/Archivo

Editorial planeta

victor_Dibuja
Brian Janchez, que recientemente editó un volúmen junto a Víctor Zelaya, comanda este sello autogestivo dedicado a las viñetas que está a la vera de sus diez años. Editó a Juampa Camarda, Mariano Antonelli, Lubrio y El Waibe, entre otras plumas emergentes. Fotografía: gentileza de prensa

Por Marcelo Acevedo

Ediciones Noviembre nace hace aproximadamente diez años de la mano de Brian Janchez y Ricardo De Luca, dos apasionados de la historieta que se conocieron gracias a su militancia fanzinera y un entusiasmo por el noveno arte que más adelante supieron nuclear en una agrupación llamada —valga la redundancia— El Núcleo. Cuando ese grupo se redujo a sólo dos personas, decidieron jugársela fundando una editorial que en la actualidad se encuentra vigente y activa.

En un principio, Janchez y De Luca siguieron editando los fanzines que venían realizando desde tiempo atrás, a los que les sumaron algunos nacidos en un blog colectivo llamado La semana onírica. A partir de allí, Brian se centró más en las historietas digitales publicadas en blogs y redes sociales, y Ricardo se puso al hombro la editorial en formato papel, editando cinco o seis revistas que se distribuían en los quioscos de diarios.

En 2009, Brian Janchez terminó su libro Shloishim y decidió coeditarlo con Llanto de Mudo. Pegó buena onda con los cordobeses y apenas dos meses después coeditó con ellos otro libro de su autoría titulado McKosher, y también Bienvenidos a República Gada, de Fernando Biz. “Como nos gusto como salió la experiencia de publicar libros en vez de revistas y fanzines, decidimos que lo mejor sería enfocar nuestras energías en ese formato de manera independiente y administrando nuestros recursos”, cuenta el propio Janchez sobre esa importante decisión editorial. A partir de ese momento, Ediciones Noviembre no detuvo su maquina autogestiva y, desde 2012, viene editando al menos cuatro libros por año y participa de todas las ferias, festivales y convenciones donde la historieta es protagonista.

Pero la editorial no se dedicó exclusivamente a los libros. Entre 2011 y 2012 publicó la revista digital Noviembre, con el objetivo de armar historias originales buscando puntos en común entre músicos e historietistas independientes, a través de entrevistas realizadas por Ricardo De Luca. En 2013, apareció NIK, una revista digital que tuvo una vida de diez números llenos de humor ecléctico, realizada por varios autores amigos de la casa. NIK aún puede leerse en el blog de Brian.

tapas_alta

Ese mismo año, Ricardo De Luca dejó la editorial y todo quedó en manos de Brian Janchez, quien sin dudarlo se puso el equipo al hombro y comenzó a modificar paulatinamente la línea editorial, orientándola hacia una estética más funny/cartoon, muy ligada al humor, el costumbrismo y la historieta infantil.

La fuerza de este editor e historietista y la colaboración de muchos talentosos artistas y amigos mantienen a flote y con rumbo fijo este interesante proyecto de historietas de alto vuelo y mucho humor, libres de las ataduras comerciales y la tiranía del mercado. “Quizás sea una extensión de mis inquietudes como autor; sin embargo, definir una línea editorial sería imposible. Uno constantemente se pregunta qué es tener una editorial, qué libros editar y cómo editarlos. La única forma de definir a Noviembre es a partir de la disciplina, la constancia con la que llevo adelante la editorial, el placer y la satisfacción que me genera la historieta y la edición de libros, que construyen cultura y un mensaje actual de esta época. Sin todo eso no existiría la forma de crear un vínculo con el lector y sin eso no existiría la editorial”, reflexiona Brian.

Ediciones Noviembre es sinónimo de lucha, autogestión, independencia y pasión. Su libros se distribuyen únicamente mediante el circuito de comiquerías y librerías especializadas, y entre sus artistas pueden encontrarse a Juampa Camarda (Arroba númeral, Tito), Mariano Antonelli (Saltó la furia), Lubrio (En las fronteras de lo real), El Waibe (Waibero), Gustavo Von Chuyo (No sé dibujar cómics) y los clásicos libros de Janchez (Marisa quiere pija, Un globo que no se desinfla), además de la colaboración con Víctor Zelaya Kirilenko investigaciones, de reciente aparición.

Es probable que el único camino hacia la supervivencia de una editorial autogestiva de historietas como Ediciones Noviembre sólo pueda encontrarse entre la pasión y el laburo a destajo. O como lo define el propio Brian Janchez: “Aunque suene ‘milico’, la disciplina y el trabajo constante son lo que hace que la editorial se mantenga”.