Proyecto 34ºS, colectivo coordinado desde Buenos Aires por la productora teatral africana Nikki Froneman, propone construir un puente artístico entre Argentina y Sudáfrica. Ida y vuelta que no será ya sólo de artes escénicas, como fuera en un principio, sino de música, cine y fotografía.Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Clare Louise Thomas
Buenos Aires, septiembre 23 (Agencia NAN-2010).- Cuando Nikki Froneman, directora y productora teatral, dejó su Sudáfrica natal para emprender un largo viaje por Latinoamérica hace ya cuatro años, probablemente sabía que no se estaba yendo del todo. De hecho no lo hizo, porque desde el barrio porteño de Palermo, donde vive y trabaja, coordina un plan artístico de cada vez más estructura y que tiene como objetivo fomentar las relaciones creativas y el diálogo entre artistas y público de África y Latinoamérica. La movida, que empezó como una idea que acompañaba los trabajos que Froneman venía realizando, hoy se llama Proyecto 34ºS –esa es la línea de latitud que conecta Buenos Aires y Cuidad del Cabo, las dos primeras ciudades en intercambiar activamente– y es la única organización independiente que produce festivales y eventos para fomentar el intercambio artístico entre los dos continentes. “Decidí empezar con el proyecto porque siempre me había interesado mucho la cultura latinoamericana, pero cuando llegué acá me sorprendió que nadie conociera nada del arte africano”, afirma la coordinadora en diálogo con Agencia NAN.
Proyecto 34ºS engloba distintos proyectos, valga el cliché, todos bajo la misma idea de intercambiar, crear y compartir entre culturas. Sundowner Sessions es uno de ellos, una serie de conciertos de fusión afro latina que, en colaboración con NTK Records, proporciona un espacio creativo para que músicos africanos y latinoamericanos experimenten y toquen juntos, explorando las conexiones entre sus diferentes estilos de música. También se hace un Festival de Cine Africano, en el cual se presentan películas africanas en Buenos Aires, en su mayoría producciones independientes, y luego conferencias en vivo vía Internet con los realizadores de los filmes. Y, aún en proceso, otra de las nuevos iniciativas es la de la configuración de una nueva página web en inglés, francés, portugués y español. “Habrá un foro donde se va a poder conectar gente de todo el mundo y que abrirá un espacio de intercambio independiente de Proyecto 34ºS, pero en nuestra página, porque después de todo lo más importante es alimentar la relación entre artistas del mundo”, sostiene Froneman.
Para hacer posible el festival, existe además un proyecto llamado Intercambio de Textos de Obras Teatrales, una convocatoria abierta para piezas de dramaturgos de ambos continentes, de las cuales se seleccionan cinco para ser traducidas a uno o más idiomas del otro país para su publicación y posterior puesta en escena en el festival, aunque la directora afirma que para ella no es fundamental ver teatro en el idioma de uno. “A veces hay demasiadas referencias culturales que no pueden ser entendidas en el otro lugar, lo que hace que por más calidad que tenga la obra no pueda ser traducida”, explica. Algunos de los espectáculos que ya se mostraron no fueron traducidos desde el texto de los actores, por lo que tuvo que haber una pantalla en el escenario que tradujera los parlamentos. “Buscamos obras con mucho contenido visual y físico. Así, lo de la pantalla no es lo ideal pero funciona porque la actuación es suficientemente fuerte, lo que demuestra que hay otras formas en las que se puede mostrar arte escénico”, asegura.
Lo extraño es que casi ninguna institución quiera subsidiar el proyecto. “Recibimos un subsidio para el festival pero no fue suficiente y sólo nos alcanzó para pagar los folletos”, afirma Froneman, que cuenta que desde la organización están buscando más ayuda y presentando solicitudes en la Unesco y otras fundaciones de ambos continentes. “Muchas veces a las entidades les cuesta entender lo que estamos haciendo, les cuesta darse cuenta de que somos algo independiente y no gubernamental. En Sudáfrica, por ejemplo, no tenemos subsidios porque allá no les gusta que un sudafricano vaya a hacer cosas para otro país”, sentencia. Lo cierto es que ella y sus más de 30 colaboradores –que son de todas partes del mundo y planean, en un futuro, extender el movimiento hacia sus países– trabajan voluntariamente durante todo el año para llevar adelante el proyecto. “El problema es que estoy acá y soy la gran fuerza, y aunque tenga 35 personas ayudándome, estoy lejos para negociar con la gente de allá. Por eso vamos intentando, en la medida de lo posible, hacer más y más conexiones”, dice la directora.
De todos modos, los esfuerzos se notan y el año pasado Proyecto 34ºS fue nominado en la categoría Institución por los Premios Teatro del Mundo que otorgan el Centro Cultural Ricardo Rojas y la Universidad de Buenos Aires, sin mencionar que cada vez más gente quiere colaborar con el movimiento. “Proyecto 34ºS se pone en el medio como punto de contacto entre los continentes porque es la única organización de intercambio entre ellos. El concepto es el mismo desde que lo empecé hasta ahora, no cambió nada de su esencia”, afirma la creadora y organizadora de la institución, que está intentando que el próximo festival sea de artes africanas en su totalidad, no solamente de teatro, sino también de música, cine y fotografía. En resumen, una verdadera embajada del arte.
Sitio:
http://www.proyecto34s.com