Única en su tipo, esta feria reúne a fotógrafos contemporáneos de manera horizontal y abierta: puede entrar cualquiera. Este arte aparece aquí en múltiples formas y objetos. La Fahh! instaura un nuevo modo de comprar y vender el trabajo, ya que “el fotógrafo también debe sustentarse”.
Por Laura BernatenéFotografía gentileza de Gastón Larrosa
Buenos Aires, mayo 9 (Agencia NAN – 2012).- Los espacios donde la fotografía es el centro de atención siguen reproduciéndose, colmándose de gente y son, cada vez, más variados. Muchas de estas áreas se inclinan hacia el perfil de muestra, mientras que pocas son las que ponen el eje en la última fase: la comercial. La Feria Faah! cumple este mes su séptima edición organizada en dos domingos –6 y 13–, y cuenta con stands donde la fotografía muta de la copia de papel a diferentes formas, como señaladores, imanes, cuadritos, e incluso transformadas en objetos como llaveros, cajitas de fósforos, juegos.“Es bueno que haya variedad en cómo se ofrece la foto porque no a todos nos llegan las cosas de la misma manera”, señala Paola Flandua, una de las primerísimas organizadoras del proyecto que se inició en 2009.
Sumado a los stands hay actividades como el Living –un espacio para la revisión grupal de portfolios coordinado por Karlo Sosa– y charlas a cargo de la agrupación La ColectiBA y el Colectivo a Pedal (el 6) y de Ramal 5, Metafoto y Daniel Tubío (el 13). Mientras se disfruta de la variedad de los 22 puestos, aquel que quiera puede acercase al estudio de Diego Epstein, tomarse una foto y descargarla luego de la web. Y como cierre de cada fecha, la música en vivo de Oli & La Mejor Banda del Mundo (el 6) y Ellas Dicen y Tommy Lebrero (el 13).
–¿Cuál es el principal objetivo de la Fahh!?
Paola Flandua:– El objetivo más grande es que sea un espacio para compartir la fotografía de manera horizontal y abierta. Cada espacio tiene una función que está relacionada con el intercambio de fotografía y de experiencias, donde cada uno puede ir al espacio que le gusta para compartir de par a par, sin importar el nivel de conocimiento ni la trayectoria, si es un grupo de cien o un trabajo individual. Todos somos personas que generamos producciones.
A igual que otros proyectos, la idea de la feria nació del repollo de Internet, de la mano del grupo Café Porteño de Flickr, donde fotógrafos de países como Argentina, Uruguay y España, compartían su interés por la fotografía. Este movimiento on line luego devino en actividades reales como curadurías, exposiciones, talleres, ensayos y debates, semillas de la primera incipiente experiencia que se intentó hacer en Tigre. Aunque ese día no funcionó y “quedó en la anécdota”, sirvió para fomentar lo que más tarde se consolidó como la primera edición de la Faah! Luego el Espacio Cultural Carlos Gardel de Chacarita los vio llegar en octubre de 2009 en un grupo de entre diez y quince emprendedores; el verano lo encontró en el Parador del Konex y, finalmente, el año pasado aterrizaron –al menos por ahora– en el Teatro El Mandril.
–¿Qué hace diferente este espacio de otros?
P.F.:– La Faah! legitima desde otro lado. Hay fotógrafos que buscan las exposiciones con una cuestión más individual, que no está mal, pero para eso hay espacios. Si vos querés exponer individualmente y que se note tu producción y tu nombre, te conviene hacer una exposición en una galería. En la Faah! hay muchos y vale lo que todos tienen. La riqueza está en la diversidad y no en si vino fulano o sultano. Sí buscamos que los que vienen a compartir en las charlas tengan un camino hecho para que tengan una experiencia rica de contar.
–La Faah! se define como “una propuesta alternativa a la de los circuitos tradicionales como galerías, fotoclubes y centros de arte”. ¿Por qué es necesario ese espacio?
P.F.:– Hay espacios alternativos donde exponer, tenés el circuito más legítimo que vienen a ser las galerías y los centros culturales; también otros que no tienen que ver con la foto en sí pero que podés exponer, como sucede en algunos bares. Pero siempre es una cuestión del mostrar, de ir y colgar y que el que pasa vea tu obra. Lo cual es valioso porque uno habla desde su producción. Pero también hay mucho de lo que uno se puede enriquecer desde el fotógrafo en sí. ¿Por qué hay gente que va a escuchar una charla con un fotógrafo, si puede ver la obra? Porque te vas a enterar de otras cosas que, a no ser que leas un súper libro de alguien que tenga una biografía interesante, no lo podrías saber. Lo que tiene la Faah! de distinto es que en esta exposición está el autor ahí.
