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Libros: «Los peligros de fumar en la cama» (Emecé, 2009).-

Mariana Enríquez despliega una inteligencia difícil de encontrar en la nueva literatura de terror. La escritora, una joven treintañera que cuenta con dos novelas publicadas y cuentos esparcidos por una decena de obras de recolipación, impregna de esa inteligencia a cada uno de los relatos que integran ésta, su última pieza literaria.

Por Juan José Burzi


Buenos Aires, mayo 24 (Agencia NAN-2011).- Los peligros de fumar en la cama es un libro que en muchos sentidos rema contra la corriente: son cuentos posiblemente ubicables en el género terror, cuya prosa no cae en facilismos ni es anacrónicamente florida. Son cuentos escritos con astucia, y eso se nota en pequeños detalles. Por ejemplo, cuando hablábamos con los muertos, donde se puede tener miedo a algún lugar común o a algún tipo de moralina (hay tabla Ouija, hay desaparecidos). Sin embargo el relato entra y sale de lo que es su tema principal, los 70s y, sin embargo, dice lo que tiene que decir.

En La virgen de la tosquera, al lector –tal vez– le cueste entender cómo el protagonista masculino acaba embobado por una mujer que tiene menos atributos (a la vista) que las tres adolescentes que lo provocan durante todo el cuento. El lector caerá en la trampa, al igual que las chicas, cuando él les pida a estas que naden hasta “la virgen de la tosquera”.

Entonces, se producirá uno de los momentos más escalofriantes de todo el libro, por lo inevitable y oscuro que se torna el cuento: sabemos que todo va a terminar mal, con sangre y muerte.

Otro cuento muy cuidado en muchos detalles es El carrito: hay un cartonero, hay un barrio de clase media, discriminación, violencia, y una venganza. El relato, que cuenta con un “castigo” hacia las personas que obraron mal y un “premio” hacia quien obró bien, también tiene un detalle que lo ubica en otro plano, el esotérico: una maldición, y tras esa maldición se puede percibir que no hay moralina. Gana lo sobrenatural en ese cuento –como en otros del libro– y así como a veces hay un “mal” que triunfa (las más), también hay ocasiones donde lo hace “el bien” o lo que representaría a ese bien.

El logrado clima de la familia que se encierra –por no caer en la maldición y para evitar la envidia homicida de sus vecinos– y de la amenaza externa –sus vecinos– hacen que el lector se quede con ganas de más.

Los peligros de fumar en la cama –tocayo del libro– es un cuento claustrofóbico acerca de una mujer autodestructiva y destinada a morir quemada por el fuego de su cigarrillo. Afortunadamente, la resolución del cuento es más que ese mero hecho anecdótico.

Dónde estás corazón es uno de los relatos más logrados, donde se palpa tal vez el “mejor” de los horrores: el que proviene y es inherente a la propia perversión humana. Algo similar sucede con Ni cumpleaños ni bautismos, que trata sobre Nicolás, quien hace filmaciones “raras”, ideales para voyeurs. Es cuestión de usar la imaginación para ver las inquietantes implicancias que puede sobrellevar una profesión por el estilo.

Otros integrantes de la obra, como Chicos que faltan o Rambla Triste, tienen una virtud: Mariana Enríquez crea un mini-mundo en apenas unas pocas páginas, con varios personajes de peso, cuya tensión no se pierde. Si Chicos que faltan hubiera tenido alguna palabra o expresión de más o equivocada, habría podido ser interpretado como una especie de alegoría de los desaparecidos, y el cuento se hubiera banalizado. Otra vez se puede apreciar la astucia.

Carne será, tal vez, el cuento del libro con más tela para cortar en cuanto a aspectos sociológicos, pero lo dejo para los entendidos del tema. Solamente destacaré la obvia pero poco explorada relación entre fanatismo y canibalismo (remite a un cuento de Cortázar, Las Ménades, pero en versión gore).

Un libro sin desperdicio y de una temática poco explorada en la literatura argentina, encuadrado en una colección de jóvenes y destacados autores (Samantha Schweblin, Oliverio Coelho) que hacen de esta colección una de las más atractivas del mercado editorial argentino.