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lo and behold: sueños del futuro

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Lo and behold

Lo and behold es un documental que se pregunta por el futuro. Dirigido por Werner Herzog, intenta desentrañar los destinos probables de la humanidad en un mundo que utiliza y necesita de la tecnología para sobrevivir. Con un tono que combina lo onírico y lo científico, el cineasta va hilando temas: desde la creación de la Internet, las redes sociales, el avance de la robótica y los viajes interplanetarios.

 

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La pregunta que Philip K. Dick se hizo en 1968 en su novela homónima, es reformulada por Werner Herzog en Lo and behold: ¿Puede Internet, en algún momento, llegar a ser consciente de su propia existencia? El director de Fitzcarraldo reinterpreta la cuestión a partir de los avances inmediatos y futuros de la tecnología, tomando como punto de partida la creación de Internet. No solo como un sistema de comunicación sino como una red de vínculos sociales, políticos y económicos, que modificó profundamente las relaciones de los seres humanos, casi sin que nos diéramos cuenta.

 

A grosso modo el documental consta de una serie de entrevistas mano a mano con distintos personajes elegidos por Herzog, de manera arbitraria pero eficaz, que sirven a los fines de la historia. Así pasan científicos, físicos, neurólogos, empresarios que intentan viajar a Marte, hackers, adictos a la web en recuperación, padres indignados por fotos viralizadas y hasta una comunidad que vive aislada en el bosque porque no tolera la radiación.

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Lo and behold

 

El universo de Herzog es así: parece que no nos está diciendo nada, pero en un momento logra que esas fichas aparentemente inconexas encastren y nos cuenten algo. Ese algo que Herzog nos quiere contar sobrevuela la pregunta del inicio, pero no se agota. Al contrario: la cantidad de especulaciones acerca del futuro de la humanidad van desde la posibilidad de un apocalipsis tecnológico hasta la creación de un individuo aislado como ser social, que sólo interactúe con una realidad creada a su imagen y semejanza.

 

Si el futuro llegó hace rato, en Herzog ese futuro no parece haberse constituido aún y la cantidad de especulaciones sobre lo que puede venir coincide con un cambio radical de lo que conocemos como humanidad: tuitear con la mente, que un robot sea nuestro amigo, colonizar otros planetas y todas las sensaciones que soñaron Philip Dick y Ray Bradbury entre otros. Eso es lo que atormenta a Herzog: un mundo sin emociones. Entonces interrumpe las entrevistas para consultar por ellas. ¿Podrá un robot enamorarse? ¿Cuál es el fin del hombre sin sus sentimientos?

 

“Lo and behold” es una expresión inglesa que sirve para definir cuando algo ocurre de golpe y de manera sorprendente. El futuro irrumpe de esta manera en el documental y deja una sensación de inminencia, de algo que no se puede frenar sin que explote. Sin embargo, el tono argumentativo no es apocalíptico. Todo lo contrario. Es sutil y las historias pasan de lo individual a lo general con una plasticidad dignas de alguien que maneja los códigos del cine con maestría.

 

Así va Herzog, pasando de temas tan disímiles como las manchas solares o el bullying virtual, de la estructura de la primera computadora que se conectó a Internet al llanto de una mujer que tiene que dormir en su auto porque de esta manera queda aislada de la radiación. Una historia acompañada de unos planos impecables, concebidos y pensados para que los silencios sumen significado. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, se preguntaba Dick. Herzog nos deja el interrogante. Tal vez, algún día, los seres humanos dejemos de ser los únicos que sueñan.

 

pulpa@lanan.com
 
Nº de Edición: 1712