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Museo del Cine: peligro de desaparición.-

En casi treinta años de existencia, la entidad porteña y, hasta ahora, único archivo oficial del cine nacional, sufrió cinco mudanzas y no cuenta con una sede propia. Mientras el edificio donde en la actualidad funciona sufre de “extrema precariedad”, la construcción de un lugar propio quedó clausurada cuando el museo fue repentinamente eliminado del programa del gobierno porteño que eso prometía. Algunos de sus empleados denunciaron ante Agencia NAN el futuro “incierto” de la institución.

Por Nicolás Sagaian

Fotografía gentileza Trabajadores del Museo del Cine

Buenos Aires, diciembre 9 (Agencia NAN-2009).- Lo que está en juego es el patrimonio fílmico nacional. Nada más y nada menos. Por eso, es totalmente entendible que brote el grito de alerta de los trabajadores del Museo de Cine de la Ciudad de Buenos Aires para denunciar el futuro “incierto” de la histórica institución. Es que la “extrema precariedad” del edificio donde se encuentra su sede de manera transitoria, en el barrio porteño de Barracas, “no garantiza –según los trabajadores– las condiciones de seguridad más elementales” de casi tres mil películas (con 7.027.406 metros de rodaje), guiones originales, afiches, piezas de vestuario y cámaras legendarias. Una grave situación que puede desembocar en el deterioro irreversible de un patrimonio cultural irrecuperable debido a la continua desidia oficial, ahora macrista, que no hace más que mirar para otro lado.

La problemática no es nueva, pero cada vez se torna más complicada. Desde su fundación por decreto municipal en 1971 hasta hoy, el Museo vivió un desarraigo constante provocado por cinco mudanzas. La última fue la peor: en 2005 del edificio ubicado en Defensa 1220, en San Telmo, pasó a la sede actual de José Salmún Feijoo 555, un inmueble alquilado al Correo Nacional en el sur de la ciudad. Supuestamente, el traslado era transitorio y debía durar dos años, tiempo en el que se estipulaba finalizar la obra de remodelación de la antigua sede mediante el “Proyecto Polo Cultural Sur”, que también prometía el mejoramiento de Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba). Pero, entre idas y vueltas, la obra se estiró más de lo pensado, volvió a arrancar y ahora se paralizó, al menos para una de las instituciones.

“Hace pocos días nos encontramos con que el cartel que presentaba la obra en conjunto cambió, y el Museo del Cine desapareció totalmente del proyecto”, afirmó en diálogo con Agencia NAN un trabajador que prefirió resguardar su nombre como muchos otros. ¿Por qué? Simple y sencillo: teme perder su trabajo, afirmó antes de poner como ejemplo el caso de los dos psiquiatras del Borda que funcionarios del gobierno de Mauricio Macri despidieron por denunciar la precaria situación del neuropsiquiátrico en un diario de tirada nacional. “Todo es muy complejo, para nosotros y para el museo”, continuó la fuente, que aseguró que el actual edificio “no está en condiciones de funcionar, ni como dependencia pública ni como museo”. Tanto es así que la Defensoría del Pueblo reconoció su estado “calamitoso” a través de la Resolución 3565/06.

Está claro, el Museo de Cine padece una complicación de doble filo. Ni la sede actual ni la sede anterior son lugares aptos para albergar el gran archivo de la historia fílmica nacional. “Sin embargo, nosotros seguimos trabajando. Pudimos paliar los problemas inmediatos, como filtraciones y la calefacción, y la institución sigue funcionando”, comenta otro de los empleados. Por ejemplo, en noviembre se realizaron varias actividades durante La Noche de los Museos, el centro de documentación y la cineteca siguen trabajando y hasta se buscan lugares alternativos para llevar a cabo ciclos de cine. “Pero lo cierto es que necesitamos más que eso para preservar las colecciones en buenas condiciones. Por eso, tendría que ser urgente una medida desde el Ministerio de Cultura o el Ejecutivo”, señaló. Desde ambos lados, el silencio es moneda corriente.

Por su parte, funcionarios de la Dirección General de Museos, a cargo de Florencia Braga Menéndez, aseguran que el problema los “supera”: “Es una cuestión ministerial y del gobierno”, respondieron voceros del área ante la insistente consulta de esta agencia. La “única salida” que se analizó en una reunión conjunta que recientemente mantuvieron los trabajadores del museo con Menéndez es una nueva mudanza. “Aunque es sólo un rumor”, remarcó uno de los empleados. Sin embargo, el reclamo de todo el Museo de Cine es “que la remodelación de la sede de Defensa se haga efectiva y se cuide, con mejoras en el actual edificio, el patrimonio fílmico”. Es más, si estos pedidos no se cumplen, la actual directora del museo, Paula Félix-Didier, estaría dispuesta a renunciar, disconforme con el deterioro que sufre la institución.

Las indefiniciones transformaron al futuro en incierto y las versiones que explican la quita del Museo del Cine del Proyecto Polo Cultural Surson contrapuestas. Según el Ministerio de Cultura porteño, fue por “falta de presupuesto”. Según los trabajadores, porque “no les importa hacer desaparecer el Museo de Cine y además hay intereses mucho mayores atrás del museo de Arte Moderno”. ¿A qué se refirieron con esa acusación? A que “hay grandes empresas, como Andreani” (que participa a través de su fundación) involucradas en el Mamba –coincidieron algunos trabajadores– y obviamente eso interesa más a Macri”. Por eso la preservación y difusión del acervo audiovisual argentino, la asistencia a estudiantes e investigadores y la provisión de material que maneja el Museo de Cine queda relegada a innumerables obstáculos.

La remodelación que se preveía implicaba la construcción de bodegas nuevas, tres salas de proyección con capacidad para cien espectadores cada una y, por supuesto, el mejoramiento integral de la estructura edilicia. Las obras, al igual que el resto de las del Proyecto Polo Cultural Sur, están en manos de la constructora Unión Transitoria de Empresas Bricons SAICFI. El costo total de los arreglos, según el pliego licitarlo original, era de poco más de 20 millones de pesos, pero con el correr del tiempo la cifra se fue desdibujando. Hoy no se conoce en definitiva cuál es el monto total.

“Lo único que queremos es evitar su desaparición. De continuar esta tendencia, no sería algo raro”, sostuvo preocupado un hombre que trabaja en el museo hace muchos años. Con el objetivo de cumplir esa meta, los empleados seguirán reclamando como hasta ahora, a través de la difusión de la crítica situación y de la defensa de cada uno de sus pasos en asamblea. Por el momento, no tienen pensado realizar marchas ni tomar medidas de fuerza porque temen que la situación se complique y se produzcan despidos. Pero seguirán poniéndole el pecho como hasta ahora: para intentar que la situación del Museo de Cine comience a mejorar; para seguir defendiendo el patrimonio fílmico argentino.

Blog: http://museodelcinenacional.blogspot.com