Por Ailín Bullentini
Fotografía de prensa de Artistas en Lucha
Buenos Aires, febrero 19 (Agencia NAN-2009).‑ Los baldosones gigantes de loza rosada interrumpen, de una manera perfectamente calculada, el prolijo verde que se abre ni bien uno cruza el arco de la última estación del Ferrocarril Mitre. Los espacios verdes de la zona más exclusiva de Tigre, con sus palmeras estilo Miami, invitan a cruzar la avenida y llegar hasta la estación fluvial. Desde allí zarpan a diario las lanchas-colectivo que invitan a recorrer los recovecos del Delta. Sobre aquella explanada llena de verde, un grupo de artesanos colocan sus paños vacíos, mientras que algunos otros malabaristas, actores y músicos callejeros les hacen el aguante. Todos conforman, desde hace más de cuatro meses, Artistas en Lucha, una organización que se convirtió en el cauce para expresar su reclamo frente a las autoridades municipales. Es que en Tigre los artesanos no pueden ofrecer –ni mostrar, siquiera– los elementos que con sus manos elaboran; ni los músicos cantar, ni los actores actuar, así como tampoco los malabaristas hacer de las suyas. No en la calle.
La pugna por conseguir un hueco en el espacio público de su lugar natal lleva casi dos décadas. Desde uno de los bancos de plaza –ubicados a los costados de la amplia pasarela rosada que nace en la salida de la estación y muere en la avenida– una joven que creaba adornos y alhajas en plata indicó que “es ahí”, a pocos metros de ella. Se refería al sitio que sus amigos-colegas convirtieron en escenario de la lucha de –y la redundancia cae como anillo al dedo para dar razones al nombre del colectivo– Artistas en Lucha. “No somos desempleados, pero acá no nos dejan trabajar”, resume la situación.
A partir de las 18, van cayendo de a poco, todos los viernes. Los artesanos “parchan” –extienden los paños sobre el suelo—sin sus creaciones, en señal de protesta. Los actores se reúnen a repasar los libretos, sentados alrededor del mate. Los malabaristas juegan con sus clavas. Todos, de tanto en tanto, reparten volantes en donde explican a la gente el porqué de su presencia allí.
Sin embargo, Artistas en Lucha no siempre fue lo que hoy. La muchacha prefirió relatar a Agencia NAN la historia del colectivo desde las primeras épocas, desde los meses tempranos de 2008, cuando ser artista callejero en Tigre “se puso difícil en serio”. Es que, hasta hace dos años, el arte podía asomar las narices por las calles del norteño partido bonaerense recién cuando caía la tarde, a partir de las 19. “Más temprano venían los inspectores y te pedían que levantaras las cosas y que te vayas, porque estaba prohibido vender artesanías en la vía pública”, advirtió Laura, la artesana. Entonces, el boca en boca fue uniendo experiencias y esfuerzos en pos de un derecho que, consideran, les corresponde.
La libertad se terminó a fines de 2007, cuando las autoridades municipales comenzaron a hacer cumplir a rajatabla la ordenanza nº 2482/02, que multa la venta ambulante y la realización de actividades artísticas en la vía pública. En su artículo 98 bis, la norma pena “con multa del 0,40 al 50 por ciento al que desarrolle actividades sin fines de lucro, con fines asistenciales, sociales, terapéuticos, recreativos, culturales, deportivos y afines que no cuenten con permiso o autorización municipal”; mientras que el artículo 10 “con multa del 0,30 al 60 por ciento y/o arresto de hasta cinco (5) días por la instalación, desarrollo, funcionamiento o explotación de espectáculos públicos sin obtener previo permiso municipal”.
La cuestión es que la ordenanza, concerniente al área comercial del municipio, plantea la necesidad de solicitar permisos que “los funcionarios nunca otorgan”, aseguró. Pero hay más: “Cuando nos sacan, nos dicen que tenemos que ir a pedir permiso a Cultura. ¿Cómo es? ¡O me mandás a pedir permiso a donde va el pochoclero o vení y sacame por una orden de Cultura!”, graficó Laura, en nombre de todos sus compañeros. Y el reclamo tiene un destinatario preciso: Julio Zamora, ex secretario de Políticas Sanitarias y Desarrollo Social de Tigre durante la intendencia de Sergio Massa que se convirtió en intendente interino cuando Massa fue nombrado jefe de Gabinete de la Nación.
