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Valle de Muñecas: “La brecha entre el rock independiente y la música masiva es gigante”.-

Con disco nuevo bajo el brazo, los hermanos Esaín se toman un descanso de la gira y charlan con Agencia NAN acerca del mercado de la música, los derechos de autor y las ventajas y desventajas de Internet. “El rock siempre fue para una minoría; pero en algún momento se metieron ciertos agentes y se armaron algunos fenómenos de mediatización”, dicen ellos.

Por Facundo Arroyo

Fotografías de The Dark Flack
Buenos Aires, mayo 11 (Agencia NAN–2012).- La banda que comanda Manza Esaín, ese productor de discos independientes que construye un exquisito gusto musical, tiene nuevo disco: La autopista corre del océano hasta el amanecer. Salió a finales del año pasado pero lo presentarán durante todo 2012. Su primer Niceto (noviembre 2011) terminó siendo por decantación su presentación oficial. Ese debut lo compartieron con NormA, que organizó la misma fecha en el Galpón de La Grieta del barrio Meridiano V en La Plata. Luego de cinco años sin editar material nuevo, vuelven a ser novedad con este nuevo trabajo, que demuestra cierta identidad cancionera y firmeza en relación a su sonido. La banda suena más eléctrica y potente. 
Valle de Muñecas comenzó su actividad a finales del 2003. Editaron Días de suerte (2005) y Folk (2007), material que cuenta con versiones de Neil Young, Violent Femmes y Shadows más cuatro de autoría propia. Está integrada por Fernando Blanco (guitarra), Mariano López Gringauz (bajo), Luciano Esaín (batería) y Manza Esaín, músicos que vienen de bandas anteriores como Menos que Cero y Plaimobyl. Además, los recuerdos de Martes Menta (primera banda de Manza en este circuito que compartía, entre otros, con Ariel Minimal) denotan ciertos objetivos y enfoques que explican algunas intenciones de Valle de Muñecas.
Durante la charla con Agencia NaN, los hermanos Esaín desmenuzaron La autopista… pero también reflexionaron sobre ciertos aspectos de la música. Rock alternativo en la mirada de veteranos del camino. Por eso, antes de que se terminen sus diminutos sándwiches de fiambre con manteca, dicen: “Si sonamos en Vorterix (el nuevo emprendimiento de Mario Pergolini) sería re copado; yo quiero sonar en Radio Disney, en todos lados, no me importa, quiero que mis canciones suenen. Estamos haciendo canciones, no es una propuesta de vanguardia para que escuchen los estudiantes de música del conservatorio”. Manza luce su blanca cabeza rasurada y tiene puesto una campera de jeans azul con dos pines. Asegura que hay que afirmarse en todos los canales de difusión porque eso es algo que todavía la independencia no puede resolver.
Ese aspecto independiente no sólo tiene que ver con la producción de la música que a ellos les gusta. A partir de allí, reflexionan: “Uno tiene la fantasía de generar nuevos caminos. Tender puentes para que la gente tenga más acceso a la cultura que no se pasa por los medios masivos de comunicación. Entonces, la tarea de uno es hacer discos. Hay que tratar de que la gente engorde su cultura día a día. Que se haga un mundo más lindo. La fantasía de uno siempre es que si tus canciones suenan en esas radios podría ser consecuencia de que esos escuchas vayan a buscar cosas de ese palo y se encuentren con ese mundo del que venimos hablando. Que por una canción nuestra puedan ver una película o lean un libro que no conocen y que quizás por los medios masivos nunca van a ver. Son fantasías, pero nos gustaría sonar en todos lados. Nos gustaría que la gente escuche Wilco o conozca a su propia novia, lo que sea. Luchar por un mundo más bello”. Manza tiene una risa leve y discontinua y se le escapa bastante seguido, como ahora.

-“La soledad no es una herida”, además de ser el corte de difusión más palpable del disco, está planteado como algo no tan determinante. ¿Qué quisieron decir con eso de “Creo que esta vez la soledad no es una herida”?

