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Discos: especial EPs.-

La Ola Que Quería Ser Chau, Ultravelocidad y 7iete Culebras recurren al formato musical del EP, que ha recobrado importancia en tiempos de cierre de escenarios, volatilidad en la convocatoria e hiperinflación en los canales de producción musical tradicionales.

Por Luis Paz

Buenos Aires, agosto 9 (Agencia NAN 2010).- Cabría consultarse cómo es que ha revivido con tal utilidad el formato musical del EP (a saber, un puñado de grabaciones con calidad como para ir a un disco, pero presentadas en lo que vendría a ser un álbum reducido). Desacreditado en tiempos de dinero en las calles, como durante buena parte de los ’90, cuando editar un EP era algo así como una holgazanería, el formato (entre tres y seis canciones, por lo común) ha recobrado importancia en tiempos de cierre de escenarios, volatilidad en la convocatoria e hiperinflación en los canales de producción musical tradicionales. Así, el EP es hoy el demo que te presenta a un boliche o a un sello, el disco que alcanzás a editar con la plata que tenés y, sobre todo, eso que te mantiene ahí, con canciones nuevas a cada rato, en un contexto donde la banda de moda puede durar de uno a dos… bloques televisivos. Aquí un repaso por tres EPs recientes de reggae, rock para las pistas y rock para los bailes del pogo-hardcore-buena-onda.

La Ola Que Quería Ser Chau – Entre un ladrón y una beba de seis meses (2010)

Tan tiernas como cotidianas y ocurrentes son las historias que el cuarteto platense entrega en el primero de una anunciada serie de tres EPs en un año. Con la frescura de Fun People, la migración adolescente de los primeros El Otro Yo y la reverberancia del noise, estos tres temas que no llegan a completar una docena de minutos piden repeat constante.

Entre el recurso a palabras, imágenes y relaciones añoradas en “Cariñito” –donde piden “Cómprame bocha de regalos, dame todas las vacunas y una medialuna, una”, muy en consonancia con el Día del Niño– y la historia de amor de panadería de barrio de “Cómo te llevaría”, ambas canciones de melodías cercanas y efectivas, el gesto más ostentoso del EP es el de “Estamos”, una declaración de principios y a la vez una crítica de esos mismos principios: “Estamos cambiando, pensando todo el día lo que hacemos, haciendo todo el día lo que queremos”.

MySpace: http://www.myspace.com/laolaquequeriaserchau

Ultravelocidad – Dejame disfrutar (2009)

Lo que más agrada de Ultravelocidad, el cuarteto de Parque Patricios que hace su presentación con estos cinco temas, es la energía y cierto arengue que se podría proyectar maximizado desde el disco a sus shows. Los temas son entretenidos, están bien interpretados y son fácilmente inscribibles en la línea del nuevo rock argentino (cruzado con los Rolling Stones). Pero ahí está el problema: el “nuevo rock” de los ‘90 (aquí Babasónicos, Los Brujos, Juana La Loca o Martes Menta), deudor del rock bailarín anglo de los ‘80 (Happy Mondays, Stone Roses, Inspiral Carpets), fue una renovación, sí. Pero hace 20 años.

En esa tradición, Ultravelocidad comienza haciendo un cumplido homenaje, pero para nuevas obras queda el reclamo por una apuesta más personal, por un dejarse ir más satelital al género. Entonces será más fácil determinar el aporte de esta banda. Entre tanto, ofrecen en Dejame disfrutar algunos pedidos urgentes, un cuarto de hora de rockitos bailables y una llamativa versión de “Velocity Girl” (Primal Scream) con Rodrigo Martín de Juana La Loca en voces.

MySpace: http://www.myspace.com/ultravelocidad

7iete Culebras – El viento (2009)

El EP que anticipa el segundo disco de esta banda de reggae con arreglos latinos y percusiones progresivas es el típico caso del disco en versión reducida. Con una mezcla que bien podría ser la definitiva, canciones logradas y bien cerradas, el noneto adelanta cinco piezas de su inminente opus dos para alivianar la abstinencia de ocho años sin publicar discos. El convite es esperanzador, pues en El viento asoma una banda con condimentos novedosos dentro de un género que, tal vez por haber explotado en un breve y reciente lapso, tal vez por no haber contado durante años con un circuito desde donde expandir la creación, parece achatado.

El punto más alto de estos cinco temas se reparte entre el pulso bailable de “Prisioneros” y la potencia de “La vereda del dolor”, con Piro de Karamelo Santo en voces. Y claro que hay referencias a la marihuana (“Pedro Juan”) y el control social (“Prisioneros”), pues en definitiva, tendrá condimentos novedosos, pero el reggae no habla de matemática. Y está bien así.

Sitio: http://www.sieteculebras.com/