La Gran Semana de los cuadritos se extenderá hasta el próximo sábado. Hasta entonces habrá conferencias, clínicas, exposiciones y presentaciones de libros para dejar en evidencia y avanzar en la expansión de la historieta, que empieza a pisar fuerte más allá de los círculos de conocedores.Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de Andrés Valenzuela
Buenos Aires, septiembre 28 (Agencia NAN-2010).- “Oesterheld inventó una nueva manera de contar las historietas”, consideró el reconocido guionista y escritor Carlos Trillo, con la seguridad de quien admira. Y un auditorio atento, ubicado en una sala íntima de la Biblioteca Nacional, no pudo más que asentir con la cabeza ante un enunciado, al parecer, incuestionable. Ese diálogo ocurrió el segundo día de la Gran Semana Viñetas Sueltas, que se llevará a cabo hasta el 2 de octubre en diferentes espacios de Ciudad de Buenos Aires para “permitir nuevos contactos y crear una red de prácticas diversas relacionadas con la historieta” a través de conferencias, muestras, presentaciones de libros, dibujo en vivo, clínicas de guión y un seminario para periodistas.
Ahora bien: ¿por qué Héctor Germán Oesterheld, el creador de la clásica historieta El Eternauta, “inventó una nueva manera de contar”? Trillo sigue: “En 1957, cuando sacó las revistas Hora Cero y Frontera, desculó una idea que a nadie se le había ocurrido: contar historias completas en lugar de historias con ‘continuará’. Hasta ese momento, uno esperaba a la semana próxima para ver cómo seguía lo que estaba leyendo. Fue una revelación. Uno leía una cosa que empezaba y terminaba y si no quería no compraba más la revista. Tenía que ser muy interesante para que uno la siguiera comprando. Una cosa de lealtad comercial maravillosa”, se sorprendió el autor de El Loco Chávez, como si no hubieran pasado 53 años de aquella innovación. “Trastocó el mercado e inmediatamente sus competidores (como editorial Columba) trataron de salvar la ropa haciendo revistas parecidas”, remató durante la conferencia que tuvo como tópico “La conformación de un campo de estudios: autores, críticos y editores” y que formó parte del Primer Congreso Internacional de Historietas, una de las tantas actividades que propone el festival.
Además ese año el dibujante “Landrú sacó Tía Vicente. Y por primera vez tuvimos una revista netamente de humor político. Años atrás, las publicaciones de humor eran costumbristas”. Antes de ceder la palabra al semiólogo y crítico de historietas Oscar Steimberg, el guionista de Clara de noche y Cybersix no guardó elogios para el escritor desaparecido durante la última dictadura militar: “El ‘57 fue la gran revolución formal de la historieta y en el caso de Oesterheld algo más: contaba mejor que nadie, escribía bien y era como un autor decimonónico. Era una bestia. Escribía muchísimo: hacía un semanario y cuatro revistas mensuales”.
A su turno, en un mano a mano con su colega, Steimberg explicó cómo fue su acercamiento a la historieta: “La articulación de texto y dibujo me producía una cierta fascinación. Y entonces, cuando escribí mi primer libro literario, lo pensé como una articulación entre texto y gráficos. Si un relato se escribe en parte verbalmente y en parte con dibujos entonces hay algo que queda siempre con un sentido a cerrar. Un dibujo, sólo, sin palabras, no cierra sentido, nunca lo hizo y eso lo saben mejor los historietistas”. Luego, el también poeta, resumió: “Me di cuenta que en la historieta estaba todo”.
Una de los libros más conocidos de Steimberg es Leyendo historietas, Estilos y sentidos de un arte menor (1977) en el que, entre otros temas, critica al popular personaje Patoruzú creado por Dante Quinterno. En su texto, analiza: “Tiene virtudes gauchas pero es un indio; y los indios y los gauchos nunca fueron una unidad social. Además, tras su estampa de aborigen sureño se escondía, en lo concreto, un terrateniente de fortuna”. Por supuesto, ese asunto no pudo escaparse del debate: “Una vez me llamaron de la revista Patoruzú para que escribiera algo y me preguntaron: ‘¿Usted qué opina de lo que escribió Oscar Steimberg?’ y yo le respondí: ‘Es maravilloso” y nunca más me volvieron a llamar”, recordó con tono jocoso Trillo, quien hizo guiones para dibujante de la talla de Alberto Breccia, Horacio Altuna, Domingo Mandrafina y Carlos Meglia.
