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La voz del recuerdo dijo presente una vez más en la Plaza de la Memoria.-

A 34 años de la última dictadura militar, alrededor de 40 mil personas marcharon a Plaza de Mayo en memoria de las víctimas del terrorismo de Estado. Con las titulares de Madres y Abuelas a la cabeza, exigieron celeridad en los juicios a los represores, verdad y justicia. La cultura también fue gran protagonista de la jornada al congregar a una variedad de artistas, entre los que se destacaron Peteco Carabajal, Víctor Heredia y Teresa Parodi.

Por Esteban Vera
Fotografía de Sofía Esteban

Buenos Aires, marzo 25 (Agencia NAN-2010).- La Chilinga, la escuela social de percusión y danza fundada por Daniel Buira, baterista de Vicentico, encabezó la multitudinaria marcha por la conmemoración del golpe de Estado de 1976. Vestidas de púrpura, unas cincuenta chicas bailaron al ritmo de los tambores, golpeados por casi la misma cantidad de percusionistas, que vestían remeras coloradas con la frase “Tambores en lucha”. Detrás fue la bandera celeste y blanca con las fotos en blanco y negro, con los nombres de miles de desaparecidos que representaban a los 30 mil y las columnas de las organizaciones de derechos humanos, sindicales y partidos políticos, encabezados por Abuelas de Plaza de Mayo y Madres-Línea Fundadora, HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) y Hermanos. Llevaban la consigna “Por un Bicentenario sin impunidad. Juicio y castigo ya”. A 34 años del golpe militar, la concentración comenzó alrededor de las 13 en la esquina de Avenida de Mayo y Piedras. Allí fue extendida la bandera de las fotos, que una hora más tarde fue levantada y comenzó a avanzar lentamente al ritmo de la batucada.

A lo largo de la marcha, familiares de desaparecidos llevaban pancartas que recordaban a sus hijos, padres, hermanos, secuestrados y asesinados por los verdugos del ’76. Tenían la leyenda “Ni olvido ni perdón. Juicio y castigo a los culpables”. También acompañaban a la bandera grandes siluetas en cartón que representaban a los que más sufrieron la crueldad de la última dictadura militar. A su vez, los integrantes de HIJOS utilizaban y vendían remeras blancas, con la frase “Yo me pongo la camiseta. Juicio y castigo”, sobre una gorra militar. Y el Colectivo de Arte de La Plata repartía 30 mil corazones blancos, hecho de cartón blanco.

Como ya es habitual, la marcha en repudio al golpe de militar unió el pasado con el presente. Esta vez, el Grupo Clarín y su directora, Ernestina Herrera de Noble, fueron tan repudiados como el dictador Jorge Rafael Videla. Tan así fue el desprecio hacia Herrera de Noble por la “apropiación” de Marcela y Felipe, que estuvo presente durante toda la manifestación. “Los hijos de Noble son HIJOS”, decía unos stencils naranja que pintaban con un aerosol dos jóvenes artistas callejeros en postes de luz y persianas metálicas ubicados sobre una Avenida de Mayo colmada.

En los alrededores del escenario montado de espaldas a la Casa Rosada, decenas de manifestantes levantaban carteles en los que se leía “Felipe y Marcela, Todo Nosotros queremos saber”. Mientras llevaban colgadas pequeñas pancartas con la frase “Clarín, Magnetto, devuelvan a los nietos”. Otros, entusiasmados, directamente canturreaban la consigna.

Mientras la marcha avanzaba a paso lento hacía Plaza de Mayo, integrantes del colectivo anónimo La Poderosa.org realizaban una pegatina de afiches en paredes y persianas con tapas de diarios y revistas publicados durante la dictadura. “Tercer gol. El grito final”, se leía en uno de ellos. Era la tapa de El Gráfico, número publicado tras la obtención de la Copa del Mundo de 1978, disputada en el país, mientras en los centros clandestinos de detención se torturaba, asesinaba y desapreciaba el cuerpo de militantes políticos y sindicales. En la foto de la tapa se veía a los dictadores Videla y Emilio Eduardo Massera festejando el gol de triunfo de Argentina sobre Holanda. Una franja roja, con letras blancas, sentenciaba: “No olvidamos”. Así, el agite también estuvo en las paredes.

Otros jóvenes militantes,repartían copias de una solicitada de la SRA publicada el 24 de marzo de 1977 en el diario La Nación, que ensalzaba los resultados del terrorismo de Estado: “La guerrilla apátrida y brutal, amparada en buena medida por las anteriores autoridades, ha sufrido rudos golpes y está en franca retirada”.

A la hora de los discursos, Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, advirtió que “los cómplices del hambre son los mismos de hace 30 años: los Macri, los Herrera de Noble, los Bunge y Born, los Pérez Companc, los Rocca, los Fortabat, los Blaquier y su Ingenio Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, los Mercedez Benz, los Ford, los Techint, los Acindar y tantos otros”. A su turno, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, coincidió al desprender sus palabras un poco más tarde: “Los cómplices de entonces son los mismos de ahora.”

No faltaron reclamos por la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, suspendida por medidas cautelares de la Justicia. “Exigimos la implementación inmediata de la ley, que hoy está trabada por algunos jueces que defienden a los Videla”, cuestionó el documento consensuado entre los organismos de derechos humanos, leído por la periodista Blanca Rébori, conductora del festival.

A las 17, en el escenario montado de espaldas a la Casa Rosada comenzó un festival musical, organizado por la entidad que conduce Bonafini y la Presidencia de la Nación. Con el lema: “No pudieron apagar tanto fuego. En el escenario de la revolución del Bicentenario arderá nuestra cultura”. En el fondo negro, en letras blancas se leía la frase “Hasta la victoria siempre, queridos hijos”.

La Orquesta Juan De Dios Filiberto abrió el festival, con un repertorio de tangos, que incluyó dos interpretaciones de Susana Rinaldi. Después subió el escritor Juan Diego Incardona y leyó un fragmento de El Eternauta, historieta guionada por Héctor Germán Oesterheld, militante montonero desaparecido en 1977. La jornada continúo con folklore a cargo, entre otros, de Juan Falú, Raúl Carnota, Bruno Arias, Peteco Carabajal, Guillermo Fernández, el Dúo Orozco-Barrientos y Víctor Heredia, encargado de cerrar los actos conmemorativos por el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia en la histórica Plaza de Mayo.