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Para recuperar el CTBA

La exposición performática curada por Lola Arias denunció ayer en el Centro Cultural San Martín la gestión del conglomerado de teatros públicos porteños. Los artistas subrayaron el ”vaciamiento” del complejo, la falta de diversidad en la programación y de transparencia en las designaciones de autoridades. La movida continuará esta noche en el mismo espacio. Fotografía: Andras Calamandrei

Por Ailín Bullentini

El escenario de la sala Muiño, en el cuarto piso del Centro Cultural San Martín. Un atril con grandes hojas de papel madera que servirán para tomar apuntes (o mostrarlos). Un lienzo blanco en el fondo que recibirá proyecciones. Una decena de sillas expuestas en fila ocupadas por una decena de bailarines, coreógrafos, directores teatrales, actores. Artistas. Una reflexión colectiva sobre el teatro público en forma de línea de tiempo, contada con matices de humor y tácticas escénicas. Una denuncia sostenida con cifras y confirmada en una protesta en la puerta de la madre —¿el padre?— de los teatros públicos porteños, el San Martín: la “disolución” de las propuestas teatrales independientes y la “ausencia” de las de danza contemporánea de la misma naturaleza en la escena teatral pública así como el “vaciamiento” del presupuesto destinado al Complejo Teatral de Buenos Aires. Una propuesta con entusiasmo: “Tenemos el derecho a intervenir en cómo se gestionan nuestras instituciones oficiales”, remarcaron, desde sus propias fauces. Esta noche volverán a hacerlo, a las 21.

La “primera conferencia colectiva” del ciclo Mis Documentos, creado y curado desde hace cuatro años por Lola Arias, resultó en una “reflexión sobre el teatro público desde adentro mismo de una institución oficial”, contó ella misma al inicio de la exposición performática, no un simple cúmulo de monólogos sino una descripción histórica y una declaración de acción a múltiples voces. Esta noche la repetirán, esperan, a las 21. La idea surgió de una performance, Acción Iceberg, que desarrolló el Foro Danza En Acción: unas fotos de carteles desplegados en la puerta del San Martín con sentencias/denuncias. Una de ellas (“16 años de los mismos directivos del Ballet del Teatro San Martín”) “despertó algo dormido”, contó Arias. “La idea de que podíamos recuperar esos espacios y proponer nuevas formas de gestionarlos y habitarlos”.

El “Informe SM”, tal como bautizaron en la conferencia, es el resultado del encuentro entre dos colectivos de artistas, Foro Danza en Acción y Teatro Independiente Monotributista (TIM) que, desde hace tiempo y por caminos separados, reflexionan sobre el espacio público, las políticas y las alternativas de cambio que hacen a sus desarrollos como trabajadores de la cultura. Danza en Acción nació para “pensar y repensar las políticas públicas en relación a la cultura y la danza”, explicó Diana Szeinblum, desde el centro de la fila de sillas que atravesaba de punta a punta el escenario. La “emergencia del CTBA” es el tema que aúna a los integrantes del TIM, ese espacio irónico hasta en su nombre: “Somos independientes pero monotributistas: así nos relacionamos con las instituciones en las que trabajamos”, puntualizó Elisa Carriajo.

Carriajo, Szeimblum, Arias y otra decena de actores y actrices, bailarines, directoras y directores, investigadoras y su respectivo “es”, se valieron de una línea de tiempo que recorrió los hitos fundamentales de la transformación del Teatro San Martín —desde la unidad mínima de vida de la gestión cultural pública en la Ciudad de Buenos Aires, el Teatro Municipal de Leónidas Barletta, hasta lo que es hoy, cabeza del complejo teatral público de siete salas— para mechar sin vueltas denuncias sobre su vaciamiento; el acaparamiento de la producción y programación por parte de sus autoridades, designadas sin concurso y perpetuadas en sus cargos; los arreglos eternos; y la subejecución presupuestaria. Mala gestión, en definitiva; la mayoría desarrollada durante los ocho años de gobierno porteño de PRO.