Cuando el dibujo hace periodismo
La disertación del dibujante estadounidense Peter Kuper, un referente del cómic-periodismo a nivel mundial, fue pensada por los organizadores como el plato fuerte de la jornada. Pero la falta de un traductor trajo problemas de decodificación: el precario español de Kuper no permitió que sus ideas pudieran desarrollarse con profundidad y entenderse con claridad. Y más si se tiene en cuenta el interesante discurso político y social que proponen los trabajados del autor norteamericano: desde su crítica a la Guerra de Irak y a la era George Bush hasta su intensa estadía en Oaxaca, un estado de México que fue testigo de la feroz represión de las fuerzas policiales a una manifestación de docentes que le exigían al gobierno local mejoras en la infraestructura de las escuelas. Las experiencias vividas en este último durante 2006 y 2007 fueron retratadas por el artista en “Diario de Oaxaca”, un cuaderno de viajes que recopila sus crónicas dibujadas. “En todas las huelgas que presencié vi arte: son dos cosas que van de la mano”, destacó Kuper ante un público integrado no sólo por amantes de la historieta sino también por historietistas que intentaban pasar desapercibidos, como Gustavo Sala, a quien suele ver por cuanto evento comiquero sucede.
Kuper había viajado a México para alejarse del clima bélico que se sentía durante la gestión de Bush y encontrar un sitio tranquilo para terminar un cómic. Sin embargo, no todo resultó como esperaba. Pronto lo sorprendieron las masivas marchas por las calles del centro de Oaxaca. Entonces, decidió poner manos a la obra y dejar que sus lápices y pinturas se convirtieran en un medio para recabar información veraz, contraria a la que proporcionaban los medios hegemónicos de Estados Unidos sobre lo que sucedía en el país vecino. “Dibujar en la huelgas fue una oportunidad para comunicarme con la gente. Tardaba cuatro horas para hacer un dibujo. Al principio, las personas desconfiaban pero después se acercaban y se interesaban por lo que estaba haciendo”, recordó el dibujante que hizo publicaciones para Mad, New York Time y Newsweek.
Para complementar la conferencia de Kuper, una pantalla proyectaba algunas de sus historietas e ilustraciones realizadas para World War III, una revista que fundó junto a un grupo de amigos. En uno de los dibujos, cuatro policías aparecían descoloridos, no gratos, sobre un fondo con tonos verdes, marrones y violetas. “No fue mi intención. Pero a la gente Oaxaca la vi en colores. Y a la Policía la dibujé en blanco y negro, como si no formaran parte de la ciudad ni de la escena”, deslizó conmovido el artista. Esos trabajos y muchos otros podrán verse en la muestra gratuita que se inauguró ayer en Objeto-a, Niceto Vega 5181, y que permanecerá hasta el 13 de octubre, en el marco del festival.
Otro de sus logros fue haber convertido en historieta el clásico libro “La metamorfosis”, de Franz Kafka. “Es una forma para que los que no leen historietas se acerquen a través de Kafka”, explicó el dibujante. Se trata de una adaptación que conserva fielmente la oscuridad, el drama y el misterio que el escritor europeo le imprimió a su novela más distinguida. Antes de los aplausos, el estadounidense se despidió con una idea tan clara y universal que no necesitó de mayores esfuerzos para ser interpretada: “Siempre hay nuevos líderes y nuevos problemas. Pero hay muchos corazones que necesitamos cambiar esos problemas por algo mejor. La revolución no será televisada pero sí ilustrada”.
El cronograma completo puede consultarse en: http://www.vinetas-sueltas.com.ar/