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Discos: “Música para tormentas” (Impermeables, 2007).-

Un álbum debut bien producido y correctamente arreglado, pero sin demasiada potencia y con una notable cerrazón compositiva al respecto de las letras que, en este caso, el concepto no llega a excusar. Un álbum que más que a banda de sonido para tormentas, se parece a la garúa.

Por Luis Paz

Buenos Aires, septiembre 20 (Agencia NAN-2008).‑ La primera conclusión que surge cuando uno escucha Música para tormentas, el álbum debut de Impermeables, es que hay que darles tiempo. En realidad, que hay que darle un tiempo a Ale Lago, ex baterista y ex solista, para que se desarrolle como compositor de letras. Es que la banda que armó hace un par de años, luego de guardar la funda de los platillos en el placard y editar el EP Torpe en la mañana por las suyas, suena ensamblada, ofrece buenos arreglos y climas interesantes, pero todo eso se pierde debido a las líricas obvias y, más que sensibles, cursis.

El segmento musical de Impermeables, con Fernando Panfil en guitarra y coros, Patricio Dellariva en batería y Diego Acosta en bajo, demuestra conocer el paño, pero no alcanza nunca la potencia necesaria. Si en Spinal Tap, Nigel tenía un Marshall donde los potenciadores llegaban a once, las perillas de los equipos de Fuera del Túnel, donde se registró Música para tormentas, no parecen haber pasado de siete durante la grabación. Desde ya que Impermeables no es una banda de punk o rock pesado, pero para citar como influencias a Fun People, Foo Fighters o, incluso, Rosario Bléfari, les faltan bastantes decibeles. Y para citar a Radiohead, elaboración.

En todo caso, a lo que más se parece el sonido de Impermeables es a Suárez y a la parte más melódica de la carrera solista de Bléfari. Aunque también tienen resabios de la escena del punk melódico, parecen tener más que ver con Sudarshana que con la histórica banda de Nekro (ahora Boom Boom Kid) y Gori (hoy al frente de Fantasmagoria y con EP solista nuevo). La síntesis musical, entonces, es ésa: Sudarshana más Suárez a midtempo más pop rock. Y no mucho más. Ni la poesía de Rosario, ni la capacidad de lectura de la furia adolescente de Boom Boom Kid, ni la fuerza de la banda de Dave Grohl.

Aunque la cerrazón que se manifiesta en la composición de las letras pueda estar puesta en función de un concepto (el que da título al álbum), en este caso la excusa no es suficiente, como no es suficiente hablar de momentos del día (la mañana, el mediodía, el atardecer, “la hora 23”, la madrugada) o de elementos metereológicos, cósmicos o geográficos (la lluvia, el mar, el rayo del sol, las tormentas, la luna, el cielo) para hacer manifiesto ese concepto.

El clima y las horas se definen, habitualmente, con la misma palabra: el tiempo. Tal vez si Lago se hubiera tomado un poco más para darle una vuelta a las letras, no ocurrirían versos como estos: “Desperté y me encandiló un rayo de luz, insulté porque era lunes otra vez” (“Torpe en la mañana”); “La verdad es que quiero la verdad, la verdad, que me digas la verdad, la verdad significa la verdad, la verdad, sólo la verdad” («La verdad»); “Cuando solo y triste estoy ilumina mi vereda y a vos el sol, en tus ojos el sol. Vacaciones en el mar, nunca dejar de reír ni de ver el sol. Vas a poder respirar lejos de esta gran ciudad, para ver el sol” (“En tus ojos el sol”). Como un mal alumno de Neruda.

Si la idea era hablar de la alienación, del deseo o lo opresivo de permanecer encerrado, de la vorágine de esa “gran ciudad”, de todo eso ya se ha hablado y con mayor vuelo poético. Así como lo de que los habitantes de la ciudad que “parecen maquinitas” ya lo dijo Moris con mayor genialidad. En resumen, y más allá de la buena performance de la banda y del destacable trabajo de producción de Hernán Agrasar, Música para tormentas suena a garúa liviana.

* Impermeables presenta Música para tormentas el sábado 27 de septiembre a las 19 en Speed King, Sarmiento 1679

Sitio: www.losimpermeables.com.ar
MySpace: www.myspace.com/impermeables