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Editorial 13×13: otra forma de abrirse paso entre las letras.-

Amantes de la literatura, Nazarena Natta Vera y Guillermo Flores hace casi dos años sostienen su propia fábrica de libros: los arman con sus manos, diseñan los dibujos y eligen las fotografías de los textos de autores clásicos, como Scott Fitzgerald, Oscar Wilde y Nikolai Gogol. Lo que intentan es crear un nuevo atractivo, “una nueva forma de mirar e interpretar” estas obras, explican.

Por Rocío Ilama
Fotografía gentileza de Editorial 13×13

Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN-2011).- Simplemente, “hacer algo que entusiasme”. Ese fue el punto de partida y estaba claro. El objeto elegido para el logro de tal fin, también, se estableció a partir de un aspecto compartido: los libros. De esta manera, Nazarena Natta Vera y Guillermo Flores se convirtieron en fabricantes artesanales de libros no sólo incitados por su gusto por la literatura, sino por la inquietud de crearles a los textos una nueva estética y posibilitar, así, “otra mirada y forma de interpretación”, coincidieron los jóvenes. Ellos pensaron en esta opción como un medio de subsistencia, una manera de generarse su lugar de trabajo y, por eso, es que hace ya casi dos años armaron en sus casas su propia fábrica de libros, Editorial 13×13, con una impronta artesanal e independiente “no sólo en cuanto al contenido de los textos, sino en el modo de hacer”, resaltó a Agencia Nan Guillermo, padre del proyecto.

“Comenzamos a prestarles atención a los libros que teníamos pero desde otros aspectos que no suelen ser los habituales, como la encuadernación, las tapas, sus dibujos y fotografías. Es decir, a detenernos en su estética al margen de su contenido”, manifestó como un momento fundamental al inicio de la iniciativa Nazarena, creadora junto con Guillermo de la editorial. No sólo la elección de los textos que forman cada una de las ediciones es su cometido. Ellos piensan y arman con sus propias manos cada una de sus publicaciones; los dibujos y las fotografías son especialmente seleccionados y obedecen a unas ganas de mostrar de una manera determinada. “Así, el texto junto a las imágenes que escogemos dan un significado distinto a los libros que se encuentran en cualquier librería y, al procurarles una belleza diferenta no sólo creamos un nuevo atractivo, sino una forma de mirarlos e interpretarlos de otro modo”, expresó el joven.

Esta editorial surge de aspectos que los chicos tienen en común y que confluyeron en el surgimiento de este proyecto creativo: ella, estudiante de psicología; él, de comunicación social. Ambos, oriundos de la ciudad de General Roca, en Río Negro, localidad en la que se criaron y se hicieron amigos en su época escolar. Unos años más tarde, en 2004, lo dos decidieron el mismo destino con el objetivo de comenzar sus estudios universitarios, por lo que se instalaron en Buenos Aires. Sin embargo, algo más los unió que estos factores casi externos a ellos: una forma de pensar y proceder: “La idea era conseguir un trabajo, pero algo que nos gustara hacer y, al mismo tiempo, que nos permitiera continuar con nuestras carreras”, explicaron. De esta combinación y “luego de mucho conversar” surgió en mayo de 2009 Editorial 13×13, nombre que refiere al tamaño en el que son impresos los libros.

Pero además, esta iniciativa se desprende de “lo difícil que es hoy encontrar un trabajo que te guste y que esté emparentado con lo que uno estudia”, señaló Nazarena. “En definitiva es una forma de generar tu propio espacio de laburo”, agregó Guillermo. Sin embargo, aún el proyecto no resulta rentable, todo lo que ganan de la venta de libros lo vuelven a invertir en impresiones. Aparte, no cuentan con subsidios, entonces “la idea es mantenerlo y hacerlo crecer para que con el tiempo se convierta en un medio de subsistencia”, manifestaron convencidos.

