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Discos: “En el aire” (Attomo, 2008).-

El segundo EP del cuarteto de Adrogué logra el cometido de hacer manifiestas sus influencias al ocultarlas, pero queda en deuda con la potencia que sí tienen en vivo. No obstante, el resultado está más logrado que su antecesor y los arreglos de teclas y cuerdas son precisos para el género, esta vez mucho más.

Por Luis Paz

Buenos Aires, mayo 30 (Agencia NAN-2009).‑ En el aire es el segundo EP de Attomo, una banda formada en 2004 en Adrogué y cuyo estilo no es preciso adelantar todavía, sino que se reconstruirá en todo este artículo. Pero es, también, uno de los pocos discos de corta duración que alcanzan el objetivo de mostrar las influencias del grupo escondiéndolas. Es que ellos –Leandro Guido en voces; Gabriel Gardeazábal en bajo, programaciones y coros; Julio Baca Paunero en guitarras y sintetizadores; y Guillermo Gardeazábal en batería y programaciones– dicen que en su música aparecen referencias a Beatles, Floyd, Dylan, Bjork, Massive Attack, Chemical Brothers, Babasónicos y Cerati. Y es cierto. Pero lo bueno, de nuevo, es que eso no esté tan claro, que no sea obvio.

Su propuesta base es cruzar las sonoridades “orgánicas” (parches, cuerdas, gargantas y cables) con otras “tecnológicas” (teclados, programaciones y sintetizadores), si es que una batería no es en sí una tecnología, claro. Sobre esos ingredientes fundamentales construyen una identidad que les puede ser adjudicada como propia más allá de ciertas reminiscencias a contemporáneos como las canciones electropop de Intima y las baladas de teclado de Emmanuel Horvilleur. Y el agregado para la puesta en escena, para el show en vivo, es la estructura audiovisual que los acompaña y complementa, que si bien no es novedosa en su completitud, sí es cierto que aparece más como una expresión en sí misma que como un artilugio para generar emociones sobre el escenario.

En el aire tiene un sonido más crudo, lo que en realidad responde a un estadio más logrado de la búsqueda del sonido propio. Hay mayor sutileza que en Simple, aquel primer maxisingle que les abrió puertas en el Conurbano Sur y los tablados porteños. Eso está logrado principalmente por una composición más adecuada para el género en el que ellos se inscriben: el pastiche del “indie rock”. Que aún son artistas autogestivos es indudable desde que este segundo EP es un nuevo lanzamiento independiente. Pero más que “indie rock”, hacen rock con una importante dosis de pop electrónico y posmodernidad. Y allí es donde, ahora sí, las guitarras y programaciones apuntan de lleno, con arreglos eficaces.

En última instancia, Cerati y Spinetta están más presentes en las líricas de canciones como “Besos” (“Jugando a la farsa de la obviedad, te adentraste en mí”) o “Entre mis grietas” (“De flores que secan las hojas del viento y vine a ver cómo te trataba el tiempo”). “Dónde vas” se acerca a una cruza entre la música para videojuegos –quien haya jugado al Megaman X encontrará melodías que suenan familiares– y climas post punk distorsionados por la amabilidad.

“Años luz” tiene segmentos propios del hardcore melódico tocados con lentitud, incluso líneas vocales interpretadas desde esa escuela. “Agua” tiene la densidad del electropop oscuro de comienzos de esta década (rastrear las canciones de desamor de los Adicta). Y “Destripando” oculta aquellas baterías entreveradas del trip hop y esas guitarras semiacústicas del rock de garage más blando.

Sin embargo, el disco no termina de lograr uno de sus cometidos: a la mezcla le falta la potencia suficiente como para invitar al baile, se queda en el concepto de canciones de fogón. Pero eso se resuelve fácilmente: viendo a Attomo en vivo.

* Attomo sigue presentando En el aire el sábado 20 de junio a las 21 en María Castaña, San Miguel, provincia de Buenos Aires.

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