Manza Esaín:― No es necesario pensar a la soledad como algo negativo, como algo fatídico. Puede llegar a ser el camino a la felicidad, como no. No es algo que se tenga que padecer, sino más bien algo que se pueda elegir. La cultura y el rock en general no son un fenómeno colectivo como lo eran antes. Me parece que es un problema. El sentido de pertenencia era algo lindo del rock. 
Luciano Esaín:― Igual, también hoy existen eventos masivos de rock. Preguntales a todos los que fueron a ver a Roger Waters si no se sienten parte de algo.
M.E.:― Eso antes en el rock no se daba solamente en el show. Vos veías una persona en la calle que tenía una remera de Joe Strummer y sabías que era tu amigo. Sabías que era alguien como vos y que pensaba igual respecto de un montón de cosas. Hoy encuentro a un loco con la remera de los Doors y… qué se yo, eso puede significar cualquier cosa. Ni siquiera me pongo a hablar―, se ríen los dos.
L.E.:― La brecha entre lo que podamos llamar rock independiente y la música masiva es gigante. Son dos mundos que corren en paralelo, y ninguno sabe del otro. No se pisan ni se cruzan. Es muy difícil el consumo de esos dos caminos, falta un puente, porque el que pasa directo se hace masivo mal, no hay intermedios.

-Pero hay casos de bandas “alternativas” que son capaces de llenar un Teatro de Flores o de salir de gira por Europa.

-M.E.:― Pero Pez todavía no suena en la radio y El Mató… tampoco. Pareciera que si no están en los medios masivos no hay credibilidad.

-Esto siempre fue un problema en el plano nacional…

M.E.:― Claro, a Manal no lo iba a ver nadie. Pescado Rabioso tuvo un súper éxito en el Teatro de Pueyrredón, donde a lo sumo entrarían 500 personas. El rock siempre fue para una minoría; pero en algún momento se metieron ciertos agentes y se armaron algunos fenómenos de mediatización. Como la cultura del aguante: eso de ser hincha de la hinchada y no del equipo. La gente que le importa mucho más la fiesta del costado que la del partido. Pero son fenómenos aparte. Por supuesto que hoy hay varias movidas paralelas. Lo que me parece importante es que cada movida de esas tienen ciertas condiciones que se ven donde se tienen que ver. Entonces, si yo pienso en la propuesta que tiene Valle de Muñecas lo ideal sería tocar en lugares como Niceto o La Trastienda, con capacidad de 500 a 1000 personas, lugares que le harían justicia a la propuesta de la banda. Si yo pienso en algunos de los cantautores tendríamos que pensar en el Coliseo, el Gran Rex. Qué sé yo, nadie está pidiendo llenar River.
L.E.:― La otra vez tocaron los Strokes y lo mejor hubiera sido que lo hayan hecho en La Trastienda o en Niceto. Todos los últimos shows de GEBA podrían haber sido tranquilamente en estos lugares que nombramos. El club siempre fue un lugar semi-vacío. Eso es porque a la gente que maneja estos eventos no le interesa la música. No hay gente apasionada en las altas esferas.

-¿Renueva la vida de la banda este disco?

L.E.: ―  Yo creo que totalmente. Totalmente.
M.E.:― En ningún momento estuvo parada la banda, pero hay veces que no enganchás shows importantes seguidos. Quizá tenemos en seis meses tres shows en Buenos Aires y uno en La Plata, pero uno no se enteró del show y parece que la banda no está tocando. Cuando incrementás el ritmo, la banda empieza a tener más visibilidad. También el disco hace que te sientas más orgulloso de lo que estás haciendo y entonces lo querés mostrar todo el tiempo. Hay como más arenga.

-¿La actualidad de Valle de Muñecas generó que relegues ciertas actividades, como grabar con Flopa y Minimal? 

M.E.:― Ellos hicieron un disco y yo les pedí que me dieran un tiempo para disfrutar un poco lo que nos está pasando con Valle de Muñecas. Me dieron un tiempo… pero mientras hicieron un disco ellos―, larga su entrecortada risa.
La piedra en el aire, el disco que Flopa Lestani y Ariel Minimal editaron con colaboraciones de su público, fue una nueva apuesta en el circuito under de la música independiente. “A la canasta, con productores del corazón”, dijeron ellos. Un corte de intermediarios. Frente a nuevas metodologías y otras opciones de reproducción del arte (cultura libre), los integrantes de Valle de Muñecas opinan al respecto. 