La voz de Laura cambia de tono a medida que las palabras escapan de sus labios. “Cada vez nos fuimos enterando de más y más personas a las que los inspectores les secuestraban el paño sin labrar el acta correspondiente, con la excusa de la ordenanza”, señaló antes de llevar a lo concreto lo que las leyes siempre dejan en el aire: los artesanos deben pagar una multa de 200 pesos cada vez que le quitan el paño –y con él no sólo los productos terminados sino los materiales y herramientas de trabajo-. Lo mismo cabe para el malabarista, el actor callejero, el músico o el mimo. Sólo por su condición de “artista callejero”.
La formalidad en el día y la hora de los encuentros en las puertas de la estación ferroviaria surgió como una urgente necesidad. Luego de que a fines de noviembre un grupo de ellos fuera agredido por inspectores y efectivos policiales de Tigre. «Levanten porque hoy van todos presos” imitó la artesana la voz de un inspector. “Pero le quisieron llevar las herramientas y los materiales a uno de nosotros, entonces se armó el lío», terminó de pintar la situación de aquella tarde. El video de los incidentes está disponible en el blog del colectivo, donde se ve claramente que, irónicamente, los policías protagonistas no contaban con la identificación correspondiente.
“Uno de los artesanos terminó demorado en la comisaría de Tigre hasta esa noche, cuando lo largaron porque muchos vecinos llamaron por teléfono preguntando qué había pasado, cómo estaba. Muchos se acercaron a la comisaría. Y nosotros siempre estuvimos ahí», detalló. Sin embargo, debió ir a recuperar sus pertenencias puertas adentro de la oficina del jefe de inspectores municipales. Allí encontró sólo parte de ellas. El resto, nunca más.
Las razones sobraban para organizar un escrache frente al edificio comunal, que contó con el apoyo de vecinos, otros artistas e integrantes de murgas a las que no las dejan practicar en la calle. Por esa razón, varias de ellas nacieron y murieron. “Después de la represión, de todo el trajín de ese día, decidimos que nuestro compromiso en la defensa de nuestro trabajo tenía que ir más allá. Teníamos que mostrarles a todos lo que estaba pasando con nosotros, para poder tener un lugar en Tigre”.
El grupo sigue creciendo. De a poco, paso a paso. Muchos de los artesanos que hoy forman parte de Artistas en Lucha se sumaron cuando descubrieron que la feria que supuestamente iba a organizar el propio gobierno comunal fue sólo una promesa. «A mediados de 2008, gente de la Subsecretaría de Cultura pidió que nos inscribiéramos en un registro porque ellos estaban organizando la apertura de una feria artesanal. Hasta hubo reuniones. Pero después de un tiempo, y una vez que muchos de los artesanos del lugar estaban inscriptos, dijeron que la feria no iba a poder ser”, explicó Laura, una de las pocas que ni se acercó a la Subsecretaría.
Por eso, para el 28 de este mes están organizando un festival en el mismo lugar donde funcionó a principios de la década de 1980 una feria artesanal, y en donde iba a estar ubicado el “engaño” municipal. Y como el que realizaron a mediados de enero, la fiesta contará con obras de teatro, música, clowns y, por supuesto, los paños desnudos.
“No les pedimos permiso. Sólo entregamos una nota en la que avisábamos que íbamos a hacer el festival y nada más”, comentó Laura, aunque seguramente las autoridades ya debían haber estado enteradas por la pegatina de afiches de propaganda que los de Artistas en Lucha esparcieron por todo Tigre.
Siguen juntándose cada viernes, exigiendo que los que tienen «comprado» el lugar donde ellos nacieron les permitan, ahora, poder seguir creciendo allí.
Sitio:
http://artistasenluchatigre.blogspot.com