Algunos ejemplos:

* El 62 por ciento de la programación de danza contemporánea en el CTBA es “programada, autoprogramada y reprogramada por Mauricio Wainrot, director del Ballet Contemporáneo del San Martín”, puntualizaron ayer desde el escenario de la sala Muiño. La visión única redunda en que “no existe un espacio” para expresiones independientes de esa disciplina por fuera de ese ballet. También recordaron el conflicto que se desató entre el cuerpo de bailarines de ese espacio y las autoridades —Wainrot a la cabeza— en 2007, cuando, por reclamar ART y licencias médicas, “los más activos integrantes del ballet fueron despedidos”, reseñaron.

Fotografía: Andras Calamandrei

* Denunciaron la “disolución” del teatro independiente en la escena pública, “sobre todo con la aparición de Pro Teatro y el “vaciamiento” que se produce con las coproducciones con privados, que “se negocian de manera individual, sin una regulación clara, permitiéndoles a los privados que se lleven, en promedio, un 80 por ciento de la boletería, mientras el CTBA aporta instalaciones, equipos y personal”.

* El actual ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, fue varias veces mencionado en la creativa línea de tiempo, sobre todo al momento de puntualizar conflictos salariales y laborales entre artistas y autoridades del CTBA. Desde 2009, las firmas de contratos y el pago de salarios —de artistas que son convocados a programar en las salas del CTBA— son “irregulares”, remarcaron ayer y solventaron con ejemplos.

* Recordaron la “privatización” del espacio público con el alquiler que Andrés Von Buch, miembro de la Asociación de Amigos del Teatro San Martín, realizó del espacio entero para su cumpleaños, por 80 mil dólares. También rescataron la vez que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, alquiló la sala Martín Coronado del teatro para “jornadas espirituales vip” organizadas por la Fundación Columbia.

* Remarcaron que “el CTBA está en emergencia”, además, edilicia, que es “más difícil de documentar por estar escondida detrás de la fachada de carteles que indican ‘Puesta en valor’”. Las obras de esa “puesta en valor” deberían haber terminado en mayo de este año, pero no: el teatro Alvear “está cerrado hace dos años y aún no ingresaron obreros”; el Teatro de la Ribera está “cerrado hace ocho meses, tampoco hay trabajo ahora”; el San Martín transita “una operación a corazón abierto, ya que está en construcción con el teatro funcionando y sus empleados trabajando adentro”.

Hacia el final, los “conferencistas” convirtieron las denuncias en reclamos y propuestas: “Director general renovado periódicamente por concursos”; “siete curadores para siete salas, un curador para cada sala que la programe con criterios que se justifiquen públicamente”; “democratización del CTBA”; “el armado de un observatorio de la gestión de teatro integrado por artistas, directores, profesores, técnicos, que evalúen la programación anual de danza contemporánea”; “finalización de obras edilicias en tiempo y forma”; “renovación de cargos directivos del Ballet Contemporáneo”; “coproducciones para danza y teatro independiente”; “cargos administrativos y técnicos dirigidos por concurso”; “participación de artistas en la gestión pública”.

Las pintaron en los papeles madera y llamaron a compartir con los celulares sus pegatinas en la puerta del San Martín: la apropiación de la propuesta, la colectivización de la batalla por lo público. “Todos los que estamos acá dirigimos, actuamos, escribimos, bailamos pero también producimos , gestionamos nuestras compañías, nuestras salas, nuestros encuentros”, concluyeron para comenzar la arenga. “Sabemos lo que significa tomar decisiones, defender criterios artísticos, hacer presupuestos, buscar fondos, pelear para habilitar nuestras salas. Y por eso pensamos que tenemos derecho a intervenir en cómo se gestionan nuestras instituciones oficiales. Esta conferencia es el primer paso en una serie de acciones para recuperar el teatro público como un espacio de producción y experimentación para el teatro y la danza”.