-¿Qué piensan de lo que pasó con el disco de Flopa y Minimal y de las nuevas formas de producción que están apareciendo?

M.E.:― Está buenísimo, pero creo que el problema principal es que todavía no nos enfrentamos con los costos para fabricar. La verdad es que nuestros discos se autofinancian, pero somos concientes que la mayoría de las bandas tienen muchos problemas para poder llegar a la financiación sin depender de nadie. Pasar por arriba de las compañías, de los sellos o discográficas no es tan terrible; ese obstáculo está al alcance de todos y lo podemos hacer. Con mayor o menor creatividad, la movida que hicieron Flopa y Minimal es fantástica. El problema es a nivel promoción y difusión: ahí las grandes empresas nos siguen sacando ventajas. Es algo que no podemos resolver; tampoco es pasarlos por arriba, sino simplemente hacerlo sin necesitarlos. Que haya medios alternativos que la gente escuche, porque los hay. Si nosotros hiciéramos una propuesta de vanguardia para que la escuche cierta gente estaría bien, pero nosotros tenemos una propuesta que se puede escuchar en cualquier lado. Hay gente que no nos escucha porque no sabe que existimos o porque no sonamos en los medios importantes. Hay muchos que piensan que por no salir en esos medios la propuesta no vale. 
L.E.:― Ese pensamiento es clásico, respecto de la masividad. 

-Y en relación a los avances de Internet, de las nuevas tecnologías y la avanzada de las grandes compañías en busca de legislación sobre derechos de autor, ¿Cómo lo ven?

M.E.:― Hay que aprovechar todos los medios que la tecnología da. La piratería es algo inevitable, no es algo contra lo que se pueda luchar. 
L.E.:― No sólo hay que aprovecharla, sino que hay que apropiarse de esos medios. Si la gente se baja discos de Internet, entonces que se bajen los nuestros. De última, lo que uno quiere es que la mayor cantidad de gente te escuche.
M.E.:― Obviamente que a uno le gustaría cobrar por cada tema que se pasa en la radio o en cualquier medio, pero si es algo que el mismo sistema no pudo resolver, no creo que se pueda manejar. Saquen la ley que saquen (SOPA o PIPA), va a seguir pasando: las formas (para bajar música) siempre se van a encontrar. Hay que ser sensatos y sinceros: yo escucho un montón de música bajada de Internet y no me preocupo porque cuando hay un disco que realmente me gusta, me lo compro. El error es pensar que el negocio es como era antes. Hay que pensar que hay un nuevo negocio y hay que ser creativos, entendiendo cómo funciona. Y que te sirva para subsistir. 
L.E.:― Las compañías pensaron que la única manera de que se escuche música es que la gente compre el disco. Los chabones se quieren matar porque ya no es así. Ahora hay otras maneras de conseguir música. Es algo que las compañías no lo terminan de entender.
M.E.:― Hay otra cuestión. Durante años y años las compañías editaron los discos y al músico le correspondía el cuatro por ciento del precio mayorista del disco. Entonces, ¿por qué un músico se va a poner del lado de la compañía? El músico ganaba mucho más por Sadaic que por su compañía. No hay manera que el músico pelee esa guerra, salvo algunos casos aislados.
Luciano, que también toca en Acorazado de Potemkin, dice estar encantado de poder compartir banda con su hermano y de verlo con una guitarra colgada canción tras canción. Tienen los mismos ojos pero físicamente son distintos. Los hermanos Esaín cruzan la autopista esperando poder presentar su nuevo disco también en el interior. “Tocar seguido en Córdoba también es importante”, dice Manza, que se mantiene derecho y calmo en su silla de madera.
“Es desgarrador el cielo al estallar”, canta Valle de Muñecas en la canción “Gotas en la frente” y una última pregunta flota en el océano:
-¿Futuro?

M.E. y L.E.:― Todos los futuros. Que pasen cosas buenas.