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Julio & Agosto y Riel en Club Cultural Matienzo.-

El dúo rockero desplegó un set de actitud, potencia y melodías oníricas, mientras la mini orquesta acústica un combo de canciones con impronta folklórica, atravesadas por el humor y la nostalgia. 
Por Nahuel Gómez
Fotografía de Tomas Ballefin Benites

Buenos Aires, octubre 23 (Agencia NaN-2012).- El último martes, en el barrio de Palermo, una ecuación fatal rondaba en la cabeza de muchos: el encuentro que la Selección Argentina  disputaba frente a Chile, sumado a la pegajosa lluvia primaveral que visita a Buenos Aires desde hace unas semanas, hacían mermar las chances de que alguien tuviera siquiera ganas de asomar la cabeza fuera de la ventana y, mucho menos, de asistir a un recital. Habiendo terminado el partido de Eliminatorias, y a pesar de las inclemencias del tiempo,  el público se fue acercando lentamente a la presentación que el colectivo de NaN organizó en Club Cultural Matienzo (Matienzo 2424). ¿La propuesta? Un evento que buscaba difundir el trabajo autogestivo realizado desde hace años por periodistas, fotógrafos, diseñadores, dibujantes, historietistas y un largo etcétera de personas de NaN con una fiesta liderada por Julio & Agosto y Riel.

El puntapié inicial en la velada del Matienzo lo dio la dupla compuesta por Mora Riel (guitarra y voz) y Germán Loretti (batería), quienes interpretaron la totalidad de su primer y único disco, homónimo de la banda. El dúo se sostuvo en el escenario en gran medida gracias al despliegue instrumental de Germán, quien a puro nervio ejecutó sólidamente su batería de tan solo tres cuerpos, manteniéndose al frente de la rítmica sin baches ni huecos, y omitiendo,  además, el uso exagerado de platillos, tan común en formaciones con escasos integrantes. En la otra vereda, Mora no luce de igual manera en la ejecución de su instrumento, pero es la que otorga identidad al grupo: su voz, entre arrastrada y apática, de inconfundible consonancia con la de María Fernanda Aldana, de El Otro Yo, recrea sobre el escenario el clima lúgubre y enfermizo que, durante los ’90, caracterizó a muchas de las bandas de rock alternativo y grunge. Desde la guitarra, Riel apuesta durante el show por la simpleza y la contundencia, apelando a riffs hipnóticos, con pocas pulsaciones y mucha repetición. El estilo se mantuvo en la misma línea casi hasta el final del número, con la excepción del último tema, el cover “Huffer”, una suerte de bis de tintes ramoneros que levantó al público presente.

Minutos después de  que Riel bajara del escenario, lo mismo haría Julio y Agosto. La orquesta cancionista conformada Marcelo Canevari (contrabajo), Leandro Aspis (trombón y voz), Luciana Cúneo (violín), Santiago Adano (guitarra, ukelele y voz), Miguel Canevari (guitarra y voz), Juan Buonuome (cajón) y Guido Gromadzyn (violín) descendió de la tarima para mezclarse con un público al que ya habían agradado antes de que sonaran los primeros compases. La escena inicial, sin duda tuvo que ver con lo que se vio y escucho después: un grupo de músicos en constante ida y vuelta con la gente, incentivando la participación del espectador a través de algún comentario anecdótico o de color. En lo estrictamente musical, Julio y Agosto desborda de arreglos vocales ingeniosos, oportunos y complementados de buena manera con una variada oferta instrumental, de melodías calmas y cálidas, compuestas, en varios tramos, por juegos y contrapuntos entre los violines y el trombón.

Desde lo visual, la fecha se completó con una muestra de fotos a cargo Natalia Berninzoni, Agustina Plata y Anita Pouchard Serra, todas ellas, colaboradoras fotográficas de NaN. El eje curatorial estuvo basado en “Rieles de Julio y Agosto”, nombre que el que se presentó la exposición. Las fotografías representaron escenarios invernales, intercalados con imágenes de vías, puentes y vagones añejos.