La flamante publicación realizada íntegramente por asambleas vecinales de Zavaleta, Rodrigo Bueno, Villa 31 Bis, 21-24 y Fátima de Soldati tiene a Carlos Mugica, Julio Cortázar, Roberto Santoro y Rodolfo Walsh entre sus colaboradores periodísticos, y en lugar de la numeración occidental utiliza el alfabeto qom. “El objetivo es que todos se enteren de lo que pasa en las ranchadas desde la boca de los que viven acá, sin intermediarios”, subraya uno de sus hacedores.
Por Nicolás Sagaian
Fotografías gentileza La Garganta Poderosa
“El periodismo es libre o una farsa”
[Rodolfo Walsh]
Buenos Aires, enero 19 (Agencia NAN-2010).- Desde las entrañas de los barrios más humildes de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a brotar con fuerza una voz colectiva que será estruendo mes a mes. Es la palabra antes ahogada de un grupo de jóvenes que se abraza al periodismo como un acto de libertad, para contar lo encubierto, lo invisibilizado y lo tergiversado por los grandes medios de comunicación. La forma que encontraron de liberar ese grito es a través de La Garganta Poderosa, la primera revista villera pensada, escrita, ilustrada, fotografiada, dirigida y financiada por asambleas vecinales de Zavaleta, Rodrigo Bueno, Villa 31 Bis, 21-24 y Fátima de Soldati. “El objetivo es que todos se enteren de lo que pasa en las ranchadas desde la boca de los que viven acá, sin intermediarios”, explica William Cartagena Farfán, uno de los redactores del flamante staff periodístico. Así, sin voceros ni mediadores, con los pies bien metidos en el barro, los pibes mandaron a caminar a la calle su primer número, con Juan Román Riquelme en tapa, una receta condimentada de humor, unos mates con Joan Manuel Serrat, una notable respuesta a Facundo Pastor y muchas historias desde adentro. En total imprimieron poco más de tres mil ejemplares a todo color que se venden en Buenos Aires con la idea de que en las próximas ediciones el mensaje se vaya expandiendo hasta llegar a las diez mil copias.
La tarea no es para nada fácil pero el empuje que acarrean no es poco. Muestra de ello es la plataforma desde la que escriben, apoyados en la fuerza de voluntad de miles de vecinos, la utopía de Carlos Mugica, la locura de Julio Cortázar, los sueños de Roberto Santoro y la militancia de Rodolfo Walsh, todos referentes que figuran como “colaboradores” en el staff periodístico de la revista. “Es que cuando escribimos y pensamos sostenemos sus ideales: los del pueblo”, afirma Cristian Romero de apenas 14 años con una lucidez envidiable. Con esa espalda, en la publicación, él y sus compañeros presentan un estilo que rompe los lineamientos del periodismo hegemónico con títulos en la parte inferior “porque lo importante está abajo” y el alfabeto qom en reemplazo de la numeración occidental, por ejemplo. “La edición tampoco tiene publicidades ni dependencia con anunciantes”, sólo clasificados no rentados para personas del barrio, características que en una rápida ojeada parecen simples pero no son inocentes. “Tiene que ver como una forma de cambiar de a poco las estructuras. Ahora nos van a tener que escuchar”, remarca William, un “viejo joven” que vive hace años en la Villa Rodrigo Bueno.
Los aires de cambio comenzaron a soplar hace tres meses, cuando la cooperativa de comunicación popular de la ONG La Poderosa concluyó que “había que hacer algo” porque los grupos mediáticos tradicionales no reflejaban la realidad de los pasillos de la villa y su gente. “Aparte, revolviendo la historia, nos dimos cuenta que no existían referentes periodísticos surgidos de los sectores populares”, comentó William. Entonces cada asamblea se introdujo en la difícil tarea de designar a los futuros redactores, fotógrafos y dibujantes, formados mediante un plan de becas que les permitió aprender y salir a la cancha preparados. Luego se acondicionó la sala de redacción, anclada en el corazón de la Zavaleta, en la calle Ernesto Che Guevara, tira 6, casa 85 bis. Rincón del mundo fácil de ubicar porque desde la fachada se anuncia que ahí está la producción con una pintada certera que avisa que “el terror se basa en la incomunicación” y que “violencia es mentir”. Ese tipo de frases continúan dentro de la casa, devenida en santuario de la escritura, donde una de las paredes está coloreada la bandera de Cuba, otra posee fotos y retratos de los hacedores del proyecto en la villa, mientras en uno de los frentes todo está comandado por una antigua máquina de escribir Olivetti.
