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Vientos del sur.-

Dos publicistas se le animaron al audiovisual: eligieron una historia con aires de Patagonia, que cruza las vidas de un tehuelche y su amigo fiel, y dieron el batacazo en la última edición del festival Pantalla Pinamar.
Por Maya Kerschen
Fotografía PH. Domi Serfaty
Buenos Aires, abril 27 (Agencia NAN – 2012).- Son jóvenes, cineastas y acaban de ganar el premio mayor de Pantalla Pinamar 2012 con una ópera prima. Simón Franco, en la dirección, y Luis Zorraquín como asistente de dirección se llevaron el Balance de Oro en la octava edición del festival de cine argentino-europeo por su film Tiempos menos modernos. Es un lunes feriado y la cita está pautada justo después del medio día en su productora, Z+F CINE. Luego de atravesar las calles desiertas del barrio Belgrano, los entrevistados esperan a Agencia NAN con un asado aún sobre las brasas en una cómoda terraza de la casa.
Payaguala, un tehuelche que canta divinamente, vive recluido en la inmensidad de la Patagonia, a donde le llega un televisor que le envía el Ministerio de Desarrollo Social. Felipe (interpretado por el actor chileno Nicolás Saavedra), unos años menor, es su fiel amigo. Ambos se disputan el destino del film.
–¿Cómo los eligieron?
Simón Franco:– Con Payaguala fue sencillo, la peli nace de un cortometraje que filmé en 2004 y que también hice con él.
–¿El corto era “Tiempos Modernos”?
S.F:– Exactamente. Lo que sentí con él es que no le tiene miedo a la cámara y eso para un no actor es buenísimo. Él es cantautor, tiene un programa de radio y también trabaja en el Museo Cultural de Comodoro. Yo soy de ahí aunque hace 20 años vivo en Buenos Aires. Payaguala es una persona que todos conocemos. Cuando escribí el guión del corto le pedí el contacto a un amigo, lo llamé, le pasé el guión, le encantó, filmamos el cortometraje y ahí ya tenía el protagónico cuando quise hacer el largometraje.
–¿Cómo nace el personaje de Felipe en el largo, ya que en el corto no está?
S.F:– Cuando se extendió la película estaba buscando el co-protagónico que, en un principio, lo había escrito para un personaje secundario de la misma edad que Payaguala, pero cuando lo releía me estaba siendo muy funcional a la historia y quise encontrar un personaje que tuviera más matices. Entonces decidí bajarle la edad. Felipe es un personaje de Santiago de Chile que decide irse a la Patagonia porque está cansado. Allí se enamora y tiene un hijo, entonces se queda.
–¿Y cómo diste con el actor chileno Nicolás Saveedra que encarna a Felipe?
S.F:– Caí por el productor Hugo Castro Fau que había trabajado con él en “Mi mejor enemigo”, una co-producción chileno-argentina. Me dice “mirá esta película Simón”, ahí me enamoré de Nicolás y la productora le mandó el guión original. Cuando lo lee, ve dos personajes de 60 años y dice “pero no la actúo” (risas). Cuando habla con Hugo, le dice que yo estaba reescribiendo el personaje y que quería que fueran dos generaciones con miradas distintas. Hablamos con Nico por Skype y se metió en la película, me ayudó mucho en el tema de cómo hablan los chilenos, cómo se comunican, cómo es un chileno de ciudad, uno del interior. Realmente Nico ahí me dio un aporte enorme.
–El televisor también cumple un rol central y todas sus imágenes fueron ficcionadas. ¿Cómo seleccionaron a los personajes de su programación? Por ejemplo, Alexia Moyano, que hoy está en teatro con Alfredo Alcón, es la actriz que protagoniza la novela de la tarde, y la periodista Gabriela Radice conduce el noticiero (mezcla ficción con realidad).
S.F:– Yo no quería que viniera cualquiera. Para mí era fundamental decidir desde el principio si se ficcionaba todo o era todo de archivo, pero no quería quedarme a la mitad de camino. Por eso las dos únicas imágenes de archivo son la de Chaplin y la de Menem. Después The Weather Channel está ficcionado, el canal de cocina también lo está y así. Tenía bien en claro qué personajes quería y se los pasé a la productora, era mucho más manejable para mí, tuve un mini casting. Para el personaje de Alma Mía (la novela) me convencí con Alexia que la habíamos visto trabajar mucho en publicidad. Después, el personaje de Esteban lo propone ella porque son amigos. Lo llamo por teléfono y me invita a una obra de teatro que estaba haciendo con Lito Cruz. Me pareció un tipo tan simple, entendió que estaba haciendo una parodia de la televisión y puso todo. Le mostré una referencia de cómo quería que fuera el tono de la telenovela…
–¿Qué tono querías?
S.F:– Eso lo voy a dejar guardado en el cajón de los recuerdos (risas).
–¿Se trata de una visión propia sobre la programación actual de la tv argentina?
S.F:– Sinceramente era una telenovela que veía de chico que estaba protagonizada por Andrea del Boca. Estaba enamorado de ella, así que yo soy un Payaguala (risas). Después, el personaje de Bartolomé es el Pampa Fernández que fue el cámara de la película. Para el reallity está Julio Aranguren, un amigo que es actor y tuvimos juntos una productora, cuando le dije si quería hacer el reallity se prendió, con él fue un placer; y a Natalia Santiago la propone la productora.
–La película tiene algo autobiográfico, porque en un momento dijiste que vos eras un Payaguala, ¿por qué?
