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Vamos a imprimir, a significar, a darle vida!.-

En busca de alcanzar esas metas, en un improvisado taller de Palermo, un grupo de jóvenes ofrece un servicio personalizado para la presentación del arte de tapa: hacen “discos con amor”; trabajan en cartón, realizan el pegado a mano, al igual que los detalles. Le dedican tiempo uno a uno, porque les “gusta hacerlo tranquilo”, según Sebastián Olivera, uno de los fundadores de la imprenta que produce tiradas chicas –desde diez discos- y grandes -hasta mil-; siempre con paciencia, y cariño.

Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Vamos a imprimir!

Buenos Aires, mayo 13 (Agencia NAN, 2011).- El Grooveshark es genial. Nadie, ni el más férreo defensor de la lucha contra la piratería podría negarlo. El tiempo y el dinero que se necesitan para ir a comprar un disco a Musimundo nunca podrían ser comparados con la inmediatez y la universalidad del contenido, las hijas prodigias de Internet. Éstas les ganarían por afano. Y sin embargo, aunque los usuarios demuestren crecientemente su preferencia por los downloads y los archivos digitales, los artistas -eternos fundamentalistas de la concretización de sus obras- todavía insisten en seguir editando sus discos. Y con razón: porque, ¿qué click o qué hipervínculo pueden darle al fanático la emoción que siente cuando compra el disco original, con el librito todo abrochado y las fotos de estudio? En ese sentido, Sebastián Oliveira fue un romántico y, en 2008, fundó Vamos a imprimir!, un servicio artesanal de imprenta “para amigos de la felicidad”, que se dedica a hacer “discos con amor”. “Son con amor porque ésa es nuestra manera de relacionarnos con el trabajo, porque los hacemos como si fueran para nosotros, y porque no nos guiamos por la lógica de los comerciantes, sino por la de los artistas”, dice “Oli” en una charla con Agencia NAN.

El proyecto nació a partir de su propia necesidad: Oliveira es escritor y músico (tiene una banda de “rock-folk-modernoso-bailable”) y forma parte de la organización de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva (FLIA). Los otros integrantes del proyecto, también son artistas: cinco en el staff fijo y tres los colaboradores. “Empezamos con la idea de editar nuestro propio material de forma independiente. Yo hice mi primer libro y mi primer EP, y ahí me empezaron a decir, `eh, loco, está re bueno esto, porqué no me hacés mi disco´”, recuerda. Desde entonces, el grupo tiene su taller en Palermo, en una casa que también funciona como una galería de arte donde se hacen presentaciones de los libros y discos con los que trabajan. Por estos días, avanzan en la organización de la segunda edición del Festivamos, un evento multidisciplinario de entrada libre desde el que pretenden dar un poco de difusión a aquellas bandas que les dieron su confianza para la confección de su disco. “Nosotros vamos a lugares contraculturales a difundir lo nuestro. Y eso hace que los primeros que lleguen sean personas que circulan por esos espacios”, cuenta.

Todo el trabajo que realizan es manufacturado, excepto la impresión, claro. Trabajan en cartón, por lo que, al hacer todo el terminado y pegado a mano, el tiempo que les consume cada trabajo depende del volumen de producción. “Si nos piden mil discos, todo bien, los hacemos, pero a nuestro tiempo: trabajamos uno por uno y nos gusta hacerlo tranquilos, que las entrevistas sean amenas, que podamos charlar sin apuros. Por eso cuando vienen laburos grandes e inabarcables no los tomamos. Pero ofrecemos precios copados, por lo que en general los tiempos están a nuestro favor”, afirma Sebastián. Claro que al ser un trabajo manual el costo final es más alto que el de las imprentas industriales. Pero el fundador del proyecto cuenta que la ventaja de Vamos a imprimir! es que ofrece al artista la posibilidad de hacer tiradas chicas, desde 10 discos, cosa que no permiten las grandes imprentas-maquinarias. “No queremos que la guita sea un impedimento para que alguien pueda ver materializada su obra. La realidad es que esto a nosotros nos da trabajo y entonces nos preocupamos por darle la mejor solución a la gente”, sostiene.

La realidad es, también, que eso del “con amor” no tiene nada que ver con el contenido del CD. En Vamos a imprimir! editan a músicos de todos los estilos, profesionales o no. “No discriminamos a los artistas porque no nos interesa lo que hagan sino cuáles son sus necesidades”, aclara el músico. “Hicimos los discos de artistas que tienen premios, son reconocidos y tienen grandes trayectorias, pero no cien mil pesos para hacer un disco. Entonces por 600 lo pueden hacer con nosotros”, afirma. Entre sus clientes se encuentran Prietto, Vale Cini, Prana Pelu y Ana Cámera, entre otros. Pero claro que ningún diseño es igual a otro, y por eso los procesos son variados dependiendo del cliente: hay quienes ya llevan el disco armado y a Oliveira y su grupo sólo les queda cortar, imprimir y pegar; quienes deciden trabajar codo a codo con el equipo; y quienes se acercan en busca de asesoramiento desde el comienzo. “Los procesos se van evaluando. En general piden modelos básicos, pero también hay algunos personalizados y raros, y eso está buenísimo”, confiesa. Y así deja ver, en una frase, el espíritu del proyecto: más que técnicos de la impresión, los de Vamos a imprimir! disfrutan de llenar de sentido a un espacio acartonado y vacío. De semiotizarlo. De darle vida.