En su tercer álbum, el sexteto bonaerense otorga canciones aparentemente simples, influenciadas por Sumo, The Beatles y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que sin embargo refrescan el espacio del rock & roll con diálogos entre teclas y cuerdas y puentes efectivos.Por Luis Paz
Buenos Aires, marzo 29 (Agencia NAN-2010).- Entre las rítmicas del post punk, la lírica crítica y entreverada de los 80s y la presentación en canciones de rock & roll se debe buscar la oferta de Las Morochas, la banda de Junín que acaba de publicar su tercer disco de estudio, un registro independiente que en una hora hace evidente la evolución de este sexteto que realmente funciona como colectivo musical: la composición de las canciones se reparte entre los guitarristas Daniel Ghirardi y Julián Biurrun, el bajista Tomás Carnelli y el cantante Mariano Camún, que también comparte los créditos poéticos con ambos violeros y las voces con el invitado Piti Fernández, ex guitarrista de Los Piojos y actual La Franela.
El baterista Agustín Molinari y el tecladista Gustavo Meehan completan el grupo surgido en 1997 en Junín, provincia de Buenos Aires. Debutaron mostrando influencias que, aún hoy, trece años después, siguen presentes: Sumo, The Beatles y, fundamentalmente, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Recorrieron los escenarios de su ciudad y tras cinco años llegaron a Cemento junto a Pier. Celebraron con la edición de su debut Eukeu con producción de Martín “Tucán” Bosa, el tecladista de Attaque 77, y con arte de tapa de Nicolás Tuso. Ambos siguen trabajando con el grupo, casi una década después. Entremedio, cumplieron el deseo de tocar con los ex Sumo. Primero fue con Las Pelotas, frente a 1300 personas, y luego con Divididos, para tres millares.
En su disco nuevo, Las Morochas aparece como continuador natural de la propuesta del Los Gardelitos del fallecido Korneta Suárez, con un registro cotidiano bastante más sutil que el acostumbrado en la escena del rock & roll: “Te sembraron tierra nueva en tu vereda, descalzo y sin remera vas a estar, te confiaron una estrella en el pecho, ahora más que nunca a despegar”, de “Soñadores”, vale como ejemplo. Y si no, está “Papamanca”, con esa letra tan Solari: “La garganta seca luce buena, papamanca y sin sostén, este buraco asoma tieso, endurece más”. O “Frenético”: “Por si acaso se accidenta, necesita un grabador, porque sabe que su memoria es muy frágil”.
Ancladas en el mid-tempo, las canciones de Las Morochas son simples y parecen despojadas, pero incluyen ligeros diálogos entre teclas y cuerdas, puentes simples y efectivos y un “galope” constante y permanente que, lejos de manchar todo con monotonía, dan más aire a los cambios de dirección hacia dentro de cada tema. Algunas guitarras (“Espinas”) y teclados (“Frenético”) incluso se escapan de la tradición rockanrollera para acercarse al garaje de los 2000; y otros tándemes melódicos (“Cielo gris”) hasta coquetean con una simple psicodelia.
Las morochas es un disco parejo y un soplo de nuevos aires para uno de esos espacios del rock que había quedado olvidado entre estructuras demasiado básicas y una temática ya agotada.
* Las Morochas toca el próximo viernes a las 22 en Club Moreno, Chile y Winter, Junín.MySpace: http://www.myspace.com/lasmorochas