La Garganta… utilizó por primera vez sus cuerdas vocales cuando las asambleas consiguieron los fondos necesarios con rifas, bingos y aportes voluntarios cien por ciento anónimos (“porque acá no importan los personalismos sino todo el colectivo”, condición que rige para los que quieran ayudar) para imprimir tres mil ejemplares. “Ahora el número de febrero se garantizará con la recaudación de las ventas de enero, y esperemos que en marzo logremos imprimir diez mil revistas”, se entusiasman los jóvenes periodistas. Al mismo tiempo que auguran un crecimiento constante: primero, con un viaje a Formosa para un corresponsal que entrevistará a la comunidad Toba de La Primavera y luego, con un viaje mucho más ambicioso para cubrir la Carrera de Miguel en Italia en homenaje a Miguel Sánchez, atleta desaparecido durante la última dictadura militar. “A largo plazo, por la buena recepción que tuvo la revista, esperamos que se convierta en motor del financiamiento comunitario de todas las asambleas, como un recurso genuino y autónomo”, explican. Sin embargo, son conscientes de que todo requerirá mucho esfuerzo y habrá innumerable cantidad piedras en el camino.
El primer obstáculo para seguir adelante en esta iniciativa lo encontraron la semana pasada cuando estaban difundiendo la revista en la peatonal de Villa Gesell. En un extraño operativo, el lunes 10, la policía bonaerense detuvo a cinco personas que estaban vendiendo ejemplares y recibiendo donaciones. Primero, personas de civil de manera prepotente y sin identificarse los obligaron a retirarse. “Al no querer decir quiénes eran, los compañeros se negaron a interrumpir lo que hacían hasta que cayeron algunos uniformados que, para colmo, quisieron robarse las revistas. Ahí un hombre nos defendió, los efectivos lo golpearon violentamente y todos saltamos enseguida”, contaron los referentes de La Poderosa. Terminaron todos adentro de la Comisaría N°1 de esa ciudad balnearia. En las celdas “los presos fueron calificados todo el tiempo como ‘zurdos’ y les preguntaban si eran bolivianos. Trataron a todos muy mal sin razón alguna”, denunciaron durante una conferencia de prensa de protesta en el barrio Zavaleta, donde la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se hizo presente para repudiar el hecho y solidarizarse con los miembros de La Poderosa.
“Más allá de todo, no nos van a parar, La Garganta va a gritar”, repiten a coro con la misma consigna que vienen levantando desde el 2 de enero cuando el colectivo oficializó el “lanzaNomiento” de la revista. Para ese entonces sus integrantes ya habían recibido adhesiones, mensajes y saludos del escritor uruguayo Eduardo Galeano, el periodista Víctor Hugo Morales y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Ezquivel. En una breve carta escrita para todos, el luchador de los derechos humanos les aconsejó: “Chicos/chicas sigan construyendo y caminando hacia nuevas auroras de nuevos amaneceres.” Y eso es lo que hacen diariamente: “La revista trabaja contra la desinformación, en busca de un futuro diferente”, sostiene Paola Vallejos, de la Villa 21-24 y destaca el trabajo en los comedores, los talleres de alfabetización y la recuperación de las plazas en los barrios. Cada una de las cuestiones aparece en las 24 páginas que posee la publicación, en la que también hay notas con personajes como Olga o Noemí, que cuentan cómo les robaron a sus hijos, a una en democracia y a otra en dictadura.
“Creo que esto ayuda a visibilizar lo hasta ahora invisible y a cambiar un montón el concepto que muchos tienen de nosotros. Si bien sabemos que en la villa hay cosas malas, también hay gente buena que le da una mano a un vecino o a cualquiera de afuera”, considera Ayelén Toledo, adolescente de 14 años. El equipo con quien ya está preparando el segundo número de la revista se completa con Claudio Miguel Savanz, Kathy Benítez, Oscar Cristaldo, Dada, Jorge López, Hernán Segovia, Sebastián Castillo y Fabián Corro. La venta continuará con la misma modalidad que hasta ahora, en mano y “a precio solidario”. Aunque también podrá conseguirse en dos kioskos de Capital Federal: en Lavalle 790 y en la intersección de Las Heras y Salguero, en Palermo. La idea es multiplicar y “que la sigan leyendo”, afirman modificando la renombrada frase de Diego Armando Maradona cuando era técnico de la Selección. Y por si fuera poco, piden “silencio hospital” para el “periodismo enfermo”, de la misma forma que lo exige Riquelme desde la contratapa de la revista.
