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Libros: “Lejos de Berlín” (Juan Terranova, 2009).-

Una austríaca le pide a un alemán que se hace pasar por sueco que investigue un triple crimen en Argentina. El alemán que se hace pasar por suizo es un espía nazi disfrazado de fotógrafo, devenido circunstancialmente en investigador durante el amanecer peronista.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, septiembre 15 (Agencia NAN-2009).- El arribo de nazis y colaboracionistas a Argentina es el hilo conductor del relato en Lejos de Berlín (Aquilina), la flamante novela negra de Juan Terranova, cuya trama está anclada en el invierno porteño y peronista de 1946. Todo comienza con el triple crimen de un productor teatral y dos bailarinas en un departamento de la calle Córdoba. Cerca de ese lugar, en una pensión de Monserrat, vive hace tres años Louis Danton, un fotógrafo suizo de 36 años. Pero no se llama Louis Danton. Tampoco es suizo ni fotógrafo. Es un espía nazi varado en Buenos Aires desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el SS Sturmbannfürer Bruno Ritter, que duda entre adoptar la identidad suiza o continuar siendo un oficial del destruido ejército alemán.

Una de sus actividades “era sondear el terreno para una posible fuga” de Hitler. Pero con la caída del Tercer Reich y la falta de instrucciones y dinero, Ritter comienza a espiar a militantes comunistas para el gobierno de Perón. La rutina cambia, drásticamente, cuando recibe un encargo: la viuda del productor de teatro asesinado, la austriaca Ingrid Karl-Mayer, le pide que investigue qué pasó con su marido. A partir de entonces, la trama avanza sobre la resolución del enigma, con una rica contextualización política de aquellos años. De esta manera, Ritter se convierte en un testigo del surgimiento del peronismo y la polarización de la sociedad, que comenzaba a manifestarse.

Mediante diálogos entre el SS y un militante del Partido Comunista (PC), se aborda el movimiento peronista, desde una perspectiva que cuestiona a la clase media porteña. “Perón modifica la relación de dependencia del peón respecto al patrón, clausura el estilo paternalista del campo, saca la discusión política de la fábrica y la pone en la radio, en la esquina, en la calle, en la plaza… Es un hijo de puta. Y nosotros seguimos discutiendo pelotudeces”, cuestiona a sus pares el comunista. Lo cierto es que durante la década peronista (1946-1955) hubo muchas mejoras en las condiciones laborales y en la legislación social.

Con la publicación del nuevo título de la colección «Negro absoluto» (dirigida por Juan Sasturain), se podría plantear un paralelismo con la actualidad política del país. En la novela, Perón es acusado por la izquierda y la oposición de fascista e ideológicamente afín a Hitler. Ahora, el matrimonio Kirchner es acusado de fascista e ideológicamente afín al presidente venezolano, Hugo Chávez (un Chávez demonizado). En Lejos de Berlín, el PC acusa al General de tirano, de atentar contra la libertad. Cerca de Buenos Aires, la oposición sale con tapones de punta a sostener que el gobierno nacional intenta amordazar a la prensa con un proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual. Y los paralelismos siguen.

Volviendo sobre el policial, está dividido en dos movimientos: el primero narra el presente del SS Ritter en Buenos Aires, mientras el segundo cuenta brevemente la formación del nazi en Alemania. Ya en Argentina, en medio de la investigación, descubre que la llegada de nazis al país fue facilitada por una red clandestina: un negocio determinado por dos bandos pugnantes y la Iglesia Católica.

En el marco de la trama, Ritter deja de ser un nazi aberrante, como se podría esperar, para ser uno bueno o uno no tan malo, si tal cosa fuese posible. Así, se rompe con las expectativas del lector de encontrar a un oficial de las SS en el rol de villano: Ritter es el antihéroe.

En resumen, se trata de una novela negra cruzada por referencias políticas. Entre las notas negativas, hay algunas variaciones en el registro utilizado, errores de concordancia y varios yerros de ortografía, desprolijidades que no atentan contra la lectura.