La banda críada musicalmente en terreno indie platense se presenta hoy en la fiesta de NaN junto a Las Ligas Menores y Tapate con la Manta de tu Trío. Sus integrantes conversan con Agencia NaN sobre la escena a la que pertenecen, su sonido e influencias.
Por Nahuel Lag
Fotografía de Natalia Berninzoni
Buenos Aires, marzo 22 (Agencia NAN-2013).- La primera vez fue en una parrilla de 8 y 44 en la ciudad de La Plata, que los crío artísticamente, pero en la que no son originarios sino estudiantes. Las formaciones de The Hojas Secas fueron muchas, hasta que en 2006 esa idea de rock, garage, punk comenzó a tomar forma, fogoneados por un recital inspirador de The Strokes, la escena platense y las leyendas del rock. La banda se consolidó con su primer disco Ya no importaba qué dirán en el barrio (2009), y Bailaló (2011) los sacó de gira más allá de las diagonales y el fundacional bar Pura Vida. Llegó el momento de rockear duro y, sobretodo, parejo. “¡Queremos tocar todos los días!”, agita un tuit fechado días antes de la gira que este verano los llevó hasta Entre Ríos.
Apoyado en la columna de algún salón repleto, birra fría en mano, escenario al fondo, es el contexto ideal para conocer a The Hojas… La batería (Lautaro Pugliese) rebota contra la última pared, allá al fondo; un, dos, tres, cuá, un, dos, tres cuá… el bajo (Franco Jaubet) arma un colchoncito, y ya te estás moviendo. Una guitarra ensucia y la otra contagia riffs (Luciano Canevaro y Santiago Fernández), y “…la boleta de la Mastercard que me persigue, que me persigueeeee”, mete complicidad, risa y cachetazo cuando la voz agitadora, proveniente del último centímetro cúbico de aire del estómago de Lucas Jaubet, canta “Pagar los Impuestos”. Ya enfilás al pogo.
The Hojas… brotó en la rica tierra platense de El Mató a un Policía Motorizado, The Falcons, Miro & su Fabulosa Orquesta de Juguete, Sr.Tomate y como parte de esa escena hicieron germinar la primera semilla en el estudio de los hermanos Herrera (uno de ellos “Shaman”, líder de Shaman & Los Pilares de la Creación). Fue una tarde de 2008, fue una “toma caliente” de lo que sería el primer disco. El sonido crudo de aquella primera grabación es el que hace agitar cabezas en los recitales en vivo de The Hojas. Los que quieran calentar motores para la fecha de esta noche a las 22 en Zas (Moreno 2023, Ciudad de Buenos Aires) pueden descargar la grabación y la anécdota de la página de la banda.
Todavía habrá que esperar para el nuevo material que podría llegar en 2013. “Estamos haciendo nuevas canciones que todavía estamos tratando de entender de qué se tratan. Quizás si para este año haya algo nuevo terminado”, adelantó Franco Jaubet. Es que, según el bajista, el quinteto no tiene un proceso creativo definido: “Los temas, generalmente, surgen de alguna frase o un fraseo de guitarras o una base de acordes. Después les vamos agregando más frases y a veces tratamos de darle algún sentido general a la letra. Después, en los discos, ponemos todo lo que tenemos. Siempre nos dio lástima dejar un tema afuera por pensar que no encajaba con los demás, por eso ambos son tan variados”.
–¿Se sienten parte de una segunda generación de la escena surgida postcromañón?
–Lo de Cromañón nunca lo vimos como un proceso de cambio radical. No sé en cuanto nos afecto como banda aquella tragedia. En La Plata, mal que mal, siempre hubo lugares para tocar, quizás en la ciudad de Buenos Aires se vivieron más las consecuencias. Acá, los polis de la Bonaerense son más colgados. Pero no sé si somos una nueva camada, creo que desde que las computadoras hogareñas pudieron ser usadas como estudios de grabación la cosa cambió. Sí nos sentimos hijos de la nueva tecnología porque eso nos ayudó a muchos a grabar, a difundirnos. Me parece que siempre hubo bandas zarpadas, lo que faltaron fueron grabadoras.
–El sonido de Hojas se acopla con el indie bonaerense y porteño, cercano al sonido Strokes, pero se destaca por tener un estilo más crudo, directo, más punk. Más cerca de Perrodiablo que de El Mato…
–Si es cierto. La música de nuestra escena nos influencio tanto como la de MTV. Hubo bandas hermosas que nos influenciaron y ya no están, pero nos mostraron algo. No sé si estamos muy cerca del El Perrodiablo, pero desde chicos somos admiradores de bandas como Guns and Roses, Rolling Stones, Nirvana, Led Zeppelin, The Doors. Después sí, llegaron los 2000 y hubo otro sonido que también nos encantó.
–¿En esa mezcla, piensan «qué genero hacemos» o se mandan a lo que vaya brotando?
–No se si haya un genero para definirnos. Quizás sirvan para ubicarse un poco los géneros pero no creo que haya uno de los que se usan ahora que nos defina. Una vez un loco en la puerta del Viejo Varieté (un bar emblemático de La Plata), después de que tocamos, nos dijo: «rock and roll con punk».
–En las letras también se alejan de las letras experimentales o abstractas; cuentan historias del barrio, el desencuentro amoroso, los códigos de amigos… ¿Las letras buscan transmitir ese mundo del «tipo común» o van surgiendo solas?
–Contamos cosas que nos pasan. No intentamos ser súper realistas pero si son cosas verdaderas. Algunas cuentan muchas situaciones a la vez y cualquiera puede interpretar lo que se le ocurra. Quizás algún día hagamos una letra surrealista, no lo sé.
–Leía en el Twitter frases como «Queremos tocar todos los días», «esta noche es el cuarto recital que vamos a dar en ocho días en cuatro ciudades diferentes»¿Qué sienten con esta explosión que tuvo la banda? ¿Qué significa para ustedes salir a girar, encontrarse con el público tan seguido?–Nos encanta tocar en vivo. Por suerte desde el 2012 estamos yendo más seguido a tocar a ciudad de Buenos Aires, nos hicimos nuevos amigos y esperamos ir a más ciudades. Y hay gente que no conocés que se sabe las letras y ahí te das cuenta de que se bajaron el disco.
–¿El «en vivo» volvió a ser fundamental para crecer como banda? «Salgan de sus cuevas y vayan a escuchar música en vivo», suelen decir…
–Para una banda independiente como la nuestra es fundamental tocar en vivo lo más que se pueda, es lo que le da vida a una banda. El público del under cada vez es más y eso es lo interesante porque ellos también forman parte de ese postcromañón del que hablabas vos y, a la vez, la gente que te está viendo toca en una banda y quizás alguien del público también este pensando en formar su banda.
–¿Qué valor tiene que la escena se vaya conformando a partir de una cierta hermandad en la que no parece haber recelos sino respaldos e invitaciones a tocar juntos?
–No sé si es una fraternidad, pero entre algunos entendemos que estamos todos en la misma y hay que crecer juntos. No sirve que uno solo crezca, por supuesto algunos tienen más público otros menos, otros tocan en lugares más costosos, pero es el mismo camino por el que vamos, compartido.
–También aparecieron los sellos independientes cómo un gran respaldo ¿Qué significa Laptra y el resto de los nuevos sellos en esta historia?
–Cada sello tiene su manera de hacer las cosas. Pero casi todos coinciden en que la unión hace a la fuerza. Laptra está para cuidarnos, es un tigre con garras que va al frente y se pone contento con cada creación, pero es paciente y sabe que en estos tiempos hay que ser precavido.
