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El dibujo como militancia, o viceversa.-

Visiones del Indoamericano se llema el segundo libro de dibujos que Jorge Leyendo publicó, de manera autogestiva, en menos de un año. Allí, retrató situaciones que experimentó durante la toma del predio porteño por miles de familias sin techo, a quienes estuvo dando una mano. Su arte le permite combinar pasión y militancia. “Si fuera escritor hubiese encontrado una novela, pero como dibujante decidí retratarlos”, comentó.

Por Nahuel Lag
Fotografía de Federico Moscoso

Buenos Aires, abril 7 (Agencia NAN, 2011).- Para Jorge Leyendo el dibujo es una gimnasia, una práctica constante, un taller que lo espera en su casa a la vuelta del trabajo. Es que él comprende dos formas de profesionalismo en el campo artístico. Una es la de sobrevivir con el arte como herramienta, sobreponiéndose a los condicionamientos económicos que puede significar, pero con la mirada puesta en completarse como artista. La otra, ganarse los cobres para comer y pagar un alquiler acomodando los tiempos suficientes e indispensables para avanzar como artista. “Desde joven me autolimité pensando que no iba a tener una salida profesional con el arte”, confiesa y se ubica en la segunda categoría profesional del arte. Una segundo tipo que también le dio tiempo para acercarse a la militancia social y, en último tiempo, a la lucha por el derecho a la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires. Los dos caminos el del artista y el militante lo encontraron en diciembre último en el Parque Indoamericano respaldando los deseos de techo digno de un grupo de familias.

“La ficha me cayó después de estar días ayudando a esas personas a construir sus carpas, a conseguir alimento, a resolver la falta de agua. Traté de estar todo el tiempo posible junto a ellos y sin querer me encontré en medio del proceso. Todo lo que vi tenía un peso dramático tremendo, incluso faltarían dibujos para describirlo: cómo las familias defendían sus terrenos por sobre las amenazas de los punteros, el velatorio (de Juan Castañeta Quispe), el cerco de la Gendarmería”. Así, el dibujante cuenta la decisión de publicar, y autofinanciar, su segundo libro de dibujos, que él define como “una pequeña muestra”: Visiones del Indoamericano.

El primero, Novela Muda, salió a las calles en 2010, a los 50 años de Leyendo. Fue una recopilación de trabajos de toda su vida. “Fue una experiencia extraña. Después de tanto tiempo, enterarme de que alguien compraba mis libros sin conocerme, sin conocer mi trabajo previo”, cuenta como un novato. Uno que había conseguido El primer premio de Salón de Primavera Galeria Nucleo de Arte, la primera mención de dibujo pequeño formato en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), la inclusión de su obra en el libro de la SAAP 85 años en el arte, entre otros reconocimientos.

-Visiones… lo publicás al poco tiempo de tu primera edición de trabajos, que llegó tras medio siglo con el dibujo, ¿qué es lo que te movilizó?
-Pensé en darle un contenido artístico al drama humano con el que me encontré en el Indoamericano, a las historias de mujeres que habían perdido todo y eran respaldadas por las familias que estaban acompañándolas en la toma. Había cosas para contar cada veinte metros. Si fuera escritor hubiese encontrado una novela, pero soy dibujante, así que decidí retratarlos dentro de la línea estilística de mis dibujos.

-¿Y se te presentó alguna dificultad? -Me ocurrió lo mismo que después de vivir “el argentinazo” (del 19 y 20 de diciembre de 2001), algunas de las obras de aquella época están en Novela…. Ante hechos tan masivos, un dibujo, un cuadro queda chico. Es un desafío… sin dudas.
-¿Cuál es la importancia de que el artista esté en el lugar que le da contenido a su obra?
-Si bien el arte es forma, o sea, el éxito del contenido depende del éxito de la forma; si el artista no conoce aquello sobre lo que está produciendo pierde autenticidad.

-Las mujeres aparecen con fuerza en la obra, ¿cuál fue el rol de ellas en la toma del Indoamericano?
-En toda lucha por vivienda y toda lucha social el rol de la mujer es preponderante. Cuando se trata de temas de supervivencia, de necesidades básicas, el hombre queda golpeado y se repliega. En el Indoamericano, en cantidad de momentos, las mujeres estaban al frente: bancando la comida, a los chicos y defendiendo el terreno conseguido.

-En muchos de los dibujos, los elementos con los que se construyeron las carpas precarias se transforman en banderas…
-Fue el símbolo: los palos, los plásticos, el primer techo. Fue la bandera de ese hecho. Sí, hubo una mano oscura que inició la toma, pero lo importante fue el contenido amplio de que las familias llegaron allí para mejorar su condición de vivienda, de vida. La ocupación fue para ellos lo que para un trabajador es una huelga: una lucha para lograr una mejora. Ahí aparece otro problema artístico.

-En lo estético, resaltás la figura humana…
-En mi línea de dibujo el desnudo ocupa un rol central, no es un desnudo de modelo, y en sí implica una decisión de contenido: no hay nada más democrático que la persona desnuda. Busca al ser humano de lo manera más llana posible, iguala a todas las personas. Me pueden acusar de idealizar la situación del Indoamerciano, decirme que las personas que realizaron la toma son otras, que se visten de una u otra manera, pero no me preocupo porque para mí las personas son esas, son iguales.

-Los lobos que intentan desalojar a las familias, una cucaracha gigante sobre el carro hidrante de la policía, el sol llorando… ¿Cómo entra lo surrealista en algo tan cercano a lo real?
-Es un elemento que me gusta manejar y lo mantuve en pos de un resultado estético. En este caso para expresar una idea gráfica que pueden asociarse a conflictos sociales y políticos. Podría haber buscado el realismo tomando las filmaciones, las fotografías… Pero habiendo tanto contenido periodístico y filmaciones prefería dar un contenido más subjetivo sin alejarme del hecho en sí…

-¿Y la referencia a La Muerte de Marat de Jacques-Louis David?
-La idea era ligar ese dibujo a la historia. Podría haberlo ligado a muertes recientes o a la década de 1970, pero decidí alejarme lo más posible. Siempre hay que pensar en el gran público y las referencias políticas muy explícitas le quitan fuerza, le quitan amplitud a una obra. Eso lo saben muy bien los yankees cuando hacen cine, que mandan todo bien solapado y logran un efecto muy grande. Una referencia política muy marcada da un contenido político tan fuerte y tan direccionado que hace que se pierda el efecto estético que apoya la lucha en cuestión y se pasa a analizar la idea política.

-La postura política queda clara en la introducción a las obras: “Las familias del Indoamericano ocupan en esta obra el derecho a entrar en el arte”…
-El reclamo por el acceso a la cultura aparece toda vez que se produce una mejora en las necesidades más elementales y no tiene porqué significar una baja en la calidad del arte. El artista debe ser anárquico, basarse en sus propias necesidades e inquietudes, pero, a la vez, hay que dar los pasos necesarios o apoyar los causas que significan una mejora en las condiciones de vida de toda la población y que necesariamente van a producir un acercamiento masivo a la cultura.

Visiones del Indoamericano puede conseguirse en la SAAP o pedirse al correo superpipa1920@yahoo.com.ar