este: las historias de amor que, aunque a veces duelan, son las que nos mantienen vivos.