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Discos: Beatriz (El Kuelgue, 2010).-

Al principio, el álbum debut de El Kuelgue le hace honor al nombre de la banda y desorienta. Pero pronto muestra una versatilidad que pega con los tiempos que corren. Es un disco ideal para los sub-30 y no apto para puristas: una batidora de géneros, ritmos y texturas.

Por Sergio Sánchez

Buenos Aires, abril 4 (Agencia NAN-2011).- Si por algo se caracteriza el siglo XXI es por el acelerado avance de la información y el progreso tecnológico. Un ejemplo de ello es la “cultura zapping” cuyo mayor exponente es Youtube, capaz de desatar una semiosis ilimitada de ritmos e imágenes que pueden hacer sentir al usuario desde el calor de la música brasilera hasta la adrenalina del cuarteto cordobés. Sin duda, Beatriz (2010), el primer disco de El Kuelgue, es el resultado de los tiempos que corren: una suerte de batidora rítmica en la que parece que cabe todo. Sin embargo, aunque al principio cueste entender hacia dónde va, se trata de un trabajo coherente en el que la diversidad de sonidos y líricas se encuentran en armonía. Claro, se trata de un disco no apto para mayores de 30.

Aunque la banda no ponga eje en el humor, el componente humorístico aparece naturalmente en gran parte de las canciones. ¿Buena química entre los músicos? Puede ser. Pero que Alfredo Casero intervenga en “Piel de cereza” y “Gobernador2003@hotmail” (¿Otro guiño a Internet?) y Nazareno Casero en “Déle tiempo” no es casualidad. Más casuales son los otros dos invitados del disco: el ex Árbol Eduardo Schmid (mete su violín en «Carece de sentido”) y Chucky de Ipola (hammond en “Me gusta así”). El costado humorístico (que roza el absurdo) de El Kuegue siempre está relacionado con situaciones costumbristas, de la vida cotidiana. “No me gustan las piletas meadas, llenas de hongos / con toda esa gente quemada / por eso te invito al paraíso de los perros”, bromean en “Paraíso de los perros”, un swing que se convierte en reggae root, sin demasiado aviso. O en un pasaje de “Carece de sentido”, piden perdón a una señorita X, avergonzados: “Te pido perdón por mi mamá y por mi papá / son tipos macanudos /pero no van contigo”.

Más tarde, incursionan en la murga con “Para DVD”, pasan por la bossa nova con “Bossa & People”, por el funk con “Déle tiempo” y hasta llegar al cuarteto con “Cartonero de tu corazón”. Sin embargo, no interpretan géneros puros: siempre están mediados por otros ritmos y texturas. Si el oyente agudiza el oído, puede notar que hasta en algunas canciones conviven varios ritmos. Otro punto alto de la banda es la buena interpretación instrumental y melódica y el cuidado trabajo vocal, que se nota tanto en los coros como en el rol del cantante Julián Kartún. No menos méritos se llevan Santiago Martínez (voz y piano), Nicolás Morone (guitarras), Juan Martín Mojoli (bajo), Ignacio Martínez (batería, flauta traversa y coros), Pablo Vidal (saxo alto y tenor).