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Discos: “Amor liviano” (Bufón, 2005).-

Su segundo álbum, dedicado a las distintas modalidades del amor, es la mejor carta de presentación para este cuarteto uruguayo de rock esquizofrénico, que coquetea con todos los estilos surgidos desde la década de 1980, del disco al heavy, pero siempre regulado por dosis justas de funk, hard rock y candombe.

Por Luis Paz

Buenos Aires, febrero 21 (Agencia NAN-2009).‑ La gallina le dijo al gallo que encontró un papagayo que la pisa más. El muerto le dijo al cajón que deje entrar esos gusanos que son su compañía. El ratón le dijo al gato que encontró otro zapato que patea más. El electo le dijo al volante que se busque otro atorrante que lo joda más que él. La princesa le dijo al sapo que encontró otro batracio que lengüetea más. Y la tierra le dijo al humano que si sigue metiendo mano van a reventar los dos. Todo eso relata “Amor liviano”, el tema apertura homónimo al segundo disco de los rockeros uruguayos de Bufón, a quienes se pudo disfrutar aquí como teloneros de La Vela Puerca en Obras, en agosto, o en su primera venida, en 2002. Y esos distintos tipos de amor (el erótico, el putrefacto, el masoquista, el sincero y el propio) son los que trata el álbum, un trabajo mucho más logrado que su debut Nérpola.

En este disco, musicalmente están mucho más cerca de ACDC y Kiss que de “El Negro” Rada, Leo Maslíah o Zitarrosa. Y suenan mucho más duros que La Vela Puerca o No Te Va Gustar, quienes hoy ocupan el rol de hermanos mayores del rock uruguayo con una receta más parecida al rock n roll rioplatense de Los Piojos.

“Amor liviano”, la apertura, es una canción de rock como las de Estelares en estética poética (“Entre tanto amor liviano yo mejor me quedo solo, y entre tanto amor liviano yo no quiero más hermanos”) y sonora, como confirma el solo que el violero Gabriel Méndez mete entre los recitados del cantante Osvaldo Garbuyo. En la sección rítmica, el bajista Aníbal Pereda y el batero Diego Méndez suenan más a Massacre o, en última instancia, a Árbol, que a Bersuit Vergarabat.

Claro, las comparaciones siempre son odiosas, aunque más no se las utilice que para ayudar al lector a trazarse una idea mental de a qué suena Bufón. Pero habrá que salirse de esas comparaciones y afirmar que Bufón es rock duro con lírica pop, como lineamiento general, pero que puede pasar por los climas del grunge (“Marianelas”), del rock rioplatense (en el cover “Superman”, de Leo Maslíah, que pone teclados a la versión) o de la balada tango rockera (“La Humedad”) a tocar hardcore (“Chanchita por tí”) o bolerazos (“Gladiador de lengua”).

A decir verdad, la primera mitad del álbum tiene la esquizofrenia de un disco debut, lo que demuestra que, en 2005, los Bufón seguían buscando su camino. Formados en 1998, en realidad se afianzaron como cuarteto en 2003 y un año después comenzar a sonar con fuerza en las radios más allá del Río de la Plata, todo gracias a su demo Dios salve al Bufón. En ese contexto, tuvieron que componer Nérpola (2003) en poco tiempo y, aunque el resultado es un cruce de metal con funk interesante, se nota en él la escasez de un plazo más extenso.

Así que Amor liviano viene a completar las líneas argumentales que presentaba aquel debút esquizofrénico. Y lo hace con la misma esquizofrenia durante la primera parte del álbum. La segunda sigue siendo cambiante, pero está más unificada dentro de un sonido que, aún hoy, a cuatro años de aquel álbum, sigue estando actualizado, incluso por momentos más que el de La Vela y No Te Va Gustar.

De esa forma, “¿Jugás?” desde el reggae, “Pequeña” desde el pop rock, “Una cobra en mi jardín” desde el electrocandombe, “Nene de cumpleaños” desde el ska punk y “B.Z.T” desde el disco funk completan aquellos relatos que van del amor de clase (“Ya no cumplo años, cagándome de frío en la plaza Libertad”) al amor narcótico (“Fui al entierro de María Marianela, nadie llevó drogas ni flores ni alcohol”), del Amor mayúsculo (“Cuando bailan las serpientes el romance del sabor, la música es de los sapos, de lengua está hecho el amor”) a la pobreza de amor (“Chiquita, te llevaste la más bonita, dejaste en mi cama dos gotas de sangre”).

Luego de este disco, recomendable para quien desee presentarse al rock uruguayo más allá de La Vela, NTVG y Hereford, los Bufón editaron Buenísimo el año pasado, con otra vuelta interesante al sonido y un concepto distinto al de Amor liviano, que de todas formas sigue siendo la mejor carta de presentación.

Sitio: http://www.bufon.com.uy