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Discos: “Filos” (Mundanos, 2009).-

El tercer larga duración de la banda de “rock viajero” surgida hace ocho años propone un recorrido multiforme a través de los caminos del blues, el ska, el funk, el reggae y, obviamente, el rock & roll.

Por Luis Paz

Buenos Aires, abril 12 (Agencia NAN-2010).- Los viajes, esas puertas que se abren, casi multidimensionales, y que te abren o te cierran a lo que venga después. Básicamente, su encanto está en lo que más obvio parece: el cambio de escenario. Habrá quien crea en el viaje como una solución mágica (y de realismo mágico) para su falta de inspiración, su adicción o sus problemas de ciudad. Quien busque un escape, su lugar en el mundo o la fuerza para hacer una revolución. Quien consiga pareja, sexo casual u otro decorado para su onanismo. Pero lo crucial del viaje es, de nuevo, el cambio de escenario; y en él se incluye el anonimato pasajero, el empezar de nuevo (no “de cero”) y el gran pensamiento sobre quién carajo somos y qué coños queremos hacer de nuestra vida, de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Y eso sucede, fundamentalmente, porque el viaje te libra de todo, excepto de vos mismo. Algo así le pasó a Carlos Solimano, “Charli”, al dedicarle años de su juventud a viajar adonde fuera posible. Y todo ese legado viajero quedó registrado en Filos, el tercer larga duración de la banda Mundanos.

Este disco incluye todas las experiencias de world music sobre las que se han creado industrias y, a partir de ellas, categorías: reggae, ska, funk, blues, rock n’ roll. Para una banda de nombre Mundanos, eso es bien preciso. Aunque, claro, tanto tiempo de viaje en “Charli” hizo que, al regresar, quisiera compañía. Y ahí están su “zurda viajera”, el guitarrista Alberto Jesús Tejedor, el bajista Mario “Chino” Sunjic y el baterista Juan Pablo Díaz. Primero, fueron “Charli” y Beto (para Fe de Mundanos, 2003), luego entraron el “Chino” y Juan Pablo (En caliente pinto, 2006) y a fines de 2007, el percusionista Guillermo “Willy” Caviglione; el armonicista Maxi “Facha” Ledesma y el trompetista Santiago “Sascuash” Revilla, ya sumados al núcleo duro de la banda.

La propuesta, en consonancia, está presentada como “rock viajero”. Un rock multiforme que, como ya se dijo, incorpora elementos del blues, el ska, el funk y el reggae, con un aura de punk de los 80 vernáculos muy cercano a la idea expresiva de Sumo, con la eficacia del grupo en convivencia con la espontaneidad de haber grabado todo el disco en una sola toma. El punto de contacto más claro con Sumo es “No es mi lover”, con esos coros guturales y ese sonido. Pero en los cambios de dirección de “Reflejo” (del reggae al rock progresivo) u “Ojitos celestes” (entre el blues y el hard rock), dejan ver más de una influencia. Santana, incluso, aparece revisitado en “Hermúsica”, y para The Police aparece una referencia expresa en “Arquero maravilla”, una hermosa canción dedicada al padre fallecido, pero no ausente.

“Pensaba en Sabina y sus canciones de amor/ Joaquín yo no sabía qué tan loco es mi corazón/ Y sigo sacando lo peor de mí”, admite Charli en “Para Joaquín porque Sabina”, otra referencia explícita a un músico del que se vuelve más complicado rastrear influencia. Las mujeres, claro, también están homenajeadas: “Mamasita”, con poesía; “La ley del embudo”, con buen humor. Las buenas vibraciones atraviesan los 52 minutos del disco, una aventura independiente con discreta pero bien utilizada producción, buenas ideas y mejores intenciones. La guitarra de Beto tiene su lugar privilegiado, entre arreglos, solos y yeites, pero todos (incluso Pablo Hovsepian, autor del arte de tapa) parecen viajar por la misma senda, sin diferencias entre músicos de la misma especie: Mundanos.

MySpace: http://www.myspace.com/mundanosrock