Estos dos jóvenes entusiastas arrancaron el proyecto sin experiencia y se lanzaron sin saber del todo cómo proceder. Sin embargo, fueron aprendiendo y se formaron sobre la marcha. “Había muchas cosas a tener en cuenta, por lo que nos tuvimos que interiorizar en el modo de funcionamiento y la estructura completa de una editorial. Debimos ocuparnos de los convenios con las librerías, también de los registros de los libros para que puedan circular, del registro de la marca y de averiguar presupuestos, entre otra gran cantidad de tareas”, explicó Nazarena. Es que son ellos los encargados del proceso completo de elaboración, desde la selección de los textos, el diseño de los libros, la encuadernación, hasta la comercialización. Todo hecho de manera artesanal, que “no quiere decir baja calidad del producto”, enfatizó la estudiante, en referencia a esa asociación que suele hacerse sin fundamentos.

La independencia del emprendimiento es una de sus características fundamentales y lo que permitió su concreción como tal: “No sólo independientes en cuanto al contenido de los libros, sino también en el modo de hacer, es decir, no tener que lidiar ni rendir cuentas con nadie. Tampoco dependemos de la demanda del mercado, no vamos al texto comercial sino que la selección obedece a un interés personal”, señaló la joven editora. Precisamente por dejarse llevar por sus gustos es que surgió a mediados de 2009 la primera y hasta ahora única colección que llamaron Cinco Sentidos y de la que editaron, hasta la fecha, tres de sus cinco títulos. En ese trabajo eligieron a cinco autores clásicos y cada uno de ellos fue asociado a un sentido perceptivo. El objetivo fue utilizar “escritores universales y eternos para poderlos interpretar y relacionarlos con lo que sucede en esta época”, indicó Guillermo.

El primero de los autores que integra esa colección es Scott Fitzgerald que, según cuentan los estudiantes, fue elegido por “el estilo simple y preciso de sus cuentos, que lo presentaron como un escritor de la imagen y lo relacionaron con el sentido de la vista”. El segundo fue el ruso Nikolai Gogol, en el que vieron un juego con el olfato a través de sus cuentos. Y el tercero, y último editado fue Oscar Wilde en el que percibieron la posibilidad de explotar el sentido del gusto, más precisamente se lo relacionó con la boca “por su capacidad de oratoria, la utilización de aforismos y frases picantes”, indicó el estudiante en comunicación. De estos tres autores ya han vendido alrededor de 300 libros y, según sus planes, buscan a principios del mes próximo sacar a la calle el cuarto título con cuentos de Edgard Allan Poe, asociado al oído, y a fin de año la edición de Anton Chéjov, en relación con el tacto.

Por el momento, la búsqueda de autores nuevos no es su fuerte –afirmaron a esta agencia–, y no por falta de interés, sino porque se les hace técnica y económicamente imposible. Sin embargo, el año pasado tuvieron una experiencia en esa dirección cuando le publicaron a un joven autor de Buenos Aires una novela y ocho cuentos: “Fue una tirada pequeña de cien ejemplares y este año recibimos la propuesta para volver a trabajar con él”, comentó Nazarena.

Además del tamaño particular de los libros (de 13X13 centímetros) y del formato cartoné (tapas duras) que los caracteriza, hay otro aspecto que distingue su trabajo y es la convocatoria abierta a través del blog a dibujantes y fotógrafos. “De este modo es como también intervenimos los textos y le damos una impronta. Pero, además, brindamos un nuevo espacio para que fotógrafos y dibujantes puedan mostrar su trabajo en otro campo que no es el habitual como el de una muestra”, explicó la editora. Así, hay una retroalimentación: “Estos libros se transforman en un soporte que permite dar un nuevo sentido a los dibujos y fotografías que acompañan y, al mismo tiempo, esas imágenes permiten resignificar los textos”, concluyó.

Todo el proceso de producción de la Editorial 13×13 se lleva adelante con paciencia y a puro pulmón: la fabricación de las tapas y el armado de los libros “lleva mucho tiempo”, coincidieron los chicos. Pero además, hay que sumarle la comercialización: “Si bien el caso de las librerías fue todo un tema porque no nos resignábamos a tener que dejar el 40 por ciento de la venta, entendimos que no había otra forma, sino quedábamos fuera del circuito”, indicó la joven estudiante. Así, es que si bien ellos encararon la venta sin intermediarios, por ejemplo llevando los libros a distintas ferias, algunas de las librerías de la Ciudad de Buenos Aires y General Roca (publicadas en el blog) también se convirtieron en un lugar de acceso.

Blog: editorial13x13.blogspot.com