/Archivo

Linterna mágica: cuna de pequeños cinéfilos.-

Este cine club tiene una particularidad: trabaja sólo con chicos de 6 a 12 años. El objetivo es claro: formarlos como espectadores, críticos, sin padres que expliquen qué es lo que están viendo. Ellos descubren solos. En interacción con otros, intercambian herramientas y conceptos, para comprender en profundidad las imágenes. Los encuentros son una vez al mes en el Konex.

Por Soledad Arréguez Manozzo

Fotografía de Tomás Ballefín y gentileza de Linterna Mágica

Buenos Aires, mayo 16 (Agencia NAN-2012)-  ¡Luz, cámara y acción! Con sólo esas palabras mágicas cientos de chicos hicieron efectivo el hechizo: la pantalla se iluminó y el cine cobró vida por entre medio de las butacas. La película parece lograr otro conjuro en el público bajito: con la mirada atenta a las imágenes comienzan a navegar, sin la mirada adulta, por los vericuetos del séptimo arte. “¿Sabés de qué se trata?”, se escucha que pregunta un nene; y entre cuchicheos, en ronda, se revelan los secretos de la película. Juntos, entre pares, comparten la proyección con la meta de aprender de este arte, pero sobre todo con la idea de divertirse y a pasarla bien entre amigos. Las funciones de la Linterna Mágica, un club de cine internacional para chicos de 6 a 12 años, proponen un recorrido por distintas temáticas, estéticas y géneros, para educar a los más chicos como espectadores abiertos y críticos. “No se trata sólo de funciones sino de un proyecto educativo. Es un club de formación de espectadores. Pensamos en otra dinámica muy atractiva para los chicos, porque están en su propio espacio y se vinculan a partir del arte con otros pares”, resume Ilan Brandenburg, uno de los coordinadores del club en Argentina.

No hay padres ni maestros a la vista. En todo caso, todos ellos esperan afuera de la sala de Ciudad Cultural Konex. Tampoco está la voz adulta que les diga qué deben entender de las películas ni que les explique lo que están viendo en la pantalla. Están solos. Y disfrutan de esa libertad -algunos con la timidez propia de los primeros años-. Es que en las funciones, no se permite que estén presentes los padres. Los coordinadores del proyecto subrayan que es un “espacio exclusivo” para chicos. Es diferente a las salas comerciales tradicionales, acá los más chicos pertenecen a un club.

Cada función es un encuentro con el otro para dar rienda suelta a la cultura cinéfila. “¿Saben qué géneros hay en el cine?”, pregunta “La Sabia”, uno de los personajes de la representación teatral que antecede a las proyecciones. Y de repente, las manos se levantan de las butacas. Con sus preguntas como disparadores, se ponen en juego los conceptos y las herramientas que después utilizarán los chicos para comprender las imágenes.  Ellos, además, reciben en su casa una revista con conceptos sobre la historia del cine, teoría cinematográfica y observaciones acerca de la película que verán. Por eso, todos quieren contestar las preguntas. Hay manos extendidas de una punta a otra de la sala. “Es importante generar atracción y poner el deseo de los chicos a la hora de vincularlos con algo artístico. Se busca generar un espacio para el cine, de educación de los chicos como espectadores crítico relacionado con los contenidos”, remarca Brandenburg.

La propuesta, importada desde Suiza, consiste en la proyección de películas con gran calidad artística para viajar por diferentes temáticas y géneros de la mano de directores de todas las épocas. La programación, armada por psicopedagogos y cineastas suizos, está organizada por ciclos de emoción que se alternan cada año, para que los chicos, disfruten de dosis de risa, tristeza, miedo y sueños. “La idea es que se vinculen emocionalmente con la película. Se espera que la película brinde no sólo conceptos y sino también emociones y que cada uno pueda irse con esa emoción sin que nada le pida algo que quiere escuchar. No esperamos que nos devuelvan nada decodificado”, explica el coordinador, que lleva adelante el club con Demian Adler y Cecilia Perczyk.

La meta del proyecto, que funciona desde 2008 en Buenos Aires, es generar además un aprendizaje solidario: el club incluye desde 2010 un programa de becas a través de “Arte en Red”, una organización que nuclea y trabaja en la inclusión social de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Y también trabaja en la creación de cines en poblaciones rurales del interior, en conjunto con el Ministerio de Desarrollo de la Nación, para que este arte llegue cada vez a más personas.

Cuando las luces se apagan y el vuelve el blanco de la sala, los chicos vuelven a encontrarse con sus papás. En ese momento, no faltan las ganas de contar todo aquello que vieron: “¡No sabés lo que pasó!”.

* La Linterna Mágica se presenta un sábado al mes a las 15 hs, en Ciudad Cultura Konex (Sarmiento 3131). La próxima función será el 2 de junio.