S.F:– La película trata de cómo te cambia la vida la televisión. Yo soy de la Patagonia, veíamos poca televisión porque había pocos canales, era como un indio más. Pero cuando la tele te va entrando, en vez de ir a jugar con tus amigos te quedás mirando, te cambia los hábitos, por eso me parece que en cierto sentido todos somos medio Payaguala, con todos estos avances tecnológicos o esta globalización que no para. Un ejemplo muy claro es que ahora te vas a cualquier bar y, en vez de charlar las cuatro personas que están sentadas en la mesa, están chateando. Quieren saber más lo que sucede en cualquier lado que lo que está sucediendo ahí cara a cara. Esa es la incomunicación de la comunicación.
–¿Tenés la idea romántica de que todo pasado fue mejor?
S.F:– Sí, igual creo que uno tiene que avanzar porque en el pasado seguramente cuando salió la máquina de escribir alguien dijo “ahora no se escribe más”. Cada momento tiene sus pro y sus contras pero es un avance, no es que estoy criticando todo eso.
–¿Fue difícil filmar en el sur en invierno?
S.F:– Fue difícil porque nevó mucho y seguido, que en un momento había como un metro y medio de nieve donde yo tenía pensado filmar, no íbamos a llegar con camionetas ni nada entonces tuve que re estructurar el plan de rodaje. Así que fue mucho a corazón de todo el equipo, porque nos teníamos que mover un kilómetro o más e íbamos caminando, a caballo, con la cámara en el trineo. Con las camionetas hacíamos diez metros y ya se nos salía la cadena.
–¿Cómo empezaron a trabajar juntos? Ambos vienen del mundo de la publicidad.
S.F:– Nos conocimos en el taller de José Martínez Suárez, es un taller pero es como ir al psicólogo, tenés una hora por semana y José es una persona increíble que capta qué es lo que necesita cada alumno.
L.Z:– Yo lo mismo, de hecho estudié abogacía, después me fui para el lado del cine y arranqué con José. Estuve cinco años con él y ahí nos cruzábamos con Simón.
–¿Cómo tomaron la noticia de ganar el festival Pantalla Pinamar?
S.F:– Fue inesperada, la proyección estuvo buenísima, la gente se rió, les encantó la película. Nos avisaron con tiempo, yo estaba con Marcos nuestro foquista, queríamos ir a brindar y Luis estaba viendo una película, lo llamábamos y no contestaba.
L.Z:– En seguida me llegó un mensaje que decía “salí del cine que es urgente” y cuando salí me hicieron un chiste…
S.F:– Le mentimos un poco, que teníamos que volver a Buenos Aires porque teníamos un problema… pero no sé mentir así que se lo dijimos al toque. A partir de ahí disfruté diez veces más Pinamar.
–Cuéntenme su experiencia en los festivales de Canadá y Mar del Plata.
S.F:– Yo fui al de Montreal, el primer festival donde se proyectó la película. Fue la primera vez que la veía en pantalla gigante. Llegué a las 9 de la mañana y a las 11 era la proyección, como no hablo muy bien inglés con un acento tarzánico le comenté al muchacho que manejaba que me llevara directamente a la sala porque no llegaba. Llegué, descargué todo y realmente disfruté por primera vez de la película.
–¿La recepción del público fue diferente al de Argentina?
S.F:– Se lo tomaron igual, sólo se reían más en una parte que dice que hay unos mineros canadienses. Hubo cuatro proyecciones y cada vez venía más público. Para colmo, en la última diluviaba porque estaba Katrina o uno de esos huracanes. Pensé que no iba a haber nadie, pero todo lo contrario, la gente dijo “si está diluviando me voy al cine”. Cuando entré y vi una cola tan larga pregunté si era para mi película u otra, así que la respuesta del público es bastante universal, en Mar del Plata pasó lo mismo.
–Luis, vos fuiste a Mar del Plata, ¿qué pasó allá?
L.Z:– Aplausos y aplausos, se reían, no lo podía creer. Yo siempre le decía a Simón que desde que leí el guión me encantó, pero que había muchos gags que no sabía cómo se los iba a tomar la gente, si se iban a reír o no, y lo hicieron de todos sus chistes.
—Hoy, tras las repercusiones de “Tiempos Menos Modernos” ¿están con nuevos proyectos?
S.F:– Sí, estamos con una productora con Luis, Z+F CINE (Zorraquín-Franco) y con dos proyectos: “Boca de pozo”, una historia patagónica también que queremos rodarla en julio o agosto de este año. Una película chica de pocas semanas de rodaje, que trata sobre dos operarios que trabajan en los yacimientos de petróleo. La otra producción en marcha es una película un poco más grande, más ambiciosa, que fue escrita por Luis y la vamos a co dirigir, es una historia que le nace a Luis para un cortometraje y yo le digo “para, me parece que esto da para más.”
L.Z:– Se va a llamar “Guaraní” es la historia de un abuelo y su nieta y la relación que ellos tienen en un lugar donde generacionalmente hay una brecha. Hay toda una generación que se perdió en búsqueda de trabajo para poder mantenerse, entonces los nietos quedaron a cargo de sus abuelos. La historia que tuvo el Paraguay generó eso, la pérdida de los hombres en la guerra de la Triple Alianza, después otra guerra, la dictadura.
“Tiempos Menos Modernos” se puede ver hasta el 03 de mayo en Cine Gaumont (Rivadavia 1835), a las 17:45 o Cine Arte Cinema (Salta 1620), los jueves, sábados y domingos a las 19:20.