–De acuerdo con esa premisa, resulta casi sorpresivo que en esta feria participe una institución clásica como es el Fotoclub Buenos Aires y que en ediciones anteriores haya estado ARGRA. ¿Qué los motivó a abrirles este espacio?
P.F.:– Porque la Faah! es para cualquiera. Si le dijéramos que no a las instituciones también nos estaríamos cerrando. Es más, me parece muy valioso y muy abierto de mente para ellos –sea la motivación que sea– que decidan sumarse a una propuesta independiente. Me parece bien mientras no vayan en contra de lo que nosotros proponemos. La idea no es reemplazar ningún espacio, todos son necesarios, pero no había uno como la Faah! En ningún lado decimos que no nos gustan los fotoclubes, incluso yo estudié en el Fotoclub Buenos Aires. Me parece que está bien, que tienen que existir porque cada uno cumple su función. Nosotros cumplimos otra. Somos un ambiente más desestructurado y horizontal. Hay otros lugares que sirven para posicionar. A mí no me interesa tirar abajo ninguna estructura, me interesa crear otra cosa. Acá estamos pensando en construir, en abrir, en generar. Si las viejas estructuras tienen que caer, caerán.
–¿Qué quiebre creés que la Faah! hace en el mundo de la fotografía?
P.F.:– Lo que veo y lo que dice la gente es que la pasás muy bien. Hay mucha buena onda, aunque suene tonto. No existe lo que yo llamo “choque de ego”. Si hay, ocurre en la primera media hora. Es muy difícil tener a 20 fotógrafos o artistas, uno vendiendo al lado del otro. Hay un muy buen ambiente y creo que el quiebre pasa por ahí, por generar algo colectivo pero dentro de lo cual lo individual no se pierde. No es una masa de gente que hace foto, es una sumatoria de muchas individualidades que enriquece un montón. Esto no lo vi acá en Buenos Aires. Sí en ferias de arte, exposiciones, pero más relacionado a la actividad artística en general. Esto es para fotógrafos o artistas que utilizan el soporte fotográfico en las obras.
Si bien la Faah! tiene características que la hacen única entre las actividades fotográficas, este fin de semana se desdoblará y tendrá su primer foco fuera de Buenos Aires. El sábado 12 se inaugurará un espacio en Córdoba con fotógrafos locales y mendocinos, y el domingo 13 saldrá en simultáneo con la Faah! porteña: “No sabemos si vamos a lograr transmitir una Faah! en la otra –comenta Flandua–. La idea es que en algún momento las charlas que se hacen en Buenos Aires se puedan proyectar en otro lugar y las de otro lugar acá.”
–Las copias en papel son las grandes protagonistas de este evento, ¿qué es lo interesante de este formato?
P.F.:– Aunque la fotografía se puede aplicar a distintas cosas, la copia fotográfica sigue teniendo esa cosa de objeto de arte. Cuando la aplicás, se convierte en un objeto utilitario. Mostrar en formato de copia es una forma de decir “esto es una obra de arte que no tiene otra función”. La función es que la veas y que te diga algo, que te resuene y por eso te la quieras llevar. En cambio, si es una lámpara, te guste o no te guste la foto, sirve para iluminar.
En la Faah! se pide una matrícula para solventar los costos de producción, como la gráfica, los videos de promoción y el manejo activo de redes sociales. Un expositor individual debe pagar 130 pesos, mientras que los grupales deben juntar 200. Las demás actividades son abiertas y gratuitas.
–Involucrar en el evento la fase comercial, ¿surgió como una característica accesoria?
P.F.: No, porque el fotógrafo también tiene que sustentarse. Que haya una parte comercial no significa que haya una parte capitalista y explotadora. Tiene que existir una forma de comerciar. Nosotros generamos un espacio también para eso, esa es la razón por la que exponer tiene un costo, porque ya lo hemos visto que si se hace todo gratis la gente no se compromete del todo. En las galerías importantes primero tenés que acceder, lo que ya es bastante complicado; a su vez te cobran por exponer y una comisión de las ventas que se generan. En la Faah! hay otro formato. Nosotros no cobramos comisiones por las ventas. Tal vez no viene el comprador que va a una galería pero viene otro tipo de público que también puede consumir fotografía. En vez de ir a un Todo por 2 pesos y comprar láminas que vienen de China, podés embellecer tu casa con una obra de un fotógrafo contemporáneo. Le da otro valor. Hay un contacto directo, podés hablar y vender lo tuyo.